Cocina morelense · Antojito de mercado

Tacos acorazados de Cuernavaca auténticos: ingredientes y preparación

El acorazado no es un taco cualquiera: es una comida completa envuelta en dos tortillas. Arroz rojo caldoso como base, un guiso a elegir encima y sus rodajas de huevo, aguacate y chiles en escabeche. Nació en las calles de Cuernavaca para llenar el estómago de quien trabaja, y sigue siendo el desayuno-almuerzo más contundente de Morelos.

Prep
20 min
Cocción
40 min
Total
60 min
Raciones
6 acorazados
Dificultad
Media
Tacos acorazados de Cuernavaca — Morelos

Origen: Tacos acorazados de Cuernavaca

Los tacos acorazados son un invento cien por cien morelense, ligado a la Cuernavaca popular de mediados del siglo XX. La versión más repetida sitúa su origen en los puestos ambulantes que rodeaban el mercado y las terminales de autobuses de la ciudad, donde peones, choferes y viajeros necesitaban algo barato que llenara de verdad. La solución fue poner arroz —el guiso más rendidor de la olla— dentro de la tortilla, coronarlo con lo que hubiera en las cazuelas y doblarlo. El nombre 'acorazado' viene de ahí: un taco tan cargado y pesado que te 'blinda' para aguantar la jornada, macizo como un buque de guerra.

Que sea de Morelos no es casualidad. Es tierra de campesinos y de la memoria zapatista, donde la comida siempre tuvo que ser portátil, rendidora y capaz de sostener un día de trabajo en el campo. El detalle que distingue al acorazado del resto de tacos mexicanos —meter arroz, un carbohidrato, dentro de otro carbohidrato— tiene toda la lógica del hambre trabajadora: máximo aporte, mínimo coste. Lo que en otro lado sería una rareza, en Cuernavaca es institución.

Hoy el acorazado se sigue vendiendo igual: en puestos con una hilera de cazuelas humeantes de guisos —tinga, milanesa, bistec en salsa, chile relleno, longaniza con huevo, mole verde— donde el cliente señala el que quiere. El puestero calienta las dos tortillas, unta el arroz, monta el guiso, remata con huevo cocido, aguacate y chiles, y te lo entrega envuelto en papel de estraza. Es el desayuno tardío de los cuernavacenses y una identidad culinaria que no se ha exportado casi a ningún otro estado.

Ingredientes · 6 acorazados

Preparación paso a paso

Prepara el arroz rojo caldoso
Licúa los jitomates con la cebolla y el ajo hasta obtener un puré fino y cuélalo. En una cazuela, dora el arroz seco en 2 cucharadas de aceite a fuego medio, moviendo hasta que suene y tome color marfil: este sellado evita que se apelmace después. Vierte el puré de jitomate, deja que se fría un par de minutos, añade el caldo caliente, la zanahoria y los guisantes, y sal. Aquí va la clave del acorazado: NO lo seques del todo como un arroz de guarnición. Tápalo y cuécelo unos 15 minutos, retirándolo cuando aún esté suelto y ligeramente húmedo, casi cremoso. Ese punto jugoso es lo que da alma al taco.
Cuece el huevo y prepara las guarniciones
Pon los huevos a cocer 10 minutos desde agua fría, enfríalos y córtalos en rodajas. Lamina el aguacate y ten a mano los chiles en escabeche y la salsa. Estas guarniciones se montan al final, en crudo, para que aporten frescor y corten la contundencia del arroz y el guiso.
Guisa el relleno a elegir
Para milanesa: salpimenta y fríe las milanesas en aceite bien caliente hasta que doren, escúrrelas sobre papel y córtalas en tiras. Para tinga: sofríe la cebolla en pluma, añade el pollo ya cocido y deshebrado, dos chiles chipotles con un poco de su adobo y un cazo del caldo, y deja que se sazone hasta que el guiso quede jugoso, no seco. El guiso debe tener humedad propia: si va seco sobre el arroz, el taco queda terroso.
Calienta la tortilla doble
Calienta las tortillas en el comal por ambos lados hasta que estén flexibles y solapa dos por cada taco, ligeramente montadas una sobre otra. La doble tortilla no es opcional: es la estructura que sostiene el peso del arroz más el guiso sin romperse. Por eso se llama acorazado.
Monta el acorazado
Sobre la tortilla doble y caliente, extiende una capa generosa de arroz rojo a lo largo. Encima coloca el guiso (tiras de milanesa o tinga), reparte las rodajas de huevo cocido y las láminas de aguacate, añade unos chiles en escabeche y un cordón de salsa. Dobla el taco a lo largo, ciérralo con papel de estraza para poder cogerlo, y cómelo de inmediato mientras el arroz sigue caliente.
Truco pro
El error que arruina un acorazado es secar el arroz. En Cuernavaca el arroz se retira del fuego cuando todavía brilla y está suelto, casi caldoso: al montarse sobre la tortilla caliente termina de asentar y hace de 'cemento' jugoso que abraza el guiso. Un arroz seco y granulado hace que el taco se desmorone y sepa a relleno de comedor. Si se te pasó de cocción, revívelo con un chorrito de caldo caliente y tápalo cinco minutos antes de montar.

Con qué bebida servirlo

Es un taco macizo, así que pide una bebida que corte la grasa y refresque. Una michelada preparada con Zumato (bebida de tomate y limón, con su punto salado y ácido) es el acompañamiento perfecto para la milanesa o el bistec. Si prefieres algo más ligero y cítrico frente a la tinga picante, una Paloma con Chesquitos —refresco de toronja blanca, pálido y menos amargo— limpia el paladar entre bocado y bocado.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué se llaman tacos acorazados?
Por lo cargados y pesados que son. La versión más aceptada es que un taco con arroz más guiso más huevo y aguacate te deja 'blindado', tan lleno como para aguantar toda la jornada de trabajo. La comparación con un acorazado (buque de guerra) alude a esa contundencia maciza que lo distingue de un taco normal.
¿Qué guisos son los tradicionales del acorazado?
En los puestos de Cuernavaca verás una hilera de cazuelas: milanesa de res, bistec en salsa verde o roja, tinga de pollo, chile relleno, longaniza con huevo, picadillo y mole verde. El cliente elige. Lo que no cambia nunca es la base de arroz rojo y las guarniciones de huevo cocido, aguacate y chiles en escabeche.
¿Va una tortilla o dos?
Siempre dos, ligeramente solapadas. La doble tortilla es imprescindible: sostiene el peso del arroz y el guiso sin romperse ni empaparse. Un acorazado con una sola tortilla se deshace en la mano.
¿El arroz debe quedar caldoso o seco?
Ligeramente húmedo y suelto, nunca seco. Se retira del fuego cuando todavía brilla. Ese punto jugoso actúa como cemento que une el taco; un arroz seco lo vuelve terroso y quebradizo.
¿Se puede hacer una versión vegetariana?
Sí. Cambia la milanesa o la tinga por un guiso de nopales con jitomate, rajas con elote y crema, o setas guisadas al chipotle. La base de arroz rojo (hecho con caldo vegetal), el huevo, el aguacate y los chiles mantienen intacta la identidad del acorazado.

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