Cocina zacatecana · Navidad

Buñuelos con cajeta: la receta navideña de Zacatecas paso a paso

En Zacatecas los buñuelos no son un postre cualquiera: son el sonido de la Navidad, esas obleas doradas y translúcidas que se estiran finísimas sobre la rodilla y crujen al primer mordisco. La versión con cajeta cambia la clásica miel de piloncillo por un hilo espeso de dulce de leche de cabra, y convierte una tradición de plaza en el broche perfecto de la Nochebuena.

Prep
40 min
Cocción
25 min
Total
1 h 20 min
Raciones
18-20 buñuelos grandes
Dificultad
Media
Buñuelos zacatecanos con cajeta — Zacatecas

Origen: Buñuelos zacatecanos con cajeta

El buñuelo llegó a Zacatecas por la puerta grande: la de la plata. Fundada en 1546 sobre una de las vetas más ricas de la Nueva España, la ciudad se llenó de familias andaluzas y castellanas que trajeron consigo sus costumbres de repostería, entre ellas los buñuelos de viento que ya se freían en Sevilla y Castilla por Navidad. En una ciudad minera, próspera y muy española de raíz, esa masa frita echó hondas raíces y se volvió inseparable del calendario decembrino.

Con el tiempo el buñuelo zacatecano tomó personalidad propia. Se hizo enorme y delgadísimo, el famoso buñuelo de rodilla: la masa se estira a mano sobre un paño limpio apoyado en la rodilla hasta quedar casi transparente, y luego se fríe entera. En los portales del centro histórico y en las ferias de los pueblos todavía se venden así, recién sacados del aceite, espolvoreados con azúcar y canela o bañados en miel de piloncillo con guayaba. Comerlos al terminar el año va unido a una vieja costumbre: pedir un deseo y, en algunas casas, romper el plato de barro para ahuyentar lo malo del año que se va.

La versión con cajeta es la más golosa de todas y delata la cercanía de Zacatecas con el Bajío, cuna del dulce de leche de cabra. Donde la abuela ponía piloncillo, muchas familias hoy escurren un hilo de cajeta tibia sobre el buñuelo caliente: el contraste entre la oblea crujiente y ese caramelo denso y ligeramente cabrón de sabor es, para muchos zacatecanos, el auténtico sabor de la Navidad en casa.

Ingredientes · 18-20 buñuelos grandes

Preparación paso a paso

Preparar el agua de tomate verde
Hierve las cáscaras (o 2 tomates verdes/tomatillos partidos) en 1 taza de agua durante 8-10 minutos y cuela. Este agua ligeramente gelatinosa es el secreto zacatecano: aporta elasticidad a la masa y hace que el buñuelo quede fino y crujiente. Déjala entibiar antes de usar.
Formar la masa
Mezcla harina, sal, azúcar y polvo para hornear. Haz un hueco, añade los huevos y la mantequilla templada, e integra poco a poco con 1/2 taza del agua de tomate verde tibia. Suma leche solo si la masa pide líquido: debe quedar firme pero manejable, no pegajosa.
Amasar y reposar
Amasa 10-12 minutos sobre la mesa hasta obtener una masa lisa, brillante y elástica que rebote al presionar. El gluten bien desarrollado es lo que permite estirarla sin que se rompa. Forma una bola, tápala con un paño y déjala reposar 30 minutos: el reposo relaja la masa y facilita el estirado.
Bolear y estirar finísimo
Divide la masa en 18-20 bolitas del tamaño de una nuez grande, tápalas y déjalas reposar 10 minutos más. Estira cada una con rodillo y termina a mano sobre un paño limpio apoyado en la rodilla o en el dorso de las manos, jalando con cuidado hasta que quede casi transparente. Si ves la mesa a través de la masa, vas bien.
Freír
Calienta el aceite a 180 °C (un trocito de masa debe burbujear y subir enseguida). Fríe los buñuelos de uno en uno unos 30-45 segundos por lado, presionando el centro con una espumadera para que se infle parejo, hasta que estén dorados. Escúrrelos sobre papel absorbente.
Bañar con cajeta y servir
Espolvorea con azúcar y canela si te gusta, y justo antes de servir escurre un hilo generoso de cajeta de cabra templada sobre cada buñuelo caliente. Cómelos recién hechos, cuando el crujido está en su punto.
Truco pro
El truco que separa un buñuelo zacatecano de uno cualquiera es el agua de cáscara de tomate verde: hervir las cáscaras y usar ese agua tibia en lugar de agua sola aporta pectina natural, que da elasticidad a la masa (se estira sin romperse) y un acabado más crujiente y translúcido. No aporta sabor a tomate, solo textura. Y baña con cajeta siempre a última hora: sobre el buñuelo caliente resbala fina y brillante; sobre uno frío se apelmaza.

Con qué bebida servirlo

Nada acompaña mejor a un buñuelo con cajeta que una taza de ponche navideño de tejocote y caña bien caliente, o un café de olla con piloncillo y canela: lo dulce y crujiente pide una bebida caliente y especiada que corte el azúcar. Es un postre de sobremesa decembrina, no de michelada.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué se me rompen los buñuelos al estirarlos?
Casi siempre es masa poco amasada o poco reposada: el gluten no está desarrollado ni relajado. Amasa 10-12 minutos hasta que la masa esté lisa y elástica, deja reposar mínimo 30 minutos y estira despacio. El agua de cáscara de tomate verde también ayuda a que aguante el estirado.
¿Puedo hacerlos sin el agua de tomate verde?
Sí, funciona con agua tibia normal, pero notarás la diferencia: el buñuelo queda algo menos crujiente y translúcido. Es un truco tradicional del centro-norte de México que vale la pena, y no deja ningún sabor a tomate.
¿Se pueden preparar con antelación para la cena de Navidad?
Sí. Fríe los buñuelos hasta un día antes y guárdalos ya fríos en una lata o recipiente hermético, sin bañar; se mantienen crujientes 3-4 días. Espolvorea el azúcar-canela y baña con la cajeta solo al momento de servir, para que no se ablanden.
¿Qué cajeta conviene usar?
Una cajeta de cabra auténtica, densa y de sabor pronunciado, que es la que da ese contraste con la oblea. Nuestra cajeta mexicana se elabora con leche de cabra y aguanta el hilo tibio sin volverse líquida; templada unos segundos escurre perfecta sobre el buñuelo caliente.
¿Puedo servirlos de otra forma además de con cajeta?
Claro. En Zacatecas también se sirven con miel de piloncillo con guayaba y canela, o simplemente con azúcar y canela. Pero la versión con cajeta es la más golosa y la que triunfa en la mesa navideña.

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