Cocina de Coahuila · Asado norteño tradicional

Cabrito asado al pastor: receta auténtica de Saltillo paso a paso

En Saltillo el cabrito no se guisa: se asa. "Al pastor" aquí no tiene nada que ver con el trompo de los tacos, sino con la vara de fierro clavada junto al rescoldo de mezquite, tal como lo hacían los pastores del semidesierto coahuilense. Un cabrito lechal, sal de grano y paciencia: esa es toda la receta, y también todo el secreto.

Prep
40 min
Cocción
2 h 30 min
Total
3 h 30 min (más 20 min de reposo)
Raciones
6-8 personas
Dificultad
Alta
Cabrito al pastor estilo Saltillo — Coahuila

Origen: Cabrito al pastor estilo Saltillo

El cabrito es hijo del paisaje de Coahuila. En el matorral espinoso del noreste, donde el mezquite y el huizache crecen mejor que el pasto y la vaca no prospera, la cabra fue durante siglos el único ganado que aguantaba la sequía. De ahí que Saltillo, capital del estado, convirtiera al cabrito lechal —el cabrito de 30 a 40 días alimentado solo con leche de su madre, antes de probar hierba— en su plato bandera. Esa carne pálida, tierna y con sabor lácteo suave es la que se busca; en cuanto el animal pasta, la carne se vuelve fuerte y ya no sirve para asar.

El apellido 'al pastor' despista a mucha gente. No lleva achiote, ni piña, ni trompo giratorio: es la forma del pastor. El cabrito se abre en canal, se ensarta entero en un espetón o vara de fierro y se clava inclinado junto a las brasas de mezquite, para asarse despacio por calor radiante —nunca sobre la llama directa—. Los historiadores del noreste ligan esta tradición ganadera a las familias sefardíes y de origen judeoconverso que poblaron Nuevo León y Coahuila en la colonia, para quienes la cabra era carne permitida y cotidiana. De ahí bajó, generación tras generación, hasta las cabriterías de Saltillo.

Comer cabrito en Saltillo es un rito de domingo y de fiesta. Se pide por corte: la riñonada (el lomo con el riñón) es la parte más codiciada y cara; luego la pierna, la paletilla y las costillas que quedan como chicharrón crujiente. Aparte van los machitos —las vísceras trenzadas y asadas— para los que saben. Todo se sirve sobre tortillas de harina recién hechas (el norte es tierra de trigo, no de maíz), con guacamole, frijoles borrachos y una salsa de molcajete que corte la grasa.

