Cocina duranguense · Fiesta ranchera

Receta de asado de boda estilo Durango paso a paso

El asado de boda es el guiso con el que Durango celebra: cubos de cerdo cocidos lento en una salsa oscura de chiles secos con un fondo de chocolate, canela y clavo. No es un mole, pero coquetea con él. Aquí tienes la versión de rancho, la que sale de un cazo grande y sabe mejor al día siguiente.

Prep
30 min
Cocción
1 h 45 min
Total
2 h 15 min
Raciones
6-8 raciones
Dificultad
Media
Asado de boda duranguense — Durango

Origen: Asado de boda duranguense

El nombre lo dice todo: este asado nació para las bodas. En los ranchos y pueblos del norte de Durango —la cuenca del Nazas, la Comarca Lagunera duranguense— casar a un hijo significaba dar de comer a medio pueblo, y había que hacerlo con una sola olla que rindiera para cien invitados sin arruinar a la familia. La respuesta fue el cerdo, animal de patio que se sacrificaba para la ocasión, guisado en cazos de cobre enormes al aire libre por las señoras del pueblo, cada una con su puño de chile y su secreto. De ahí que muchos duranguenses digan que un asado de boda de verdad solo sabe bien cuando se hace en cantidad.

Su carácter lo delata como plato de frontera cultural. A diferencia del mole poblano u oaxaqueño, densos y con decenas de ingredientes, el asado de boda es un mole ranchero norteño: chile ancho y pasilla al frente, y apenas un toque de chocolate de mesa, canela, clavo y algo dulce —piloncillo o un par de galletas Marías para espesar— que suaviza el filo de los chiles. Es la huella del mestizaje español en tierra ganadera: especias de ultramar sobre carne de cerdo y chile local, resuelto con lo que había en la despensa del rancho.

Hoy sigue siendo el plato de las ocasiones grandes en Durango: bodas, bautizos, quinceañeras y las fiestas patronales. Se sirve en fondas y en las fiestas de rancho acompañado de arroz rojo, frijoles y tortillas de harina, esas que en el norte son tan protagonistas como el maíz. Para muchos duranguenses fuera de casa, oler ese asado hirviendo es volver directo a la boda de un primo.

Ingredientes · 6-8 raciones

Preparación paso a paso

Sella y cuece la carne
Derrite la manteca en una olla amplia y dora los cubos de cerdo por tandas a fuego alto, sin amontonar, hasta que tomen costra dorada. Ese sellado es lo que da fondo al guiso. Cubre con agua caliente, sala ligero, añade 1 hoja de laurel y cuece a fuego medio 40-45 min, hasta que la carne esté casi tierna. Retira la carne y RESERVA el caldo y la grasa que soltó: ahí está el sabor.
Tuesta e hidrata los chiles
Abre los chiles, quítales semillas y venas y tuéstalos en un comal a fuego medio unos segundos por lado, solo hasta que aromen y cambien de brillo; si se queman amargan todo el asado. Pásalos a un bol con agua caliente y déjalos hidratar 15-20 min hasta que estén flexibles.
Muele la salsa
Tuesta ligeramente el ajo y la cebolla en el mismo comal. Muele en la licuadora los chiles escurridos con el ajo, la cebolla, la canela, los clavos, el comino, las galletas Marías y un cazo del caldo reservado, hasta obtener una salsa muy fina. Cuélala presionando con un cucharón para dejarla sedosa y sin pieles.
Fríe la salsa
Calienta la grasa reservada del cerdo (añade un poco de manteca si hace falta) y fríe la salsa colada a fuego medio-alto, moviendo, 6-8 min. Freír la salsa —no solo hervirla— concentra el chile y le quita el sabor crudo. Sabrás que está lista cuando espese, oscurezca y la grasa empiece a subir a la superficie.
Guisa lento
Incorpora la carne, el chocolate de mesa, el piloncillo, el vinagre y la otra hoja de laurel. Añade caldo hasta que la carne quede apenas cubierta. Cuece a fuego bajo, destapado y moviendo de vez en cuando, 45-60 min. Debe reducir a una salsa espesa que abraza la carne. Ajusta el equilibrio al final: si pica de más, un poco más de chocolate o piloncillo; si está plano, sal.
Truco pro
No tires la grasa que suelta el cerdo al cocerse: fríe la salsa de chile en ESA manteca, no en aceite nuevo. Es el paso que separa un asado de boda de rancho de una versión de casa: la grasa infusionada con la carne le da el cuerpo y el color oscuro brillante que se busca. Y hazlo un día antes: reposado de un día para otro, el asado de boda mejora sin discusión.

Con qué bebida servirlo

Es un plato oscuro, especiado y con grasa noble, así que pide algo fresco y ácido que lave el paladar entre bocados. Una michelada bien fría preparada con nuestro Zumato (bebida de tomate y limón) corta la untuosidad del cerdo y hace eco de los chiles del guiso. Si prefieres algo sin picante, una Paloma con Chesquitos —refresco de toronja blanca, pálida y menos amarga— aporta el punto cítrico perfecto para una mesa de fiesta.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama asado de boda si no va al horno?
El nombre no viene de la técnica sino de la ocasión: es el guiso que tradicionalmente se cocinaba para las bodas en los ranchos de Durango, donde había que dar de comer a mucha gente con un solo cazo. La carne se "asa" en el sentido antiguo de sellarse y guisarse en su propia grasa, no de hornearse.
¿Es lo mismo que un mole?
Se parece, pero no lo es. Comparte el uso de chiles secos, chocolate y especias, pero el asado de boda duranguense es más sobrio y ranchero: menos ingredientes, el chile ancho y pasilla mandando, y solo un toque de chocolate y dulce. Piénsalo como un mole norteño de carne de cerdo, no como el mole poblano.
¿Qué chiles puedo usar si no consigo pasilla?
El ancho es imprescindible por su dulzor y color. El pasilla aporta profundidad ahumada; si no lo encuentras, súbele al guajillo (más brillo y menos picor) o añade un chile mulato. Evita chiles muy picantes como el de árbol: este guiso busca sabor y color, no ardor.
¿Qué corte de cerdo funciona mejor?
La espaldilla (paleta) o la pierna, porque aguantan la cocción larga sin secarse y sueltan grasa y colágeno que enriquecen la salsa. Pídelo en cubos de bocado. Un corte muy magro como el lomo quedaría seco tras casi dos horas de guiso.
¿Se puede hacer con antelación o congelar?
Sí, y de hecho mejora. Reposado en la nevera de un día para otro los sabores se asientan y la salsa se vuelve más redonda. Aguanta 3-4 días refrigerado y se congela perfectamente hasta 2 meses; recaliéntalo a fuego suave con un chorrito de caldo si espesó de más.

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