Cocina de Guanajuato · Dulce tradicional

Obleas con cajeta de Celaya: cómo se hacen las obleas y se rellenan paso a paso

Dos obleas finísimas de harina de trigo que crujen y se deshacen, con una capa generosa de cajeta de leche de cabra en medio. Es el dulce de calle más celayense que existe, y hacerlo en casa es cuestión de una plancha caliente, una masa líquida y buena cajeta. Aquí te explico cómo salen las obleas de verdad y cómo montarlas sin que se rompan.

Prep
15 min
Cocción
25 min
Total
40 min
Raciones
12-14 obleas rellenas (6-7 pares)
Dificultad
Media (la primera oblea siempre sale de prueba)
Obleas con cajeta de Celaya — Guanajuato

Origen: Obleas con cajeta de Celaya

Celaya, en el Bajío guanajuatense, es la cuna reconocida de la cajeta en México. La leyenda local sitúa su nacimiento en los conventos del siglo XVIII, cuando las religiosas aprovechaban la abundante leche de cabra de la región —el chivo se cría bien en el clima seco del Bajío— y la cocían durante horas en cazos de cobre hasta convertirla en un dulce espeso color caramelo. El nombre viene del "cajete", la cajita de madera de ocote donde se vendía y transportaba. Celaya llegó a ser tan famosa por su cajeta que la palabra y la ciudad quedaron unidas para siempre.

La oblea entró en escena por el mismo camino conventual: la hostia de harina de trigo, esa lámina blanca y quebradiza que se cocía entre dos planchas de hierro, se volvió golosina popular al untarle cajeta. Con la llegada del ferrocarril a Celaya en el siglo XIX, los vendedores encontraron su escaparate perfecto: obleas con cajeta ofrecidas a los viajeros en el andén, envueltas en papel, baratas y transportables. Marcas históricas como Coronado consolidaron a Celaya como capital nacional del dulce de leche de cabra.

Hoy la oblea con cajeta sigue siendo estampa viva de Guanajuato: se venden en las plazas, en las ferias y a la salida de las iglesias, muchas veces con espolvoreo de nuez o coco. Es un dulce humilde —harina, agua y cajeta— pero profundamente identitario: quien creció en el Bajío reconoce ese crujido y ese caramelo de cabra al instante.

Ingredientes · 12-14 obleas rellenas (6-7 pares)

Preparación paso a paso

Hacer la masa líquida
Bate la harina, el azúcar y la sal con el agua templada hasta obtener una crema muy ligera, más fina que la de crepe: casi como leche. Añade la 1/2 cucharadita de aceite (y la vainilla si la usas) y bate de nuevo. Deja reposar 10 minutos y cuela si ves grumos. La masa debe quedar tan líquida que se extienda sola por su propio peso; si está espesa, la oblea saldrá gruesa y correosa en vez de crujiente.
Calentar y engrasar la plancha
Pon una sartén antiadherente o comal plano a fuego medio-bajo. Cuando esté caliente, unta una gotita de aceite con papel de cocina y retira casi todo: la superficie debe quedar apenas grasa, no encharcada. Una plancha demasiado caliente dora la oblea antes de que cuaje; demasiado fría la deja pálida y blanda. Regula hasta que una gota de masa chisporrotee suave sin quemarse.
Cocer las obleas finas
Vierte 2 cucharadas de masa y gírala rápido, ladeando la sartén, para formar un disco muy fino de unos 12 cm. Cuece 1-2 minutos: la oblea está lista cuando los bordes se separan solos y la superficie pierde el brillo húmedo. Dale la vuelta con cuidado y hazla 20-30 segundos más, sin dorar en exceso —la oblea de Celaya es rubia pálida, casi blanca, no tostada. Ve apilándolas sobre un paño.
Secar y crujir
Aquí está el secreto del crujido: deja enfriar las obleas totalmente en rejilla, extendidas y separadas, no apiladas en caliente. Al enfriar pierden humedad y pasan de flexibles a quebradizas. Si las quieres extra crujientes, pásalas 30 segundos por el horno a 120 °C. No las guardes húmedas o se ablandan.
Rellenar y montar
Coge una oblea ya fría, extiende con el reverso de una cuchara una capa generosa de cajeta hasta casi el borde y tapa con otra oblea presionando suavísimo por el centro —si aprietas el borde, la cajeta rebosa y la oblea se parte. Si te gusta, reboza el canto expuesto de cajeta en nuez picada o coco. Sirve al momento: la gracia es el contraste entre la oblea seca y la cajeta que se funde en la boca.
Truco pro
La temperatura de la cajeta lo cambia todo: si la sacas fría del tarro, arrastra y rompe la oblea al untar. Atempera 2-3 cucharadas 15 segundos al microondas o al baño maría hasta que quede fluida como miel espesa —se extiende sola, en capa fina y pareja, sin desgarrar la lámina. Y monta las obleas justo antes de servir: si las rellenas con horas de antelación, la humedad de la cajeta las reblandece y pierdes el crujido, que es media receta.

Con qué bebida servirlo

Como en las ferias de Guanajuato, va pidiendo algo caliente que corte el dulce: un café de olla con canela y piloncillo, o un atole de cajeta para redondear el sabor a caramelo de cabra. En frío, un vaso de leche bien fría hace el clásico de merienda. No fuerces aquí una michelada ni una Paloma: son un dulce de sobremesa, no de aperitivo salado.

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Preguntas frecuentes

¿Qué son exactamente las obleas de Celaya?
Son láminas finísimas y crujientes de harina de trigo, agua y algo de azúcar, cocidas entre planchas calientes —herederas de la hostia conventual—. En Celaya se rellenan de cajeta de leche de cabra para formar el dulce de calle más típico de Guanajuato. La oblea no lleva levadura ni huevo: su gracia es ser casi transparente y quebradiza.
¿Puedo hacerlas sin la plancha especial de obleas?
Sí. La barquillera o plancha de obleas da el resultado perfecto, pero en casa una sartén antiadherente buena o un comal plano funcionan si la masa está bien líquida y la haces muy fina. La primera casi siempre sale de prueba mientras calibras el fuego; a partir de la segunda cogerás el punto.
¿Por qué la cajeta es de Celaya y de qué está hecha?
Celaya es la cuna histórica de la cajeta desde el siglo XVIII, cuando en sus conventos se cocía la leche de cabra del Bajío en cazos de cobre hasta caramelizarla. La cajeta auténtica se hace con leche de cabra (no de vaca, eso sería más cerca del dulce de leche), lo que le da ese punto ligeramente ácido y profundo. Nuestra cajeta artesanal sigue esa receta de leche de cabra.
¿Cuánto duran y cómo las conservo?
Las obleas solas, sin rellenar y bien secas, aguantan una semana o más en un bote hermético en lugar seco —su enemigo es la humedad, que las reblandece—. La cajeta cerrada dura meses en la despensa. Lo ideal es guardar cada cosa por separado y montar las obleas rellenas justo antes de comerlas.
¿Cajeta y dulce de leche son lo mismo?
Se parecen, pero no son iguales. El dulce de leche se hace con leche de vaca; la cajeta tradicional de Celaya se hace con leche de cabra, más intensa y con un toque ácido característico. Para unas obleas auténticas de Guanajuato, cajeta de cabra, no dulce de leche de vaca.

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