Ingredientes · 6-8 personas

Preparación paso a paso

Preparar y orear el cabrito
Pide a tu carnicero el cabrito abierto en canal (en mariposa), con la piel puesta. Sécalo muy bien con papel por dentro y por fuera: la humedad es enemiga de la piel crujiente. Déjalo orear al aire una hora, o toda la noche en la nevera destapado. Si haces solo pierna y paletilla, sécalas igual. Un cabrito húmedo se cuece al vapor de su propia agua en lugar de asarse.
Salar (y nada más)
Frota el cabrito por dentro y por fuera con la sal gruesa, generosamente, insistiendo en las partes carnosas. Los puristas de Saltillo no ponen nada más: la sal realza el sabor lácteo del cabrito lechal y cualquier especia lo taparía. Si lo quieres más norteño de rancho, unta un poco de ajo majado y pimienta en el interior, nunca en la piel. Deja que la sal actúe 20-30 minutos antes de asar.
Montar el espetón y encender el mezquite
Ensarta el cabrito abierto en la vara de fierro cruzando las costillas, y clávalo en la tierra inclinado hacia un lado de las brasas, no encima. Enciende el mezquite y espera a que haga rescoldo (brasa gris, sin llama viva): el cabrito se asa por calor radiante lateral, como junto a una hoguera, jamás sobre el fuego. Coloca primero la piel/costillar mirando a las brasas para que la grasa se funda hacia dentro.
Asar despacio y barnizar
Asa entre 2 y 2 horas y media, girando el espetón cada 20-30 minutos para que dore parejo, y barnizando con manteca o con su propia grasa derretida que cae en la charola. Mantén el fuego suave y constante; si la piel se dora demasiado rápido, aleja el espetón. La carne está en su punto cuando se desprende sola del hueso pero sigue jugosa, hacia los 70-75 °C en la pierna. Al final, acerca la piel a la brasa 10-15 minutos para que quede chicharrón crujiente.
Adaptación al horno (sin mezquite)
Si no tienes asador: precalienta el horno a 150 °C. Coloca el cabrito con la piel hacia arriba sobre una rejilla con bandeja debajo, tápalo con papel de aluminio y asa 2 horas, barnizando cada 40 minutos con la grasa que suelta. Destapa, sube a 220 °C y hornea 15-20 minutos más hasta que la piel truene. No queda idéntico al mezquite, pero sí tierno y dorado.
Reposar, cortar y servir
Deja reposar el cabrito 20 minutos antes de trocear: así los jugos se reparten y no se escurren al cortar. Separa por cortes —riñonada, pierna, paletilla, costillas— y llévalo a la mesa con tortillas de harina calientes, guacamole, frijoles borrachos y salsa de molcajete. Cada quien arma su taco con un chorrito de limón y una pizca de sal de grano.
Truco pro
El error que reseca el cabrito es ponerlo sobre la llama. En Saltillo se asa 'acostado' junto al rescoldo, con la piel mirando a la brasa primero: la grasa se derrite hacia dentro y protege la carne mientras la piel se convierte en chicharrón. Solo al final se arrima el lomo para dorar. En horno, el equivalente es la piel hacia arriba a 150 °C tapado, y el golpe de 220 °C sin tapar justo al final.

Con qué bebida servirlo

El cabrito es graso y salino, así que pide algo fresco y cítrico que corte la grasa. En Saltillo se acompaña de cerveza clara y frijoles borrachos, pero un coctel citrico funciona aún mejor: una Paloma con Chesquitos —nuestro refresco de toronja blanca, de líquido pálido y amargor suave— limpia el paladar entre bocado y bocado. Si prefieres algo más recio y salado, una michelada con Zumato (bebida de tomate y limón) le va de maravilla al chicharrón de la piel.

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Preguntas frecuentes

¿El cabrito 'al pastor' lleva achiote como los tacos al pastor?
No. Es una de las confusiones más comunes. 'Al pastor' en el cabrito significa 'a la manera del pastor': el animal entero, abierto y ensartado en una vara de fierro, asándose despacio junto a las brasas de mezquite. No lleva achiote, ni piña, ni marinado; en su versión más pura solo lleva sal.
¿Qué tipo de cabrito debo comprar?
Cabrito lechal o 'de leche': un cabrito joven de 30 a 40 días que solo se ha alimentado de leche materna, antes de empezar a pastar. Su carne es pálida, tierna y de sabor lácteo suave. En cuanto el animal come hierba la carne se vuelve fuerte y correosa, y ya no sirve para asar. Suele pesar de 4 a 5 kg entero.
¿Puedo hacerlo en horno si no tengo asador de mezquite?
Sí. Con la piel hacia arriba, a 150 °C tapado con aluminio durante unas 2 horas barnizando con su grasa, y un golpe final de 220 °C sin tapar 15-20 minutos para dorar la piel. No tendrás el ahumado del mezquite, pero la carne queda tierna y la piel crujiente.
¿Por qué solo se sazona con sal?
Porque el cabrito lechal tiene un sabor delicado que las especias taparían. Los cabriteros de Saltillo defienden que la sal de grano es suficiente: realza la carne y ayuda a secar la piel para que quede como chicharrón. Si acaso, algunos rancheros untan un poco de ajo y pimienta en el interior, nunca en la piel.
Si no consigo el cabrito entero, ¿qué corte pido?
La riñonada (el lomo con el riñón) es el corte más apreciado y jugoso, pero es caro y escaso. Para casa, una pierna y una paletilla —unos 2,5 kg— dan un asado excelente y son más fáciles de manejar en el horno. Las costillas rinden el chicharrón más crujiente.

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