Aguascalientes
Tierra de feria y de enchiladas bien doradas: aquí la tortilla se baña en guajillo antes de tocar la sartén.
Asado de boda aguascalentense
En el altiplano aguascalentense no hay boda de rancho sin una olla honda de asado: cerdo cocido lento en un adobo oscuro de chile ancho endulzado con chocolate y piloncillo. Es dulce, terso y profundo, pensado para rendir entre muchos invitados. Aquí va la receta de rancho, con las cantidades y la técnica que hacen que el adobo sepa a fiesta y no a mole apurado.
Ingredientes
- 1,5 kg de lomo de cerdo (o espaldilla/aguja) en cubos de 3 cm
- 8 chiles anchos, sin semillas ni venas
- 3 chiles guajillo, sin semillas ni venas (para color y brillo)
- 1 tablilla de chocolate mexicano (unos 40 g), tipo Abuelita
- 30 g de piloncillo (o 2 cucharadas rasas)
- 4 galletas de animalitos (o 2 galletas María), para dar cuerpo y dulzor
- 1/2 bolillo del día anterior, en rebanadas (para espesar)
- 4 dientes de ajo
- 1/2 cebolla mediana
- 2 jitomates maduros medianos
- 1 raja de canela de 5 cm
- 3 clavos de olor
- 4 pimientas gordas (o 6 negras)
- 1/2 cucharadita de comino
- 2 hojas de laurel
- 1 ramita de tomillo y 1 de mejorana (o 1/2 cucharadita de cada uno seco)
- El zumo de 1 naranja
- 1 cucharada de vinagre blanco
- 3 cucharadas de manteca de cerdo
- Sal al gusto
- Agua o caldo de cerdo, el necesario (aprox. 1 litro)
Pasos
- Salpimenta los cubos de cerdo. En una cazuela honda calienta 2 cucharadas de manteca y dora la carne por tandas, sin amontonar, hasta que agarre costra dorada por todos lados. No la cuezas del todo: solo sellarla para que suelte y conserve jugos. Reserva la carne y guarda la manteca dorada de la cazuela: ahí está medio sabor del guiso.
- Abre los chiles anchos y guajillos y quítales semillas y venas. Tuéstalos ligeramente en un comal, 15 segundos por lado, solo hasta que aromen; si se queman amargan la salsa. Hidrátalos en agua muy caliente 15 minutos hasta que estén flexibles. En esa misma agua o con un poco de caldo los vas a moler.
- Asa en el comal el jitomate, la 1/2 cebolla y los ajos hasta que se manchen. Fríe brevemente las rebanadas de bolillo y las galletas en un poco de manteca. Muele todo junto: chiles escurridos, jitomate, cebolla, ajo, pan, galletas, la canela, clavo, pimienta, comino, el zumo de naranja y el vinagre, con caldo suficiente para una salsa fluida. Cuela para dejarla tersa.
- Calienta la manteca dorada que reservaste y vierte el adobo colado de golpe: cuidado, salpica. Baja el fuego y fríelo moviendo 10-12 minutos, hasta que cambie de color a un rojo más oscuro y la manteca empiece a asomar en la superficie. Este 'sazonado' concentra el sabor y quita el crudo del chile; no te lo saltes ni lo apures.
- Incorpora la carne sellada con sus jugos, el laurel, tomillo y mejorana. Agrega caldo hasta casi cubrir. Cuando rompa el hervor, añade el chocolate en trozos y el piloncillo. Baja a fuego suave y deja guisar destapado de hora y media a dos horas, moviendo de vez en cuando para que no se pegue, hasta que la carne esté muy tierna y la salsa espese y se ponga oscura y brillante.
- Prueba y equilibra: debe quedar dulce-picante y salado a la vez, ningún extremo domina. Rectifica sal, o un poco más de piloncillo si te gusta más dulce. Apaga y deja reposar al menos 20 minutos —o de un día para otro— para que el adobo termine de asentar. Sirve con arroz rojo, frijoles de la olla y tortillas de maíz calientes.
