Cocina de los Valles Centrales · Oaxaca

Segueza oaxaqueña: el guiso zapoteco de maíz martajado y costilla, paso a paso

Antes que el pozole y antes que cualquier caldo de olla, en los pueblos zapotecos de Oaxaca ya se cocía la segueza: maíz tostado en comal y quebrado a golpe de metate, hervido con chile y costilla hasta espesar en un guiso denso, terroso y hondamente reconfortante. No es sopa ni es mole; es su propia categoría. Aquí tienes la receta completa, con la técnica que separa una segueza de verdad de un atole con carne.

Prep
30 min (+ tostado y martajado del maíz)
Cocción
1 h 45 min
Total
2 h 15 min
Raciones
6 raciones
Dificultad
Media
Segueza oaxaqueña de costilla y chile — Oaxaca

Origen: Segueza oaxaqueña de costilla y chile

La segueza (también escrita seguesa o cegueza) es uno de los platos más antiguos de la cocina zapoteca de los Valles Centrales de Oaxaca. Su nombre viene del zapoteco y describe justo su alma: el maíz que no se muele fino como para tortilla ni se deja entero como en el pozole, sino que se tuesta en el comal y se quiebra grueso —se martaja— en el metate. Esa molienda a medio camino es la firma del plato: el grano roto suelta almidón para espesar el caldo, pero conserva textura y un sabor tostado, casi a palomita, que ningún otro guiso de maíz tiene.

Es comida de fiesta y de comunidad. En muchos pueblos de los distritos de Tlacolula, Ejutla y la Sierra, la segueza se hace en cazuela grande para mayordomías, bodas, velorios y días de guardar, cuando hay que dar de comer a decenas de personas con lo que da la milpa y un buen trozo de carne. Tradicionalmente se preparaba con guajolote (pavo) o res; hoy la costilla de res y el espinazo de cerdo son los más habituales porque el hueso da cuerpo al caldo.

Frente al mole, que presume complejidad y decenas de ingredientes, la segueza es cocina de austeridad inteligente: maíz, chile, carne, hierba santa. Ahí está su valor cultural. Es el plato que demuestra que en Oaxaca lo humilde también es alta cocina, y por eso cocineras tradicionales y restaurantes la han rescatado como emblema del maíz criollo. Fuera de México casi no se conoce, y eso la vuelve un pequeño tesoro que vale la pena cocinar en casa.

