Dulces de Tabasco · Repostería tradicional

Turuletes tabasqueños: ingredientes y preparación paso a paso

Los turuletes son el dulce de coco por excelencia de Tabasco: pequeños bocados dorados de coco fresco, azúcar y yema de huevo que huelen a canela y a costa del Golfo. Se hacen en tres tiempos —almíbar, coco seco y yema templada— y se rematan en el horno para conseguir esa costra tostada por fuera y ese centro húmedo y meloso por dentro. Aquí tienes la receta completa, con las cantidades exactas y el porqué de cada paso.

Prep
30 min
Cocción
40 min
Total
1 h 40 min (con enfriado)
Raciones
24-28 turuletes
Dificultad
Media
Turuletes (dulce de coco tabasqueño) — Tabasco

Origen: Turuletes (dulce de coco tabasqueño)

Tabasco es tierra de cocotales. En la franja costera del Golfo —Paraíso, Comalcalco, la Chontalpa— la palma de coco crece pegada al mar desde hace siglos, y con ella nació toda una familia de dulces coyoles y coqueros. El turulete es el más querido de esa familia: mientras la cocada se queda blanda y la 'oreja de mico' se estira, el turulete se hornea hasta dorar, y ese contraste de costra tostada y corazón meloso es lo que lo distingue del resto de dulces de coco del sureste.

Como casi toda la dulcería tabasqueña, el turulete es hijo del mestizaje entre la repostería conventual novohispana —que trajo la técnica de cuajar almíbares con yema de huevo— y el ingrediente que sobraba en la costa: el coco fresco rallado a mano. Las 'dulceras' lo convirtieron en un dulce de mercado y de fiesta, de esos que se venden por pieza en canastas forradas de papel picado.

Todavía hoy los turuletes se encuentran en los puestos de dulces del Mercado Pino Suárez de Villahermosa y en las ferias de los pueblos, muchas veces teñidos de un rosa suave que no cambia el sabor pero sí la vista. Son dulce de sobremesa, de café de la tarde y de regalo: quien vuelve de Tabasco casi siempre trae una bolsita de turuletes.

Ingredientes · 24-28 turuletes

Preparación paso a paso

Prepara el coco
Si usas coco entero, ábrelo, retira el agua y saca la pulpa. Pélale la piel marrón (amarga) y rállalo fino, o pícalo en la picadora sin llegar a hacer pasta: el turulete debe notar la hebra del coco. Reserva. Si solo consigues coco rallado seco de bolsa, hidrátalo antes en 100 ml de leche de coco tibia durante 15 minutos, o quedará estopa.
Haz el almíbar a punto de bola suave
En una cazuela de fondo grueso pon el azúcar, el agua y la raja de canela. Lleva a ebullición sin remover y déjalo hervir hasta que alcance el punto de bola suave (unos 112-115 °C, o cuando una gota en agua fría forme una bolita blanda). Este punto es el que da al turulete su cuerpo: si te quedas corto, el dulce no ligará; si te pasas, quedará duro y arenoso.
Incorpora el coco y sécalo
Baja el fuego a medio, retira la canela y añade el coco rallado, la ralladura de limón y la pizca de sal. Remueve constantemente con cuchara de madera hasta que la mezcla espese y se despegue del fondo dejando ver la cazuela, unos 10-12 minutos. Buscas una pasta densa y brillante, no una sopa. Aparta del fuego y deja que temple un par de minutos.
Templa y cuaja las yemas
Bate las yemas aparte. Añade dos cucharadas de la pasta caliente a las yemas batiendo sin parar para atemperarlas (así no se cuajan de golpe en grumos) y luego vierte todo de vuelta a la cazuela. Incorpora la mantequilla y la harina, y cocina a fuego suave 4-5 minutos removiendo: la yema espesa la mezcla, la deja sedosa y le da el color dorado. Si vas a hacer la versión rosa, añade aquí el colorante.
Forma y hornea
Precalienta el horno a 180 °C. Con las manos ligeramente humedecidas o con dos cucharas, forma bolitas o discos de unos 3-4 cm y colócalos en una bandeja engrasada y enharinada (o con papel de horno), dejando espacio entre ellos. Hornea 12-15 minutos, hasta que la superficie tome un dorado tostado. Ese es el sello del turulete frente a la cocada, que no se hornea.
Enfría antes de tocar
Sácalos y déjalos enfriar por completo sobre una rejilla, al menos 30 minutos. Recién horneados están blandos y frágiles; al enfriar cuajan, se les asienta la costra y el centro queda meloso. No los muevas hasta que estén fríos o se rompen.
Truco pro
El secreto está en no pasarte con el almíbar. Antes de añadir el coco, mete el termómetro: en cuanto marque 113-115 °C, fuera del fuego. Un grado de más cristaliza el azúcar y el turulete sale arenoso y quebradizo en vez de meloso. Y siempre atempera las yemas con dos cucharadas de mezcla caliente antes de echarlas a la cazuela: es la diferencia entre una crema de yema sedosa y unos grumos de huevo revuelto dentro del dulce.

Con qué bebida servirlo

Lo clásico es acompañarlos de un café de olla o un chocolate caliente en la sobremesa tabasqueña. Pero como el turulete es intensamente dulce y graso por el coco, va muy bien un contraste ácido y fresco que limpie el paladar: prueba con un vaso bien frío de Chesquitos, nuestro refresco de toronja blanca, cuya acidez suave (menos amarga que la toronja rosa) corta el dulzor sin taparlo.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo usar coco rallado seco de bolsa en vez de coco fresco?
Sí, pero el resultado no es el mismo. El coco fresco aporta jugosidad y la mezcla queda melosa; el seco tiende a la estopa. Si es lo único que tienes, hidrátalo antes en leche de coco tibia 15 minutos y añade una cucharada más de mantequilla para compensar la grasa que le falta.
¿Por qué se me cuajaron las yemas en grumos?
Porque las echaste directas sobre la pasta muy caliente. Hay que atemperarlas: bate las yemas aparte, incorpórales dos cucharadas de la mezcla caliente batiendo sin parar para subir su temperatura poco a poco, y solo entonces vuélcalas a la cazuela a fuego suave.
¿Es obligatorio hornearlos?
Existe una versión sin horno en la que se forman y se dejan secar al aire, más parecida a la cocada. Pero el turulete tabasqueño tradicional se hornea precisamente para lograr la costra dorada y tostada por fuera; es lo que lo diferencia de otros dulces de coco de la región.
¿Por qué algunos turuletes son rosas?
Es puramente estético, típico de los que se venden en ferias y mercados. Un poco de colorante rosa se añade a la mezcla junto con las yemas. No cambia el sabor: por dentro sigue siendo el mismo dulce de coco con canela y yema.
¿Cuánto duran y cómo se conservan?
Al ser un dulce con mucho azúcar, aguantan bien: entre 5 y 7 días en un recipiente hermético a temperatura ambiente, mejor en sitio fresco y seco. No conviene refrigerarlos porque el frío reseca el coco y endurece la costra; si vives en clima muy húmedo, guárdalos con una servilleta debajo para que no suden.

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