Birria estilo AguascalientesBebida
La birria de Aguascalientes se aleja del chivo tapatío y abraza la res: tierra de ganado, charrería y la Feria de San Marcos. Es una birria de adobo profundo, consomé rojo y carne que se deshace, la que se sirve en bautizos, bodas y madrugadas de feria. Aquí va la receta completa, con el adobo de tres chiles y la cocción lenta que le da su carácter.
Ingredientes
- 2 kg de carne de res para birria (mezcla de chambarete, costilla y aguja o falda, con hueso y algo de grasa)
- 6 chiles guajillo, sin semillas ni venas
- 4 chiles ancho, sin semillas ni venas
- 3 chiles cascabel (dan el toque tostado típico del Bajío), sin semillas
- 2 chiles de árbol, opcionales, si la quieres picante
- 2 jitomates maduros
- 6 dientes de ajo
- 1/2 cebolla blanca
- 3 cucharadas de vinagre de manzana
- 4 clavos de olor
- 1 raja de canela (unos 3 cm)
- 1 cucharadita de comino en grano
- 8 pimientas negras enteras y 3 pimientas gordas (de Tabasco)
- 1 cucharada de orégano seco (mejor orégano mexicano)
- 2 hojas de laurel
- 1/2 cucharadita de jengibre molido y 1 cucharadita de mejorana seca
- Sal gruesa al gusto (aprox. 1 cucharada)
- 1,5 l de agua o caldo de res para la cocción
- Para servir: cebolla picada, cilantro fresco, limones partidos, tortillas de maíz calientes y salsa de chile de árbol
Pasos
- Abre los chiles guajillo, ancho y cascabel, retira semillas y venas, y tuéstalos en un comal caliente unos segundos por cada lado, hasta que suelten aroma y cambien de brillo. Cuidado de no quemarlos: un chile quemado amarga todo el adobo. Pásalos a un bol con agua muy caliente y déjalos remojar 20 minutos, con un plato encima para que queden sumergidos.
- Asa los jitomates, el ajo y la media cebolla en el mismo comal hasta que se manchen. En un sartén seco, tuesta ligeramente el comino, los clavos, las pimientas y la canela: despertar las especias en seco es lo que le da a la birria hidrocálida su fondo cálido. Licúa los chiles escurridos con el jitomate, ajo, cebolla, las especias tostadas, el orégano, la mejorana, el jengibre, el vinagre y un poco del agua de remojo hasta obtener un adobo espeso y terso. Cuélalo si quieres una salsa muy fina.
- Sala la carne y embárrala por completo con el adobo, cubriendo cada pieza. Lo ideal es dejarla marinar tapada en el refrigerador toda la noche (mínimo 2 horas): el vinagre y los chiles penetran la fibra, ablandan y sazonan de adentro hacia afuera. Este paso es el que separa una birria de verdad de una carne en salsa.
- Monta una vaporera: pon el agua o caldo en el fondo con las hojas de laurel, coloca la rejilla y encima la carne marinada con todo su adobo. Tapa y cuece a fuego medio-bajo entre 3 y 3 horas y media, hasta que la carne se deshaga con el tenedor. Si no tienes vaporera, hazlo en olla tapada a fuego lento o en horno a 160 °C dentro de una cazuela cubierta con papel aluminio. La cocción larga y suave es innegociable: la birria no se apresura.
- El jugo que cae al fondo, mezclado con el adobo que escurre, es tu consomé. Recógelo, desgrasa un poco si está muy graso, rectifica de sal y llévalo a hervor suave; si lo quieres más caldoso, alárgalo con caldo de res. Deshebra o pica la carne. Sirve en plato hondo con su consomé, o aparte para hacer tacos, y remata con cebolla, cilantro, un chorro de limón y salsa de chile de árbol.
Colonche
El colonche es un fermentado color rubí que se hace con la tuna roja del altiplano, esa que revienta de dulzor a finales del verano. Es burbujeante, ligeramente alcohólico y huele a campo de nopal después de la lluvia. Aquí te enseño a hacerlo como se ha hecho en Aguascalientes durante siglos: sin levadura de sobre, dejando que la propia fruta trabaje.
