Cocina de Oaxaca · Almuerzo de diario

Entomatadas oaxaqueñas: receta auténtica de tortillas bañadas en salsa de tomate

Las entomatadas son la más humilde y la más honesta de las "tortillas bañadas" oaxaqueñas: tortilla pasada por manteca, sumergida en una salsa de jitomate bien sazonada, doblada y coronada con queso panela fresco desmoronado y cebolla cruda. Ni mole ni chile bravo de por medio; aquí manda el tomate maduro. Es lo que se come en Oaxaca un martes cualquiera, cuando sobran tortillas del día anterior y hay que resolver el almuerzo en veinte minutos sin que sepa a poco.

Prep
20 min
Cocción
25 min
Total
45 min
Raciones
4 personas (12 entomatadas)
Dificultad
Fácil
Entomatadas oaxaqueñas — Oaxaca

Origen: Entomatadas oaxaqueñas

Las entomatadas pertenecen a una familia entera de guisos oaxaqueños construidos sobre la misma idea: bañar la tortilla en una salsa y doblarla. Sus hermanas son las enfrijoladas (bañadas en frijol negro), las enmoladas (en mole) y las enchiladas (en salsa de chile). Las entomatadas son la versión del jitomate, y por eso mismo las más antiguas de espíritu: el «xitomatl» que domesticaron los pueblos mesoamericanos era comida de todos los días mucho antes de que el chile seco se volviera platillo de fiesta. En los mercados de Oaxaca —el Benito Juárez, el 20 de Noviembre, el de Tlacolula— el tomate criollo, arrugado y desigual, sigue vendiéndose por montones precisamente para esto.

No son un plato de convite como el mole negro ni de fandango como los higaditos: son cocina de subsistencia inteligente. Nacieron de la necesidad de aprovechar la tortilla dura, esa que ya no sirve para taco pero que, remojada en salsa caliente, revive. Por eso en Oaxaca las entomatadas son sinónimo de almuerzo de fonda: se sirven solas, con tasajo o cecina asada al lado, con un huevo estrellado encima o con frijoles de olla para acompañar. Cada casa guarda su versión —unas llevan chile costeño para un picorcito, otras las dejan casi dulces— pero el gesto es siempre el mismo.

Lo que las vuelve inconfundiblemente oaxaqueñas es el remate. En el centro del país es habitual ahogarlas en crema; en Oaxaca el acabado clásico es más seco y salino: queso fresco o panela desmoronado a mano y un puñado de cebolla blanca picada cruda, que corta la dulzura del jitomate cocido. Cuando se quiere algo más goloso, se dobla la tortilla con un poco de quesillo dentro para que funda con el calor de la salsa. Esa doble presencia del queso —fresco por fuera, hilado por dentro— es puro Oaxaca.

Ingredientes · 4 personas (12 entomatadas)

