Cocina morelense · Ancestral nahua

Tamales nejos de Morelos: cómo hacerlos con masa de ceniza paso a paso

Los tamales nejos son de los más antiguos que quedan vivos en México: masa gris azulada nixtamalizada con ceniza de leña en lugar de cal, casi sin relleno, con un sabor mineral y ahumado que no se parece a ningún otro tamal. En los pueblos de las faldas del Popocatépetl, en Morelos, se siguen haciendo así, tal como antes de que llegara la cal industrial.

Prep
45 min activos + reposo de una noche
Cocción
2 h 30 min
Total
Aprox. 15 h (con nixtamal en reposo)
Raciones
20-24 tamales
Dificultad
Media-alta (técnica de nixtamal)
Tamales nejos morelenses de ceniza — Morelos

Origen: Tamales nejos morelenses de ceniza

La palabra «nejo» viene del náhuatl «nextli», que significa ceniza. Y ahí está todo el plato: en lugar de nixtamalizar el maíz con cal (óxido de calcio), como se hace en casi todo México, los tamales nejos se preparan con lejía de ceniza de leña. Es la técnica prehispánica original, anterior a la cal, y sobrevive sobre todo en las comunidades nahuas del oriente de Morelos y del alto Puebla que comparten el volcán: Hueyapan, Tetela del Volcán, Tlacotepec. La ceniza da a la masa un color gris con reflejos azulados y un dejo mineral, ahumado y ligeramente alcalino que es la firma inconfundible de estos tamales.

En Morelos el tamal nejo no es un antojo de puesto callejero, es comida de mayordomía y de fiesta patronal. Se hacen por docenas para las velaciones, para el Día de Muertos y para las faenas del campo, porque aguantan la caminata y el frío de la montaña sin echarse a perder. Al ser un tamal casi neutro —muchas veces sin relleno, o apenas con frijol— funciona como el pan de la comida: se sirve para acompañar y sopear un mole verde de pepita, un clemole rojo o un guisado de cecina, todos ellos de la propia tierra morelense.

Que hoy sigan haciéndose con ceniza y no con cal es casi un acto de resistencia culinaria. En los pueblos del volcán, las abuelas guardan la ceniza del fogón de leña de encino precisamente para esto, y saben distinguir la que sirve de la que no. Cada tamal nejo que sale gris de la vaporera es un pedazo de cocina anterior a la Conquista que sigue en pie.

Ingredientes · 20-24 tamales

Preparación paso a paso

Preparar la lejía de ceniza
Hierve 2 litros de agua con los 250 g de ceniza tamizada durante 10 minutos y deja reposar 20-30 minutos hasta que la ceniza se asiente en el fondo. Cuela con un lienzo fino: el líquido pardo transparente que obtienes es la lejía alcalina que sustituye a la cal. Al frotarla entre los dedos debe sentirse ligeramente jabonosa; esa untuosidad indica que la alcalinidad es la correcta.
Nixtamalizar el maíz
Cuece el maíz en la lejía colada (añade agua hasta cubrirlo bien) a fuego medio 40-50 minutos, hasta que al frotar un grano se desprenda el hollejo (la piel). No lo cuezas de más o la masa quedará gomosa. Apaga y deja reposar toda la noche en la misma agua: aquí el maíz termina de ablandar y toma el color gris del nejo.
Lavar y moler
Escurre y enjuaga el maíz con una o dos aguas, sin frotar en exceso: a diferencia del nixtamal de cal, aquí conviene conservar parte del color y el sabor de la ceniza, que es lo que define al tamal nejo. Muele en metate o en molino hasta obtener una masa fina y homogénea, ligeramente húmeda.
Batir la masa
Bate la manteca aparte hasta que esté cremosa y ve incorporando la masa y la sal poco a poco. Los nejos son un tamal denso y rústico: no lleva polvo para hornear ni se busca que quede muy esponjado. Bate solo lo justo para que ligue; una bolita de masa debe flotar apenas en un vaso de agua cuando está en su punto.
Formar los tamales
Escurre las hojas de maíz. Unta una capa fina de masa (1 cm) sobre cada hoja; si haces la versión rellena, pon una cucharada de frijol machacado al centro. Dobla los lados y luego la punta hacia arriba. Los nejos suelen ser pequeños y firmes, no voluminosos.
Cocer al vapor
Acomoda los tamales parados en una vaporera con agua y una moneda en el fondo (mientras suena, hay agua). Cubre con hojas y un paño, tapa y cuece a fuego medio 1 h 15 min - 1 h 30 min. Están listos cuando la hoja se desprende limpia de la masa. Deja reposar 15 minutos antes de abrir: la masa asienta y termina de cuajar fuera del vapor.
Truco pro
La calidad de la ceniza lo es todo. Usa solo ceniza de leña dura y limpia (encino, mezquite), nunca de carbón de briquetas, madera pintada o barnizada ni residuos con químicos, porque pasan al tamal. Tamízala para quitar carboncillos y prueba siempre la lejía entre los dedos: si resbala como agua jabonosa, está en punto; si se siente como agua normal, hierve más ceniza. Esa alcalinidad justa es la que da el color gris azulado y el sabor mineral sin amargor.

Con qué bebida servirlo

Al ser un tamal terroso y de sabor mineral que casi siempre se come con mole verde, clemole o cecina, pide una bebida fresca y ácida que corte la grasa de la manteca. Una michelada con Zumato (bebida de tomate y limón elaborada en España con receta mexicana) es un acompañamiento redondo: su acidez y su punto salado dialogan con la masa de ceniza igual que lo haría un vaso de pulque en el pueblo, pero listo para servir.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué se llaman tamales «nejos»?
Por la ceniza. «Nejo» viene del náhuatl «nextli» (ceniza), porque el maíz se nixtamaliza con lejía de ceniza de leña en vez de con cal. De ahí su color gris azulado y su sabor mineral característico.
¿Puedo usar cal en lugar de ceniza?
Puedes nixtamalizar con cal y saldrá un tamal correcto, pero ya no será un tamal nejo: perderás el color gris, el punto ahumado y el sabor mineral que definen al plato. Toda la identidad del nejo está precisamente en la ceniza.
¿Qué ceniza sirve y cuál no?
Solo ceniza de leña dura y limpia, como encino o mezquite, tamizada para quitar carboncillos. Nunca uses ceniza de briquetas de carbón, de madera pintada, tratada o barnizada, ni de basura quemada: esos residuos pasan a la masa y no son seguros.
¿Los tamales nejos llevan relleno?
Tradicionalmente no, o muy poco. En Morelos lo más común es comerlos casi neutros para sopear un mole verde, un clemole o un guisado de cecina; la versión más habitual con relleno es la de frijol machacado.
¿Por qué me quedan crudos o gomosos por dentro?
Suele ser por tres motivos: batir poco la masa, poca agua o poco tiempo de vapor, o abrir la vaporera antes de tiempo. Cuece un mínimo de 1 h 15 min, revisa que nunca falte agua y deja reposar 15 minutos apagados antes de destaparlos.

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