Ingredientes
- 2 kg de tunas rojas (tuna cardona/roja) bien maduras, casi pasadas
- 1,5 litros de agua (mejor sin cloro; si es del grifo, déjala reposar destapada una noche)
- 150-200 g de piloncillo rallado (o azúcar moreno, al gusto)
- 1 raja de canela
- 1 tira de cáscara de naranja (opcional, aromática)
- 1 vaso de colonche de una tanda anterior o de pulque natural como 'madre' (opcional, acelera el arranque)
Pasos
- Con guantes o dos tenedores (la tuna roja mancha muchísimo y a veces trae espinas finas), pela las tunas y ponlas en un bol. No hace falta que queden perfectas: buscamos la pulpa jugosa color vino. Cuanto más maduras estén, más azúcar aportan y mejor arranca la fermentación.
- Machaca la pulpa con las manos o un pasapurés y cuélala por un colador fino o una gasa, apretando bien. Descarta las semillas duras. Debes obtener un jugo espeso y muy pigmentado. No lo aclares con demasiada agua todavía: primero concentramos sabor.
- Lleva el jugo a una olla con el agua, el piloncillo, la canela y la cáscara de naranja. Calienta a fuego medio y deja hervir suave 30-45 minutos, espumando lo que suba. Este paso cumple dos funciones: disuelve y concentra los azúcares que comerán las levaduras, y elimina bacterias competidoras para que el fermento salga limpio. Prueba: debe quedar dulce pero no empalagoso.
- Retira del fuego y deja enfriar por completo, tapado con un paño. Es CRÍTICO no pasar al siguiente paso con el líquido caliente: el calor mata las levaduras que queremos que trabajen. Debe estar tibio-frío al meter el dedo.
- Vierte el líquido en una olla de barro (lo tradicional) o un tarro de cristal amplio, llenando solo dos tercios para que haya aire. Si tienes 'madre' de una tanda anterior o pulque, añádela ahora para asegurar el arranque. Tapa con una tela o gasa sujeta con una goma: tiene que respirar y soltar CO2, pero sin dejar entrar mosquitos. Guárdalo en un rincón cálido y oscuro, entre 20 y 25 ºC.
- Los primeros dos días remueve una vez al día con cuchara limpia de madera: ese oxígeno ayuda a las levaduras a multiplicarse. A partir del segundo día verás espuma y burbujeo y olerás un aroma ácido-afrutado: es señal de que va bien. Déjalo trabajar de 4 a 6 días. Pruébalo cada día: cuanto más lo dejes, menos dulce y más alcohólico y ácido queda. Cuando llegue a tu punto, cuélalo y embotéllalo.
- Guarda las botellas en el frigorífico para frenar la fermentación (si las dejas fuera seguirán ganando presión y acidez). Sírvelo bien frío. Se bebe joven, en pocos días; no es una bebida para guardar meses.
Chiles rellenos de queso Oaxaca capeadosOaxaca
Un chile poblano asado, relleno de queso Oaxaca que se estira en hilos, envuelto en una nube dorada de huevo batido y bañado en caldillo de jitomate. En Aguascalientes es el plato que sale a la mesa cada viernes de Cuaresma, y su secreto no está en el relleno sino en el capeado: dominarlo separa un chile esponjoso de uno aguado y desinflado.
Ingredientes
- 6 chiles poblanos grandes, de piel gruesa y brillante
- 400 g de queso Oaxaca Corazón de Leche, deshebrado en hilos
- 4 huevos grandes, a temperatura ambiente y con las claras separadas de las yemas
- 1/2 taza de harina de trigo para enharinar, más 1 cucharada para el capeado
- Aceite de girasol o de maíz, el suficiente para 2 cm de profundidad en la sartén
- Sal
- Palillos de madera para cerrar los chiles
- Para el caldillo: 6 jitomates maduros
- 1/4 de cebolla y 1 diente de ajo
- 1 taza de caldo de pollo o de agua
- 1 hoja de laurel y una ramita de mejorana o tomillo
- Sal y pimienta al gusto
Pasos
- Asa los poblanos directamente sobre la llama o en un comal caliente, girándolos hasta que la piel quede ampollada y negra por todos lados. No los quemes por dentro: solo la piel. Métetelos de inmediato en una bolsa de plástico o un táper cerrado y déjalos sudar 10 minutos. El vapor separa la piel de la carne y hace que se desprenda casi sola. Pélalos bajo un hilo fino de agua, haz un corte lateral y retira venas y semillas con cuidado de no romperlos. Aquí es donde se va lo picante: entre más venas quites, más suave el chile.