Preparación paso a paso

Escaldar el tomate y los chiles
Pon a hervir agua en una olla. Mientras, abre los chiles costeños, quítales semillas y venas. Echa los jitomates enteros y los chiles al agua caliente y déjalos 8-10 minutos, hasta que el tomate esté flojo y la piel empiece a rajarse y los chiles se ablanden. Escúrrelos. Si prefieres un sabor más hondo y tostado, en vez de hervir puedes asar los jitomates y el ajo sobre un comal seco hasta que se manchen de negro: es más trabajo pero da la nota ahumada típica de Oaxaca.
Moler la salsa
Pasa a la licuadora los jitomates, los chiles hidratados, los 2 dientes de ajo, el cuarto de cebolla y una cucharadita de sal. Muele hasta que quede una salsa lisa. Añade el chile de árbol solo si quieres picor. No la aguades: debe quedar con cuerpo, ni espesa ni líquida. Pruébala; si el tomate está muy ácido lo corregirás en el siguiente paso.
Sazonar la salsa (el paso que no se salta)
Calienta 2 cucharadas de manteca en una sartén honda hasta que humee ligeramente. Vierte la salsa de golpe —cuidado, salpica— y bájala a fuego medio. Deja que se fría, no que hierva sin más: revuelve cada poco durante 10-12 minutos hasta que cambie de color a un rojo más oscuro y ladrillo, se espese y suelte el aceite por los bordes. Ese sofrito es lo que diferencia una entomatada aguada y ácida de una sazonada de verdad. Si sigue ácida, una pizca de azúcar la redondea. Mantén la salsa caliente en la sartén.
Ablandar las tortillas
En otra sartén con una cucharada de manteca a fuego medio, pasa cada tortilla unos segundos por lado y lado: no queremos tostada crujiente, sino una tortilla flexible y ligeramente sellada. Esa fina capa de grasa impermeabiliza la tortilla para que absorba la salsa sin deshacerse. Ve pasándolas a un plato con papel.
Bañar y doblar
De una en una, sumerge la tortilla caliente en la salsa hasta cubrirla por ambas caras. Sácala con cuidado y dóblala en cuatro (o en dos) sobre el plato de servir. Para la variante rellena, pon una cucharada de quesillo deshebrado en el centro antes de doblar: el calor de la salsa lo funde en hilos. Coloca 3 entomatadas por plato, encimándolas un poco.
Montar y servir
Riega las entomatadas con un par de cucharadas más de salsa caliente. Reparte generosamente el Queso Panela desmoronado con las manos y la cebolla blanca picada cruda por encima. Si quieres, un hilo de crema y cilantro. Sírvelas de inmediato, mientras la tortilla aún está tierna y el queso empieza a ablandarse con el vapor. En Oaxaca no faltaría un trozo de tasajo asado o un huevo estrellado al lado.
Truco pro
El secreto está en freír la salsa, no solo en calentarla. Una salsa de jitomate cruda o apenas hervida queda ácida, aguada y hace que la tortilla se rompa. Cuando la viertes sobre manteca bien caliente y la dejas sazonar hasta que oscurece y suelta el aceite, concentras el sabor, matas la acidez y consigues la textura que se pega a la tortilla. Prueba siempre la salsa antes de bañar: si te sabe a tomate crudo, todavía le faltan minutos de sartén.

Con qué bebida servirlo

Al ser un plato de tomate cocido, dulce y ligeramente graso, pide un contraste ácido y fresco. Un Chesquitos bien frío —refresco de toronja blanca, de amargor suave y burbuja limpia— corta la untuosidad del queso y la salsa sin competir con ellos. Si el almuerzo se alarga hacia el fin de semana, una Paloma de Chesquitos con un buen mezcal oaxaqueño cierra el círculo regional.

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Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre entomatadas y enchiladas?
La salsa. Las entomatadas se bañan en salsa de jitomate (tomate rojo) y son suaves, casi dulces. Las enchiladas se bañan en salsa de chile seco molido y son más picantes y de sabor más profundo. En Oaxaca ambas conviven con las enfrijoladas (frijol) y las enmoladas (mole): la misma tortilla doblada, distinta salsa.
¿Qué chile es el más auténtico para las entomatadas oaxaqueñas?
El chile costeño oaxaqueño, que aporta color y un picor discreto sin tapar el tomate. Fuera de Oaxaca cuesta encontrarlo, así que el guajillo es el sustituto razonable. Si las quieres sin nada de picante, puedes prescindir del chile por completo: siguen siendo entomatadas legítimas.
¿Qué queso lleva encima, panela o quesillo?
Tradicionalmente, Queso Panela fresco desmoronado a mano, junto con cebolla cruda picada: aporta un punto salino y seco que equilibra el jitomate. El quesillo (queso Oaxaca) se usa más para la variante rellena, metido dentro de la tortilla al doblarla para que funda en hilos. Lo ideal es combinar ambos: quesillo dentro, panela fuera.
¿Se pueden rellenar o solo se doblan vacías?
Ambas cosas son correctas. La forma clásica de fonda es doblar la tortilla vacía y poner el queso encima. Pero es muy común rellenarlas con quesillo, pollo deshebrado o huevo antes de doblar. Rellenas se vuelven un plato completo; vacías, un acompañamiento perfecto para tasajo o frijoles.
¿Por qué se me rompen las tortillas al bañarlas?
Casi siempre por dos motivos: no pasar la tortilla por un poco de grasa antes (esa capa la protege de deshacerse) o usar tortillas demasiado recién hechas y húmedas. Las entomatadas salen mejor con tortilla del día anterior, ligeramente más seca, sellada unos segundos en manteca y bañada en salsa caliente, nunca fría.

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