Cocina tlaxcalteca · Feria de Huamantla

Buñuelos de viento con cajeta al estilo Huamantla: ingredientes y preparación paso a paso

Ligeros como su nombre, crujientes y con forma de flor, los buñuelos de viento son el dulce de feria de Huamantla, en Tlaxcala. Se fríen sobre un molde de hierro y se bañan en cajeta caliente hasta que brillan. Aquí tienes la masa fina que los hace explotar de aire, la técnica del molde y el punto exacto del aceite.

Prep
25 min
Cocción
20 min
Total
45 min (+ 30 min de reposo)
Raciones
12-14 buñuelos
Dificultad
Media
Buñuelos de viento con cajeta (Huamantla) — Tlaxcala

Origen: Buñuelos de viento con cajeta (Huamantla)

Los buñuelos llegaron a México con los españoles, herederos a su vez de la repostería morisca, y en el altiplano tlaxcalteca encontraron una segunda casa. Pero el "buñuelo de viento" —el de forma de flor o estrella, hueco y quebradizo— es una especialidad distinta al buñuelo de rueda: no se estira con las manos, se forma con un molde de hierro (la "flor" o buñuelera) que se calienta en el aceite y se sumerge en una pasta líquida. El nombre "de viento" describe justo eso: lo aéreo y ligero del resultado, una lámina fina que cruje y se deshace.

Huamantla, Pueblo Mágico al pie de La Malinche, es hoy el epicentro de esta tradición. Durante la Feria de Huamantla y la célebre "Noche que Nadie Duerme" del 14 de agosto —cuando las calles se cubren de tapetes de aserrín y flores para la Virgen de la Caridad—, los puestos de buñuelos trabajan sin parar. El olor a anís y aceite caliente forma parte del recuerdo de cualquier huamantlense: el buñuelo se come de pie, recién sacado, roto con los dedos y chorreando de cajeta o de miel de piloncillo.

Que se bañen en cajeta, y no solo en almíbar, tiene raíz geográfica: Tlaxcala y sus estados vecinos son tierra de ganado caprino y de dulces de leche quemada. La cajeta, densa y con ese punto tostado, se agarra al buñuelo crujiente y crea el contraste que define al postre: capa fina y frágil por fuera, caramelo hondo de leche de cabra por dentro. Es cocina de fiesta, de manos que llevan generaciones repitiendo el mismo gesto sobre el mismo hierro.

Ingredientes · 12-14 buñuelos

Preparación paso a paso

Infusiona la leche
Calienta la leche con la rama de canela y el anís hasta que rompa a hervir, apaga y deja infusionar 10 minutos tapada. Cuélala. Esto perfuma la masa desde dentro —el anís es la firma aromática del buñuelo de feria— sin dejar granos que quemen en el aceite.
Prepara la pasta ligera
Bate los huevos con el azúcar y la sal. Incorpora la leche tibia infusionada, la mantequilla derretida y la ralladura. Añade la harina tamizada poco a poco batiendo hasta lograr una pasta sin grumos, más líquida que una masa de crepe: debe napar la cuchara y caer en hilo. Si queda espesa, el buñuelo saldrá grueso y correoso en vez de aéreo.
Deja reposar
Tapa y reposa la pasta 30 minutos. El reposo relaja el gluten (para que no encoja) y deja que la harina se hidrate del todo, lo que da esa textura fina y crujiente. Antes de freír, remueve y comprueba que sigue fluida; si espesó, ajusta con un chorrito de leche.
Templa el molde en el aceite
Calienta abundante aceite a 175-180 °C con el molde de hierro dentro. El molde DEBE estar tan caliente como el aceite: es el paso que hace o rompe la receta. Sácalo, escurre el exceso de aceite un segundo y sumérgelo en la pasta solo hasta 3/4 de su altura, nunca cubriendo el borde superior; si bañas el borde, el buñuelo se agarra y no se suelta.
Forma y fríe la flor
Mete de inmediato el molde con la pasta en el aceite caliente. En unos segundos la pasta cuaja alrededor del hierro formando la flor; muévelo suavemente y el buñuelo se desprenderá solo. Termina de freírlo suelto 30-40 segundos por cada lado hasta que esté dorado y firme. Vuelve a templar el molde en el aceite antes de cada nuevo buñuelo.
Escurre y baña con cajeta
Saca los buñuelos a una rejilla o papel absorbente para que no se ablanden. Aún tibios, báñalos generosamente con la Cajeta artesanal ligeramente templada (así corre y se adhiere) y, si quieres, espolvorea azúcar con canela. Sírvelos recién hechos: el buñuelo de viento pierde el crujido en cuanto se enfría.
Truco pro
El secreto no está en la masa, está en la temperatura del molde. Antes de cada buñuelo, sumerge el hierro en el aceite caliente entre 5 y 10 segundos para que iguale la temperatura del baño; solo entonces mójalo en la pasta. Un molde frío hace que la masa se pegue y no se suelte; uno bien templado libera el buñuelo en cuestión de segundos. Y no cubras nunca el borde superior del molde al mojarlo: ahí está la puerta por la que el buñuelo se despega.

Con qué bebida servirlo

Como en las ferias de Huamantla, lo suyo es un café de olla con canela y piloncillo, o un atole/champurrado caliente que contraste con el buñuelo crujiente y la cajeta. Al ser un postre dulce y en caliente, aquí no pega ninguna de nuestras bebidas frías, así que mejor tirar por lo tradicional.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo hacer buñuelos de viento sin el molde de hierro?
El molde de flor es lo que da la forma y el hueco característicos. Si no lo tienes, puedes hacer buñuelos planos (extendiendo un poco de masa más espesa sobre la sartén) o freír cucharadas de pasta como buñuelos de aire irregulares, pero no obtendrás la flor clásica de Huamantla. El molde de buñuelera es barato y se encuentra en tiendas de repostería mexicana.
¿Por qué se me pega el buñuelo al molde y no se suelta?
Casi siempre por dos razones: el molde no estaba lo bastante caliente antes de mojarlo en la pasta, o mojaste el molde por encima del borde superior. Templa el hierro en el aceite antes de cada buñuelo y sumérgelo solo hasta 3/4 de su altura. Un molde nuevo también puede pegar hasta que se cura con el uso.
¿Puedo prepararlos sin huevo?
El huevo aporta estructura y ese quiebre limpio del buñuelo de viento. Se puede sustituir por más leche y una cucharadita extra de mantequilla, pero la textura sale algo más blanda y menos aérea. Para la versión auténtica de feria, mantén los huevos.
¿Cómo conservo los buñuelos crujientes?
Son un postre para comer recién hecho: en cuanto se enfrían o se guardan tapados, pierden el crujido con la humedad. Si sobran, guárdalos sin bañar en un recipiente abierto o rejilla y báñalos con cajeta al momento de servir. No los metas en bolsa cerrada ni en la nevera.
¿Qué cajeta uso para bañarlos?
Una cajeta de leche de cabra de verdad, densa y con punto tostado, es la que da el contraste correcto. Nuestra Cajeta artesanal se templa unos segundos para que corra y se adhiera al buñuelo; si la usas fría queda muy espesa para bañar. Evita los caramelos de leche muy dulces y sin acidez: la cajeta de cabra aporta ese fondo que equilibra el frito.

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