- Seca muy bien cada chile por dentro y por fuera con papel; el capeado no se pega sobre superficie mojada. Rellena con el queso Oaxaca deshebrado sin apretar de más —debe cerrar sin que el queso se salga— y sujeta la abertura con uno o dos palillos. Un chile demasiado lleno revienta al freír y suelta todo el queso al aceite.
- Licúa los jitomates con la cebolla y el ajo, y cuela para que quede terso. Sofríe ese puré en una cucharada de aceite caliente hasta que cambie de color y espese, añade el caldo, el laurel y la mejorana, salpimienta y deja hervir suave 10-15 minutos. Debe quedar ligero, para bañar, no para cubrir. Mantenlo caliente aparte.
- Este es el corazón de la receta. Bate las claras solas con una pizca de sal hasta punto de turrón —firmes, que al voltear el bol no se caigan—. Sin dejar de batir, incorpora las yemas de una en una y una cucharada de harina; buscas una espuma amarilla, brillante y densa. Pasa cada chile por harina (esto ayuda a que el huevo se agarre), sacude el exceso y súmérgelo en el batido cubriéndolo bien.
- Calienta el aceite a fuego medio-alto: una gota de batido debe subir y dorarse en segundos, sin humear. Coloca el chile capeado ayudándote de dos cucharas y báñalo con aceite caliente por encima para que la capa de arriba se cuaje y se hinche. Voltea una sola vez cuando esté dorado. Escurre sobre papel, retira los palillos y sírvelos recién hechos, sumergidos parcialmente en el caldillo caliente para no aguar el capeado.
Enchiladas rojas aguascalentenses con cotijaCotija
Tortillas pasadas por una salsa de guajillo y ancho, doradas al momento y coronadas con queso cotija desmoronado, cebolla y una guarnición de papa y zanahoria. Así se comen las enchiladas rojas en las fondas de Aguascalientes: sencillas, rojísimas y sin un gramo de relleno complicado.
Ingredientes
- 12 tortillas de maíz (de un día, no recién hechas: aguantan mejor la salsa)
- 6 chiles guajillo, sin semillas ni venas
- 2 chiles anchos, sin semillas ni venas
- 2 dientes de ajo
- 1/4 de cebolla blanca, más 1 cebolla entera para la guarnición y el montaje
- 1 cucharadita de orégano seco
- 1/2 cucharadita de comino en grano
- 1 clavo de olor
- 1 cucharadita de vinagre blanco
- 150 g de Queso Cotija Corazón de Leche, desmoronado
- 2 patatas medianas, en dados de 1 cm
- 1 zanahoria grande, en dados de 1 cm
- 4-6 hojas de lechuga, en juliana fina
- Crema ácida o crema agria, para servir
- Aceite de girasol o manteca, para freír
- Sal
Pasos
- Abre los guajillos y anchos, quítales semillas y venas y tuéstalos 20-30 segundos por lado en un comal caliente, solo hasta que aromaticen (si se queman, amargan). Cúbrelos con agua muy caliente y déjalos 15 minutos hasta que se ablanden. Reserva un poco del agua de remojo.
- Licúa los chiles escurridos con el ajo, el cuarto de cebolla, el orégano, el comino, el clavo, el vinagre, una cucharadita de sal y un chorrito del agua de remojo hasta obtener una salsa espesa pero fluida. Cuélala apretando bien con una cuchara: el hollejo del guajillo es lo que da textura arenosa, y colar es lo que deja la salsa lisa y brillante.
- Calienta una cucharada de aceite en una sartén amplia y vierte la salsa colada. Deja que hierva a fuego medio 5-6 minutos, moviendo, hasta que oscurezca y espese ligeramente. Debe quedar a temperatura de trabajo caliente durante todo el montaje: es en la salsa caliente donde se van a bañar las tortillas.
- Mientras, fríe los dados de patata y zanahoria en un poco de aceite con una pizca de sal hasta que estén dorados y tiernos, unos 10 minutos. Añade a última hora un puñado de cebolla picada. Escúrrelos sobre papel. Esta es la guarnición clásica del plato aguascalentense, no un extra.