Ingredientes · 6 raciones

Preparación paso a paso

Cuece la carne
Pon la costilla en una olla grande con 2,5 litros de agua, 1/4 de cebolla, 2 dientes de ajo y sal. Lleva a hervor, retira la espuma gris que sube los primeros minutos (así el caldo queda limpio) y cuece a fuego medio 50-60 minutos, hasta que la carne empiece a ceder pero aún no se deshaga. Reserva la carne y cuela el caldo; lo necesitas para la segueza.
Tuesta y martaja el maíz
Este es el paso que hace la segueza. Tuesta el maíz seco en un comal o sartén a fuego medio, moviendo, hasta que dore y huela a tostado (como palomita), sin quemarlo. Déjalo enfriar y martájalo: en metate o en licuadora a golpes cortos, quiébralo grueso, en trozos irregulares, NO en harina. Pásalo por un colador de agujero ancho y descarta el polvo más fino; si lo dejas, el guiso se te convierte en atole. Enjuaga el grano quebrado en un colador para arrastrar el almidón suelto.
Prepara la salsa de chile
Abre los guajillo y costeños, quítales semillas y venas y tuéstalos ligeramente en el comal, solo hasta que aromaticen (si se queman amargan). Hidrátalos en agua caliente 10 minutos. Ásalos también en el comal los jitomates, 1/2 cebolla y 3 ajos hasta que tengan manchas negras. Licúa todo con un poco del agua de remojo del chile hasta obtener una salsa tersa y cuélala.
Sofríe y arranca el guiso
En la olla, calienta la manteca y fríe la salsa colada 5-6 minutos, moviendo, hasta que oscurezca y suelte grasa en la superficie: ese sofrito concentra el sabor. Añade el maíz martajado enjuagado y remueve un par de minutos para que se impregne.
Cuece la segueza
Incorpora el caldo reservado (unos 2 litros) y la costilla. Cuece a fuego medio-bajo, con la olla destapada y removiendo cada tanto para que el maíz no se pegue al fondo, de 40 a 50 minutos. El grano quebrado se irá abriendo y espesando el caldo hasta una textura entre sopa densa y guiso; añade caldo o agua caliente si espesa demasiado.
Perfuma y ajusta
Cuando el maíz esté tierno y el caldo cremoso, añade las tiras de hierba santa y la rama de epazote, rectifica de sal y cuece 5 minutos más. La hierba santa (con su aroma anisado) es lo que ancla el plato en Oaxaca; no la sustituyas por laurel. Sirve bien caliente en cazuela honda, con limón y chile al gusto aparte.
Truco pro
El error número uno es martajar el maíz demasiado fino: acabas con un atole con carne, no con una segueza. Busca grano quebrado en trozos irregulares del tamaño de media lenteja y descarta a propósito el polvo fino con un colador de agujero ancho antes de cocer. Segundo truco: no tapes la olla en la cocción final y remueve cada pocos minutos raspando el fondo; el maíz roto suelta almidón y se pega con facilidad. Así consigues cremosidad natural sin que se te queme el fondo ni amargue.

Con qué bebida servirlo

Es un guiso robusto, tostado y con hueso: pide una bebida con acidez y sal que lo refresque. La michelada preparada con Zumato —bebida de tomate y limón con receta mexicana— es el maridaje natural, porque el tomate y la lima cortan la grasa de la costilla y el punto salado dialoga con el chile. Si prefieres algo sin alcohol, un vaso de Zumato bien frío con hielo y una rodaja de lima cumple el mismo papel.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente el maíz martajado y en qué se diferencia del pozole?
Martajar es quebrar el grano grueso, ni harina ni grano entero. En el pozole el maíz nixtamalizado se cuece entero hasta reventar; en la segueza el maíz se tuesta y se rompe en trozos, así suelta almidón para espesar el caldo y aporta un sabor tostado que el pozole no tiene. Es la característica que define el plato.
No encuentro maíz para martajar en España, ¿con qué lo sustituyo?
Lo más fiel es comprar maíz blanco seco, tostarlo y quebrarlo tú en la licuadora a golpes cortos. Si no, el maíz para pozole (mote/cacahuazintle) tostado y quebrado funciona. La sémola de maíz o la polenta gruesa dan un resultado aproximado pero más blando y sin el punto rústico; úsalas solo como último recurso y no las cuezas de más.
¿La segueza lleva queso?
No, la segueza tradicional no lleva queso: su cremosidad viene del maíz quebrado, no de lácteos. Si te ha entrado el gusanillo por la cocina oaxaqueña con queso, esa es otra familia de platos —tlayudas, memelas, quesadillas de quesillo— y ahí sí brilla nuestro queso Oaxaca Corazón de Leche. Puedes ver todo el catálogo y más recetas oaxaqueñas para acompañar tu mesa.
¿Puedo hacerla con otra carne?
Sí. En los pueblos se hace con guajolote (pavo), res, espinazo de cerdo o pollo según lo que haya. La costilla de res es de las mejores porque el hueso da cuerpo al caldo. Para una versión más ligera usa pollo con muslo y contramuslo; ajusta el tiempo de cocción de la carne.
¿Se puede preparar con antelación?
Mejora al día siguiente, como casi todos los guisos de maíz. Ten en cuenta que espesa al enfriar: al recalentar añade caldo o agua caliente y remueve para devolverle la textura. Añade la hierba santa fresca al final del recalentado para que no pierda aroma.

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