Cocina del Bajío · Vigilia guanajuatense

Chiles rellenos de queso capeados: receta guanajuatense paso a paso

El chile poblano relleno de queso, capeado en huevo y ahogado en caldillo de jitomate, es el plato de vigilia por excelencia del Bajío guanajuatense. No lleva carne, pero se come como un banquete: el poblano ahumado, el queso Oaxaca fundido en hilos y una capa dorada que se deshace en la cuchara. Aquí va la receta de casa, sin atajos y con la técnica que evita el fallo eterno del capeado que se baja.

Prep
30 min
Cocción
40 min
Total
1 h 10 min
Raciones
6 chiles (3-4 personas)
Dificultad
Media
Chiles rellenos de queso Oaxaca estilo guanajuatense — Guanajuato

Origen: Chiles rellenos de queso Oaxaca estilo guanajuatense

En las ciudades mineras de Guanajuato el chile relleno de queso nació de la Cuaresma. Durante siglos, las familias de Guanajuato capital, Marfil o Mineral de la Luz guardaban la vigilia de los viernes y de toda la Semana Santa: nada de carne. En una tierra donde el jitomate, el chile poblano y el queso eran lo que había a mano, el chile capeado se volvió la comida fuerte que sustituía al guiso de res. Era barato, saciante y bastaba con lo que daba la huerta y el establo, algo clave en pueblos que vivían del socavón y no de la ganadería.

El capeado, esa envoltura esponjosa de huevo batido, es herencia directa de las cocinas conventuales del Bajío colonial. Las monjas de los conventos de Guanajuato y del vecino San Miguel el Grande adaptaron técnicas españolas de rebozado al chile mexicano, y de ahí pasó a las cocinas de las casas. Por eso en Guanajuato el relleno de queso se sirve casi siempre en caldillo caldoso de jitomate, no seco: se pensaba para acompañar arroz y sopear con bolillo, rindiendo para toda la familia.

A diferencia del chile en nogada poblano, festivo y de temporada, el relleno de queso guanajuatense es cocina de diario cuaresmal: humilde, sin granada ni nuez, pero con el mismo respeto al poblano bien asado. En España es además el plato perfecto para quien echa de menos esa comida de casa y quiere un guiso vegetariano con alma mexicana.

Ingredientes · 6 chiles (3-4 personas)

Preparación paso a paso

Asar y sudar los poblanos
Pon los chiles poblanos directo sobre la llama del fuego (o bajo el grill del horno) girándolos hasta que la piel quede negra y ampollada por todos lados. El tatemado es lo que da el sabor ahumado característico. Mételos de inmediato en una bolsa o tápalos en un bol 10 minutos: el vapor despega la piel sin cocer de más la pulpa.
Pelar y limpiar sin romper
Frota la piel quemada bajo un hilo de agua fría y retírala. Haz un corte vertical de unos 5 cm en un costado y saca con cuidado venas y semillas dejando el rabito intacto. Si quieres bajar el picor, deja los chiles 15 min en agua con un chorro de sal (desflemar). El objetivo es un chile entero y hueco, como un guante.
Rellenar con el queso
Rellena cada chile con una tira gruesa de queso Oaxaca deshebrado sin sobrecargar: si el relleno asoma por el corte, se saldrá al freír. Cierra la abertura con uno o dos palillos atravesados. El Oaxaca es ideal porque funde en hilos elásticos y no suelta agua como un fresco, así el capeado no se humedece por dentro.
Preparar el caldillo de jitomate
Licúa los jitomates con la cebolla, el ajo y un poco de sal. Fríe este molido en una cazuela con una cucharada de aceite bien caliente hasta que cambie de color y espese, añade el laurel y el caldo, y deja hervir suave 15 min. Rectifica de sal y una pizca de azúcar para cortar la acidez. Debe quedar caldoso, no espeso: en Guanajuato el chile se sirve nadando.
Capear en punto de nieve
Separa las claras de las yemas. Bate las claras con una pizca de sal a punto de turrón (que no se caigan al voltear el bol). Incorpora las yemas una a una con movimientos envolventes, sin batir de más, para que el capeado quede aireado. Seca bien cada chile con papel, enharínalo por completo (la harina es el pegamento del huevo) y sumérgelo en el batido cubriéndolo entero.
Freír dorado
Calienta el aceite a fuego medio-alto (170 °C). Coloca el chile capeado ayudándote de una cuchara y báñalo por encima con aceite caliente para que suba el capeado. Fríe 1-2 min por lado hasta dorar. Escurre sobre papel. Fríelos recién capeados, uno o dos a la vez: el batido se baja si espera.
Servir en caldillo
Sirve los chiles calientes bañados con el caldillo de jitomate hirviendo, o húndelos un par de minutos en la cazuela para que se empapen. Acompaña con arroz rojo y bolillo. El queso debe salir en hilo al partirlos con la cuchara.
Truco pro
El secreto para que el capeado no se baje ni se despegue está en tres detalles: seca el chile a conciencia (el agua es enemiga del huevo), enharínalo entero antes de bañarlo, y bate las claras a punto de turrón real antes de sumar las yemas. Y frielos recién capeados de uno en uno: un batido que espera en el bol pierde aire y queda plano.

Con qué bebida servirlo

Como es plato de vigilia, sin carne y con el poblano ahumado, pide una bebida fresca y con acidez que limpie el paladar del frito. Una michelada preparada con Zumato, la bebida de tomate y limón elaborada en España con receta mexicana, equilibra de maravilla el caldillo de jitomate. Si prefieres algo sin alcohol, un refresco de toronja blanca Chesquitos, pálido y menos amargo, corta la grasa del capeado.

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Preguntas frecuentes

¿Qué chile se usa para los chiles rellenos de queso capeados?
El chile poblano, grande y carnoso, es el clásico del Bajío guanajuatense. Bien asado aporta el sabor ahumado. Fuera de temporada puedes usar chile poblano congelado ya asado, pero evita pimientos italianos: no dan el mismo sabor ni aguantan igual el relleno.
¿Por qué se baja el capeado y cómo lo evito?
Se baja por tres causas: claras mal batidas (deben llegar a punto de turrón), chile húmedo sin enharinar, o dejar el batido reposando. Bate las claras firmes, suma las yemas con movimientos suaves, seca y enharina el chile, y fríe de inmediato bañándolo con aceite caliente por encima.
¿Puedo hacer los chiles rellenos sin capear?
Sí. La versión rápida se rellena de queso Oaxaca, se cierra con palillo y se dora directamente en un poco de aceite o se hornea hasta que el queso funde. Queda menos esponjoso pero es más ligero y más fácil, y sigue siendo muy guanajuatense servido en su caldillo.
¿Qué queso funde mejor para el relleno?
El queso Oaxaca es el mejor: funde en hilos largos y elásticos, no suelta agua y tiene un sabor lácteo suave que no tapa al poblano. Un queso fresco o panela no fundiría igual. Deshébralo antes de rellenar para que se derrita parejo.
¿Se pueden preparar con antelación?
Puedes asar, pelar y rellenar los chiles el día antes y guardarlos en la nevera. También puedes tener el caldillo hecho. Pero el capeado y el fritura deben hacerse justo antes de servir: recalentados pierden el crujiente. Si sobran, recaliéntalos hundidos en el caldillo, no fritos.

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