- Calienta un dedo de aceite en otra sartén. Sumerge cada tortilla en la salsa roja caliente por ambos lados y pásala de inmediato al aceite: fríe 15-20 segundos por lado. La salsa se sella sobre la tortilla en lugar de reblandecerla. Escurre. Trabaja de una en una y con pinzas: van rápido.
- Sobre cada tortilla recién frita pon una cucharada de cebolla picada y un poco de cotija desmoronado, dobla en dos o enrolla y colócala en el plato. Repite. El relleno es mínimo a propósito: la enchilada roja del Bajío se apoya en el chile y el queso, no en un guiso interior.
- Corona las enchiladas con abundante Queso Cotija Corazón de Leche desmoronado, aros o cebolla picada cruda, lechuga en juliana y un cordón de crema. Sirve al lado la papa y zanahoria fritas. Come de inmediato, mientras la tortilla aún cruje y el queso empieza a soltar su sal sobre el rojo del guajillo.
Ate de guayaba de Calvillo con queso panelaPanela
El ate de guayaba de Calvillo es una pasta de fruta densa y perfumada que se corta en láminas y se come con queso: dulce contra salado, suave contra terso. Aquí lo haces desde cero con guayaba madura y lo sirves como manda la tradición, sobre una tabla con nuestro queso Panela.
Ingredientes
- 1 kg de guayabas bien maduras (amarillas, aromáticas y que cedan al tacto)
- 500 g de azúcar blanca (ajustar hasta igualar el peso de la pulpa colada)
- 500 ml de agua
- 2 cucharadas de zumo de limón
- 1 raja pequeña de canela (opcional)
- 1 pizca de sal
- Mantequilla o aceite neutro para engrasar el molde
- 1 pieza de queso Panela Corazón de Leche (unos 300 g), para servir en láminas
Pasos
- Lava las guayabas, córtalas por la mitad y ponlas enteras (con piel y semillas) en una cazuela con los 500 ml de agua y la raja de canela. Cuece a fuego medio 20-25 minutos, hasta que estén completamente blandas. Cocerlas con piel es clave: ahí está gran parte de la pectina y del aroma que harán cuajar el ate sin gelatina.
- Retira la canela, tritura las guayabas cocidas con su propia agua de cocción hasta obtener un puré. Pásalo por un colador fino o un pasapurés presionando bien para separar las semillas duras y los granos. Debes quedarte con una pulpa lisa y espesa. Pésala: esa cantidad marca cuánta azúcar necesitas (a partes iguales, o algo menos si la fruta ya viene muy dulce).
- Vuelve la pulpa a la cazuela con el azúcar, el zumo de limón y la pizca de sal. Cuece a fuego medio-bajo removiendo casi sin parar con una cuchara de madera, sobre todo al final. La mezcla pasará de líquida a una pasta espesa y brillante en unos 40-50 minutos. El limón, además de equilibrar el dulzor, activa la pectina para que cuaje firme.
- Está en su punto cuando, al arrastrar la cuchara por el fondo, la pasta se abre dejando ver el fondo de la cazuela un instante antes de volver a cerrarse, y se despega de las paredes. Otra prueba: una gota sobre un plato frío debe cuajar y no correr. No te pases de cocción o el ate quedará seco y quebradizo.
- Vierte la pasta caliente en un molde rectangular engrasado (o forrado con papel de horno). Alísala con una espátula, deja enfriar a temperatura ambiente y luego reposar destapado un mínimo de 8 horas, mejor toda la noche. El reposo termina de secar la superficie y firmar la textura para que se pueda cortar en láminas limpias.
- Desmolda el ate y córtalo en láminas o barritas de aproximadamente 1 cm. Corta el queso Panela en láminas del mismo grosor. Sírvelo alternando ate y queso en la tabla, o monta cada bocado con una lámina de ate sobre una de queso. Se come tal cual, a temperatura ambiente.
