La cochinita pibil de verdad no es cerdo desmenuzado con salsa: es carne marinada en achiote y naranja agria, envuelta en hoja de plátano y cocida lentísimo hasta que se deshace sola. Aquí la hacemos como en Yucatán, adaptando el horno de tierra a tu horno de casa, con la cebolla morada encurtida que nunca puede faltar.

El nombre lo dice todo: 'pibil' viene del maya 'píib', el horno de tierra excavado en el suelo donde los pueblos mayas de la península de Yucatán cocinaban desde mucho antes de la llegada de los españoles. Se calentaban piedras con leña, se colocaba la carne envuelta en hojas de plátano sobre las brasas, se tapaba todo con tierra y se dejaba cocer horas bajo el suelo. Ese calor húmedo y envolvente es lo que hace que la carne quede tan tierna que se deshebra con un tenedor: la cochinita moderna intenta reproducir en el horno lo que el píib hacía bajo tierra.
Para comerla fuera de casa en Madrid, mira la ficha de Bakan, cocina mexicana de leña junto a la Puerta de Alcalá.
Originalmente la carne no era de cerdo, porque el cerdo no existía en América. Los mayas cocinaban venado y otras piezas de caza en el píib. Fueron los españoles quienes trajeron el cerdo y la naranja agria (la naranja de Sevilla), y ambos se fundieron con el achiote sagrado de los mayas —esa pasta de semillas de annato que tiñe la carne de ese rojo profundo y le da su sabor terroso— para dar lugar al plato mestizo que hoy conocemos. La cochinita pibil es, literalmente, el encuentro de dos cocinas en una sola olla enterrada.
En Barcelona, La Güerita Mexicana la hornea doce horas en hoja de plátano y la sirve deshebrada sobre tortilla de maíz.
En el Gòtic, La Pachuca reúne carnitas, cochinita y enchiladas veganas en Carabassa 19.
En Yucatán la cochinita tiene día y hora: los domingos por la mañana en los mercados, y muy especialmente en el Hanal Pixán, el Día de Muertos yucateco, cuando se cocina para honrar a los que ya no están. Se come en tacos, en tortas, y sobre todo montada en panuchos, coronada siempre con cebolla morada encurtida y salsa xnipec de habanero. Ese contraste entre la carne dulce-especiada y el ácido picante de la cebolla es la firma de la península.
En Madrid no hay domingo de cochinita, pero sí nueve cartas que la llevan: las reunimos en dónde comer cochinita pibil en Madrid.
La cochinita es rica y especiada, así que pide algo fresco y con acidez que corte la grasa. Nuestra michelada con Zumato (bebida de tomate y limón) va perfecta: lo salino-cítrico limpia el paladar entre taco y taco. Si prefieres algo más ligero y burbujeante, una Paloma con Chesquitos —nuestro refresco de toronja blanca, pálido y menos amargo que la toronja rosa— acompaña de maravilla el picor del habanero de la cebolla.
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Tres platos más de la misma tierra, con su receta paso a paso.