Cocina del Bajío · Guanajuato

Atole de cajeta de Celaya: receta paso a paso para hacerlo en casa

El atole de cajeta es el desayuno más guanajuatense que existe: masa de maíz de raíz prehispánica espesando una leche perfumada con canela, endulzada con la cajeta de Celaya que hizo famoso al estado. Caliente, sedoso y reconfortante, se toma a sorbos en las mañanas frías del Bajío. Aquí va la receta real, sin atajos de sobre.

Prep
5 min
Cocción
20 min
Total
25 min
Raciones
4 tazas (1 litro)
Dificultad
Fácil
Atole de cajeta — Guanajuato

Origen: Atole de cajeta

El atole es una de las bebidas más antiguas de Mesoamérica: masa de maíz nixtamalizado disuelta en agua y cocida hasta espesar, un alimento que los pueblos del centro de México beben desde mucho antes de la llegada de los españoles. En Guanajuato ese atole ancestral se encontró con un ingrediente criollo que terminaría definiendo al estado: la cajeta, el dulce de leche de cabra espesado a fuego lento en cazos de cobre. De ese cruce nace el atole de cajeta, una bebida mestiza pura del Bajío.

La cajeta es marca registrada de Celaya, ciudad guanajuatense donde, según la tradición, las cocinas conventuales del siglo XVIII perfeccionaron la reducción de leche de cabra con azúcar y una pizca de bicarbonato. El nombre viene de las 'cajetas', las cajitas de madera de ocote en que se vendía. Cuando el ferrocarril convirtió a Celaya en cruce clave del centro de México en el siglo XIX, las vendedoras salían a los andenes a ofrecer cajeta a los viajeros, y así el dulce viajó por todo el país. Tener cajeta a mano en Guanajuato era —y sigue siendo— lo más natural del mundo.

Por eso el atole de cajeta no es un capricho de repostería: es economía doméstica del Bajío. Donde otras regiones espesan su atole con piloncillo, chocolate o fruta, Guanajuato echa mano de lo que le sobra en la alacena. Se sirve en las mañanas de invierno, en las posadas de diciembre junto a los tamales, y en las ferias con las obleas rellenas de esa misma cajeta. Es sabor de casa, de abuela y de feria de pueblo, todo en una jarra humeante.

Ingredientes · 4 tazas (1 litro)

Preparación paso a paso

Disolver la masa
Deshaz los 60 g de masa (o la harina de maíz) en los 250 ml de agua fría hasta que no queden grumos. Cuélala por un colador fino directamente a una olla: colar es el paso que casi nadie hace y es lo que separa un atole sedoso de uno con bolitas. El agua fría es clave; si la masa toca líquido caliente de golpe, cuaja en grumos imposibles de deshacer.
Infusionar la leche
Añade a la olla la leche entera y la raja de canela. Lleva a fuego medio removiendo con cuchara de madera o batidor SIN parar, siempre en la misma dirección y raspando el fondo. El atole se pega y se quema con una facilidad enorme, y basta un descuido para arruinar el sabor de toda la jarra. Deja que rompa a hervor suave: verás cómo empieza a espesar.
Templar la cajeta aparte
En un cuenco, coge un cucharón del atole caliente y disuelve ahí los 150 g de cajeta hasta hacer una crema lisa. Este es el truco: si echas la cajeta directa a la olla, su densidad la manda al fondo y se quema antes de integrarse. Templada aparte, se incorpora homogénea y perfumada.
Integrar y cocer
Vierte la crema de cajeta en la olla sin dejar de remover. Añade la pizca de sal (realza el dulce y el maíz) y cuece a fuego bajo entre 8 y 10 minutos, hasta que el atole nape la cuchara: al pasar el dedo por el dorso debe dejar un surco limpio. Prueba y solo entonces decide si necesita algo de azúcar o piloncillo; casi siempre no hace falta.
Terminar y servir
Retira la canela, apaga el fuego e incorpora la vainilla fuera del calor para que no se evapore su aroma. Sirve bien caliente en jarros de barro o tazas altas, con un hilo de cajeta por encima. Se toma recién hecho, a sorbos: el atole espesa aún más al enfriarse.
Truco pro
Templa siempre la cajeta en un cucharón de atole caliente antes de echarla a la olla. Por su densidad, la cajeta añadida directa se hunde y se carameliza en el fondo dando un sabor a quemado que impregna toda la jarra. Diluida aparte, se reparte homogénea y el atole queda sedoso de arriba a abajo.

Con qué bebida servirlo

El atole de cajeta es en sí mismo la bebida caliente de la mesa, así que se acompaña de pan, no de otra bebida: en Guanajuato se sirve con obleas de Celaya rellenas de cajeta, con conchas o, en diciembre, junto a los tamales de las posadas. Un jarro de atole y un tamal es el desayuno clásico del Bajío en las mañanas frías.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo hacer atole de cajeta con maicena en vez de masa de maíz?
Sí, pero cambia. La masa de maíz nixtamalizado aporta el sabor a maíz auténtico del atole tradicional; la maicena (fécula de maíz) solo espesa y da un resultado más neutro y ligeramente translúcido. Si usas maicena, baja la cantidad a unos 40 g y disuélvela igual en agua fría antes de colar. Para el sabor guanajuatense de verdad, la masa gana.
¿Por qué me salen grumos en el atole?
Por dos motivos casi siempre: no disolviste la masa en agua fría antes de calentar, o no la colaste. La masa cuaja al contacto con líquido caliente, así que hay que hidratarla en frío, colarla y removerla sin parar mientras cuece. Si ya te salieron grumos, pásalo por la batidora o el colador fino y vuelve a calentar.
¿Cuánta cajeta lleva y puedo ponerle menos azúcar?
150 g por litro da un atole francamente dulce, como gusta en el Bajío. La cajeta ya endulza sola, por eso la receta no lleva azúcar obligatorio: prueba antes de añadir nada. Si lo quieres menos dulce, baja la cajeta a 100 g; perderás algo de cuerpo pero no de aroma. La pizca de sal ayuda a que no empalague.
¿La cajeta lleva leche de cabra? ¿Sirve para intolerantes a la lactosa de vaca?
La cajeta tradicional se hace con leche de cabra, distinta a la de vaca en composición, pero sigue conteniendo lactosa: no es apta para intolerantes salvo que uses versión sin lactosa. Para el atole, además, la base es leche entera de vaca. Si necesitas versión sin lactosa, usa leche vegetal o sin lactosa para el atole y busca una cajeta adaptada.
¿Se puede recalentar el atole de cajeta al día siguiente?
Sí. Guárdalo tapado en la nevera hasta 3 días. Al enfriar espesa mucho, casi como natilla, así que al recalentar añade un chorrito de leche y remueve a fuego bajo hasta soltarlo de nuevo. No lo hiervas fuerte al recalentar o se puede cortar.

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