Buñuelos aguascalentenses con cajetaCajeta
El buñuelo aguascalentense se estira fino sobre la rodilla hasta quedar casi transparente, se fríe hasta que truena y se baña en cajeta tibia. Es el postre de la Feria Nacional de San Marcos y de la Nochebuena, y aquí lo hacemos con la técnica de puesto: masa que se reposa, disco delgadísimo y cajeta de cabra por encima.
Ingredientes
- 500 g de harina de trigo de fuerza (más un poco para el rodillo)
- 2 huevos grandes a temperatura ambiente
- 60 g de mantequilla derretida y templada
- 80 ml de agua tibia infusionada con cáscara de tomate verde o de tomatillo (el secreto hidrocálido; en su defecto, agua tibia normal)
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharada de azúcar
- 1 cucharadita de anís en grano o de té de anís
- Aceite de girasol abundante para freír (unos 750 ml)
- 200 g de Cajeta artesanal MercaMX (de leche de cabra)
- Azúcar con canela molida para espolvorear (100 g de azúcar + 1 cucharadita de canela)
- Ralladura de 1 lima o naranja (opcional, para la masa)
Pasos
- Hierve 100 ml de agua con las cáscaras de dos tomatillos (tomate verde) durante 5 minutos y déjala templar. Este truco casero aguascalentense aporta una enzima natural que relaja el gluten y hace que la masa se estire fina sin romperse. Cuela y reserva 80 ml tibios. Si no consigues tomatillo, usa agua tibia y compénsalo con un reposo más largo.
- Mezcla la harina, la sal, el azúcar y el anís. Haz un volcán, añade los huevos, la mantequilla templada, la ralladura y el agua de tomate. Integra desde el centro hacia fuera hasta formar una masa. Amasa 10 minutos sobre la encimera: al principio pega, pero no añadas harina a lo loco; el amasado desarrolla el gluten que luego te dejará estirar el disco casi transparente. Estará lista cuando esté lisa y elástica y no se pegue a las manos.
- Cubre la masa con un paño y déjala reposar 30 minutos a temperatura ambiente. El reposo es innegociable: relaja el gluten para que la masa no se encoja al estirarla. Divide en 12-14 bolas iguales, úntales una gota de aceite y déjalas tapadas otros 5 minutos para que la superficie no se reseque.
- Estira cada bola con rodillo y termina a mano, de la forma tradicional: coloca la lámina sobre el dorso de los dedos o sobre un paño limpio apoyado en la rodilla y ve tirando desde el centro hacia los bordes hasta dejarla translúcida, de unos 20 cm. Cuanto más fino, más crujiente. Si se rompe un poco por el centro no pasa nada, se fríe igual.
- Calienta el aceite a 180 °C (una miguita debe burbujear al instante). Fríe los buñuelos de uno en uno; con una araña o espumadera hunde el centro un segundo para que se hagan las ondas típicas. Dora 30-40 segundos por cada lado hasta que estén dorados y suenen al golpearlos. Escúrrelos de pie sobre papel para que suelten el aceite.
- En caliente, espolvorea cada buñuelo con el azúcar y canela. Justo antes de servir, calienta la Cajeta artesanal MercaMX unos segundos (al baño maría o 15 s al microondas) hasta que fluya e hílala por encima en zigzag. Sírvelos recién bañados: el contraste del buñuelo crujiente con la cajeta tibia es todo el plato.
Nopales rellenos de queso panela asadosPanela
Dos pencas de nopal tierno abrazando una loncha de queso panela que se dora sin derretirse, con las marcas de la brasa a fuego vivo. Es el bocado que en Aguascalientes resuelve una cena de vigilia, una carne asada de domingo o el antojo de algo verde y con sustancia. Aquí va la receta real, con la técnica que evita la baba y que el queso se escape.
Ingredientes
- 8 pencas de nopal medianas y tiernas (mejor de palma, gruesas y de un verde intenso), ya sin espinas
- 250 g de queso Panela cortado en lonchas de ½ cm
- 1 cucharadita de sal gruesa (para el asado del nopal)
- 2 cucharadas de aceite de oliva o de girasol
- 16 palillos de madera (2 por nopal relleno)
- 1 chile jalapeño en rodajas finas (opcional, dentro del relleno)
- 4 hojas grandes de epazote fresco, picadas (opcional pero muy aguascalentense)
- El zumo de ½ limón
- Sal y pimienta negra recién molida, al gusto
- Para acompañar: salsa verde asada o pico de gallo, y tortillas de maíz calientes
Pasos
- Con un cuchillo, raspa cualquier espina o ojo que quede en las pencas y recorta el borde grueso. No las cortes en tiras: las dejas enteras porque cada penca es la 'tapa' del relleno. Enjuágalas y sécalas bien con papel de cocina; el agua superficial es la enemiga del dorado en la brasa.
