Cocina del Bajío · Tradicional de metate

Pacholas de carne de Guanajuato: la receta auténtica del Bajío paso a paso

La pachola es carne de res remolida con chile ancho y pan, aplanada finísima y frita hasta dorar. Nada que ver con una hamburguesa: es tersa, especiada y con orillas crujientes. Así se hace en las casas y fondas de Guanajuato.

Prep
30 min
Cocción
15 min
Total
45 min
Raciones
4 personas (8-10 pacholas)
Dificultad
Media
Pacholas guanajuatenses — Guanajuato

Origen: Pacholas guanajuatenses

La pachola nace en el corazón del Bajío, en la Guanajuato minera del siglo XIX, como plato de aprovechamiento. En una tierra donde la carne no siempre alcanzaba para todos, el metate resolvía el problema: se remolía la res con bolillo duro y chile para "estirar" la porción y alimentar a familias grandes de mineros y jornaleros. De ahí su forma delgada y ovalada: no es capricho estético, es economía. Con poca carne salían muchas pacholas.

El nombre viene del náhuatl: del verbo "pachoa", que significa apretar o aplanar. Y ese es exactamente el gesto que define al plato. Tradicionalmente la masa de carne se aplastaba con la mano sobre el propio metate, la piedra de moler que era el corazón de toda cocina del Bajío. El metate no solo trituraba el chile y el maíz; también remolía la carne una y otra vez hasta dejarla casi como pasta, y por eso la pachola auténtica queda ligada y suave, no arenosa ni desmoronable como una hamburguesa casera.

Con el tiempo la pachola se volvió emblema de la fonda guanajuatense y de la comida de diario: se sirve con arroz rojo, frijoles de la olla y una salsa picante, o se mete en un bolillo para armar una torta que se lleva a la mina o al trabajo. Aunque hoy el metate casi ha cedido su lugar al molino de carne, quien la come bien hecha reconoce de inmediato esa textura fina y ese sabor a chile ancho que ninguna hamburguesa tiene.

Ingredientes · 4 personas (8-10 pacholas)

Preparación paso a paso

Preparar la pasta de chile
Asa ligeramente los chiles ancho y guajillo en un comal caliente, unos segundos por lado, hasta que suelten aroma (sin quemarlos, o amargan). Remójalos en agua caliente 15 minutos hasta que se ablanden. Escúrrelos y muélelos con el ajo, el comino, los clavos y la pimienta, agregando un chorrito del agua de remojo, hasta lograr una pasta espesa. El chile ancho aporta color y un dulzor tostado sin picar: es el alma de la pachola.
Remoler la carne (el paso que la define)
Exprime el bolillo remojado y mézclalo con la carne, la pasta de chile y la sal. Aquí está el secreto: hay que remoler. Si tienes metate o molino de carne, pasa la mezcla dos veces; si no, procésala en tandas hasta obtener una masa fina, homogénea y ligada, casi como un paté. Este remolido es lo que da a la pachola su textura tersa y evita que se desmorone al freír. Una carne solo mezclada, sin remoler, se rompe.
Formar las pacholas delgadas
Con las manos mojadas, divide la masa en porciones del tamaño de un huevo. Aplánalas muy finas, de 3 a 4 mm, en forma ovalada, ya sea sobre el metate a mano o entre dos hojas de plástico apretando con la palma o un plato plano. La delgadez es esencial: así se cocinan rápido, quedan con orillas crujientes y el chile se dora sin que el centro quede crudo.
Freír sin moverlas
Calienta bien la manteca o el aceite en un sartén. Coloca las pacholas con cuidado y fríe unos 2 minutos por lado, hasta que doren. No las muevas ni las voltees antes de tiempo: son frágiles y se pueden partir. Cuando la orilla se vea dorada y firme, dale una sola vuelta. Escúrrelas sobre papel.
Servir a la guanajuatense
Sirve las pacholas recién hechas con arroz rojo, frijoles de la olla y una salsa de molcajete bien picante. También quedan de lujo dentro de un bolillo, con frijoles refritos y aguacate, para armar una torta de pachola como la de las fondas de Guanajuato.
Truco pro
Refrigera la masa ya remolida entre 20 y 30 minutos antes de formar las pacholas. El frío compacta la grasa y deja que el bolillo termine de absorber e ir ligando la mezcla; así aplanas piezas más delgadas sin que se peguen a las manos y, sobre todo, no se te rompen al momento de freír. Es el truco que separa una pachola de fonda de una que se deshace en el sartén.

Con qué bebida servirlo

Por ser carne frita, especiada y con grasa, la pachola pide una bebida con acidez y cuerpo que limpie el paladar. Una michelada bien fría preparada con Zumato (nuestra bebida de tomate y limón, receta mexicana elaborada en España) es el maridaje natural: el tomate y la lima cortan la grasa y realzan el chile ancho. Si la prefieres sin alcohol, un agua de horchata fría también equilibra muy bien el picante.

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Preguntas frecuentes

¿Qué corte de carne es mejor para las pacholas?
Aguja o diezmillo molido, con algo de grasa. La carne muy magra hace la pachola seca y dura. Un 15-20% de grasa mantiene la jugosidad al freírse tan delgada.
¿Por qué se me rompen las pacholas al freírlas?
Por tres motivos: no remoliste bien la carne (le falta liga), omitiste el bolillo remojado que la amalgama, o las moviste antes de que doraran. Remuele dos veces, refrigera la masa antes de formar y no las voltees hasta que la orilla esté firme.
¿Es lo mismo una pachola que una hamburguesa?
No. La hamburguesa es carne molida solo mezclada y gruesa. La pachola se remuele con chile ancho, especias y pan hasta quedar como pasta, y se aplana finísima. El resultado es una textura tersa y un sabor especiado que la hamburguesa no tiene.
¿Puedo hacer pacholas sin metate?
Sí. El metate es lo tradicional, pero en casa funciona igual pasar la carne dos veces por un molino de carne o darle vueltas en un procesador hasta que quede fina y ligada. Lo importante es lograr esa masa homogénea, no la piedra.
¿Se pueden congelar las pacholas?
Sí, y muy bien. Fórmalas, sepáralas con cuadros de plástico para que no se peguen y congélalas crudas. Se fríen directo del congelador, agregando un minuto más por lado. Es una forma práctica de tener comida lista entre semana.

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