- El nopal suelta mucílago —la famosa baba— al cortarlo. Para eliminarla sin hervir (lo que aguaría el nopal), frota cada penca con un poco de sal gruesa y déjalas reposar 10 minutos sobre un colador: la sal extrae el mucílago por ósmosis. Enjuaga, escurre y seca. Así el nopal queda firme y no baboso, y agarra las marcas del fuego.
- Haz un corte tipo bolsillo en el lado grueso de cada penca sin llegar a atravesarla, o simplemente sobrepón dos pencas con la loncha de queso Panela en medio, añadiendo el jalapeño y el epazote. Cierra los bordes clavando dos palillos en cruz. El panela no se derrite, así que aunque asome un poco por los lados se quedará en su sitio: por eso este queso y no un quesillo.
- Calienta el asador, plancha o comal bien fuerte y pincela los nopales con aceite. Ásalos 5-6 minutos por lado sin moverlos hasta que aparezcan las marcas oscuras de la brasa y el nopal cambie de verde brillante a verde oliva mate: esa es la señal de que ya está cocido y perdió la humedad cruda. El queso debe quedar dorado por los bordes.
- Retira, quita los palillos y deja reposar 2 minutos para que el jugo se reabsorba. Sirve con un chorrito de limón, sal en escamas y la salsa verde asada aparte. Se comen con las manos o dentro de una tortilla como taco.
Gorditas de horno aguascalentenses
Doradas, densas y con perfume de piloncillo, canela y anís, las gorditas de horno son el dulce campesino más reconocible de Aguascalientes. No se fríen: se cuecen en horno de barro hasta quedar firmes y galleteras, pensadas para durar días en la canasta. Aquí va la versión tradicional, con las cantidades exactas y el porqué de cada paso para que no te queden ni crudas por dentro ni duras como piedra.
Ingredientes
- 500 g de masa de maíz nixtamalizada fresca (o 2 tazas de harina de maíz nixtamalizada + 300 ml de agua tibia)
- 100 g de harina de trigo (da estructura y ese punto galletero)
- 200 g de piloncillo rallado (o 2 conos pequeños)
- 120 g de manteca de cerdo a temperatura ambiente (o mantequilla si prefieres)
- 1 huevo (liga la masa y ayuda a dorar)
- 1 cucharadita de canela molida
- 1 cucharadita de anís en grano
- 1 cucharadita de bicarbonato de sodio (o polvo de hornear)
- 1 pizca de sal
- 150 ml de agua para el jarabe de piloncillo
- 1 yema extra batida con unas gotas de agua, para barnizar (opcional)
Pasos
- Pon los 150 ml de agua con el piloncillo rallado, la canela y el anís en un cazo. Lleva a fuego medio y deja hervir suave 6-8 minutos hasta obtener un jarabe ligero y aromático. Cuela para retirar el anís entero (así el aroma queda en la masa sin encontrar granos duros) y deja que temple. Infusionar en caliente extrae mucho más perfume que echar el piloncillo en polvo directo a la masa.
- En un bol grande deshaz la masa de maíz con la harina de trigo, el bicarbonato y la sal. Añade la manteca a temperatura ambiente y trabájala con las manos hasta que se integre en migas. Incorpora el huevo y ve agregando el jarabe templado poco a poco. No lo eches todo de golpe: la masa debe quedar suave, manejable y ligeramente pegajosa, no líquida. Si te pasas de humedad, corrige con una cucharada de harina.
- Cubre la masa y déjala reposar 20 minutos. El reposo hidrata por completo el maíz y relaja la masa, lo que evita que las gorditas se agrieten y queden secas por dentro. Mientras, precalienta el horno a 180 °C con la bandeja dentro: hornear sobre una superficie ya caliente imita el golpe de calor del horno de leña y sella la base.
- Toma porciones del tamaño de una nuez grande (unos 45-50 g), bolea y aplasta hasta dejar discos de 1,5 cm de grosor y unos 7 cm de diámetro. Deben ser gruesas: por eso son 'gorditas'. Si quieres el acabado brillante clásico, barniza la cara superior con la yema batida.
- Coloca las gorditas sobre papel de horno en la bandeja caliente, separadas dos dedos. Hornea a 180 °C entre 22 y 26 minutos, hasta que estén doradas por fuera y firmes al tacto. Suenan huecas al golpear la base cuando están listas. No las saques pálidas: el color tostado es donde vive el sabor a piloncillo caramelizado.
- Deja enfriar sobre rejilla al menos 15 minutos. Recién salidas están tiernas por dentro; al enfriar toman su textura galletera característica. Guárdalas en un bote hermético o envueltas en papel: mejoran de un día para otro y aguantan más de una semana.
Pollo San Marcos (pollo estilo Jardín de San Marcos)Cotija
El Pollo San Marcos tiene dos caras en la Feria de Aguascalientes: una con salsa oscura de chiles y esta versión jardinera, fresca y colorida, que se sirve templada o al tiempo. Aquí te contamos la jardinera: pollo cocido y deshuesado sin piel sobre una cama de lechuga, con papa en rodajas, chorizo frito, rábano y chiles en vinagre, todo bañado por un aderezo de jitomate perfumado con clavo, canela y orégano. Es el plato que huele a Feria de San Marcos, la fiesta más grande de Aguascalientes, y así se prepara de verdad, paso a paso.
Ingredientes
- 1 pollo entero (o 4 piezas grandes: pechuga y muslo) para cocer y deshuesar sin piel
- 1/2 cebolla, 2 dientes de ajo, 2 hojas de laurel y sal, para el caldo
- 4 papas medianas, cocidas con piel y luego peladas y cortadas en rodajas
- 200 g de chorizo de buena calidad, desmenuzado y frito en su propia grasa
- 1 lechuga orejona (romana), hojas troceadas, para la cama
- Un manojo de rábanos en rodajas finas
- Chiles jalapeños en vinagre (en escabeche), al gusto, con un poco de su líquido
- 1 aguacate en gajos, para servir (opcional)
- Queso Cotija Corazón de Leche desmoronado, para espolvorear
- Para el aderezo: 3 jitomates maduros
- 1/2 taza de vinagre de manzana (o blanco)
- 2 clavos de olor y 1 raja pequeña de canela
- 1 cucharadita de orégano seco, aceite de oliva, sal y pimienta
Pasos
- Pon el pollo en una olla con la cebolla, el ajo, el laurel y sal. Cubre con agua y cuece a fuego suave 30-35 minutos, hasta que esté tierno. Deja que se enfríe DENTRO de su propio caldo (así no se reseca), luego escúrrelo, retírale toda la piel y deshébralo o córtalo en piezas medianas. Reserva el caldo para otra preparación.
- Cuece las papas con piel en agua con sal hasta que un cuchillo entre sin resistencia (unos 20 min). Escurre, pela en tibio y corta en rodajas de medio centímetro. Aparte, fríe el chorizo desmenuzado a fuego medio hasta que suelte su grasa y quede crujiente; escúrrelo sobre papel.
- Asa o escalda los jitomates y licúalos. Pasa el puré a un cazo con el vinagre, los clavos, la canela y el orégano; calienta a fuego bajo 5 minutos para que las especias infusionen, sin dejar que hierva fuerte. Retira, saca el clavo y la canela, salpimienta y emulsiona con un chorro de aceite de oliva. Debe quedar avinagrado y ligeramente dulce. Enfríalo.
- Cubre una fuente ancha con la cama de lechuga troceada. Distribuye encima el pollo, las rodajas de papa y el chorizo frito. Reparte los rábanos, los gajos de aguacate y los chiles en vinagre. Baña todo con el aderezo frío y termina espolvoreando el queso Cotija desmoronado. Sirve templado o al tiempo, nunca caliente de cazuela.


