Cocina tabasqueña · Antojito tropical

Plátano relleno de queso tabasqueño: ingredientes y preparación paso a paso

En Tabasco el plátano macho no es guarnición: es masa. Se cuece, se hace puré y se rellena de queso hasta que dora crujiente por fuera y se derrite por dentro. Un bocado dulce-salado que en el sureste se come igual de botana que de postre.

Prep
25 min
Cocción
20 min
Total
45 min
Raciones
10-12 piezas (4-5 personas)
Dificultad
Media
Plátano relleno de queso — Tabasco

Origen: Plátano relleno de queso

Tabasco es tierra de plátano. El estado, junto con Chiapas, encabeza la producción de plátano macho en México, y esa abundancia se cuela en toda su cocina: del plátano frito que acompaña al puchero y al arroz, al mosaico de la Chontalpa donde el macho maduro se convierte en masa. El plátano relleno de queso nace de esa lógica de aprovechamiento tropical: cuando el macho madura y se pone dulce, en lugar de freírlo en rodajas se hace puré y se le da cuerpo para rellenarlo. Es cocina de traspatio, de fogón y comal, anterior a cualquier receta escrita.

El relleno cuenta la otra mitad de la historia. Tabasco es también estado ganadero y quesero: los ranchos de la sabana producen quesos frescos y de hebra que llegan al mercado los días de plaza. Meter queso que funde dentro del plátano dulce es el matrimonio clásico del sureste húmedo, donde lo dulce y lo salado no se pelean, se buscan. La misma idea aparece en el plátano con queso y crema que se sirve como postre humilde en las loncherías de Villahermosa.

Hoy es antojito de feria y de fonda. Se vende en las verbenas junto a los tamales de chipilín y las garnachas, se pone en la mesa como botana cuando llega visita, y en muchas casas tabasqueñas es el modo favorito de rescatar los plátanos que se pusieron demasiado maduros para comerse solos. Fuera de Tabasco cuesta encontrarlo bien hecho; el secreto siempre estuvo en el punto de la masa y en un queso que de verdad hile.

Ingredientes · 10-12 piezas (4-5 personas)

Preparación paso a paso

Cocer el plátano
Pela los plátanos machos y córtalos en trozos grandes. Cuécelos en agua con la cucharadita de sal, cubiertos, unos 15-20 minutos hasta que un tenedor los atraviese sin resistencia. El macho maduro se cuece rápido; no lo pases de punto o soltará demasiada agua y la masa quedará floja.
Hacer la masa
Escurre muy bien y machaca los trozos en caliente hasta lograr un puré liso, sin grumos. Deja templar cinco minutos y entonces incorpora la harina, el huevo y la pizca de azúcar. Amasa hasta obtener una masa manejable que no se pegue a las manos: si sigue pegajosa, añade harina cucharada a cucharada. El huevo y la harina son los que dan cuerpo para que la pieza no reviente al freír.
Rellenar
Con las manos ligeramente enharinadas, toma una porción del tamaño de un huevo y aplánala en la palma formando una tortita gruesa. Pon en el centro una cucharada generosa de queso Oaxaca deshebrado, cierra la masa sobre el queso y forma una croqueta ovalada, sellando muy bien los bordes para que no quede ni una grieta. Aquí se gana o se pierde: cualquier abertura deja escapar el queso en la fritura.
Reposar en frío
Coloca las piezas formadas en un plato y refrigéralas 15 minutos. La masa de plátano es blanda; el frío la asienta y evita que se deshaga al contacto con el aceite caliente. No te saltes este paso si es tu primera vez.
Freír
Calienta el aceite a 175 °C (cuando un trocito de masa burbujea de inmediato sin humear). Fríe las piezas en tandas, sin amontonar, girándolas hasta que estén doradas y crujientes por todos lados, unos 3-4 minutos. Temperatura media-alta: muy caliente quema la costra antes de que funda el queso; templada las empapa de aceite.
Escurrir y servir
Sácalas a una rejilla o papel absorbente. Sírvelas calientes, cuando el queso todavía hila al partirlas. Para la versión postre, espolvorea azúcar glas y un hilo de crema; para botana, una pizca de sal en escamas basta.
Truco pro
El punto de la masa lo es todo. Machaca el plátano en caliente pero incorpora la harina y el huevo ya templado: si lo haces con el puré hirviendo, el huevo se cuaja y la masa queda arenosa. Y sella cada pieza como si fuera una empanada, pellizcando el cierre; una grieta invisible es la que revienta y te vacía el queso en el aceite.

Con qué bebida servirlo

Pide un contrapunto fresco y ligeramente amargo que corte lo dulce y lo frito. Un Chesquitos bien frío —refresco de toronja blanca, de líquido pálido y menos amargo que la toronja rosa— limpia el paladar entre bocado y bocado sin taparle el sabor al plátano.

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Preguntas frecuentes

¿Qué plátano se usa, macho o normal?
Plátano macho (el grande, de freír), y bien maduro: la piel debe estar muy manchada de negro. Ese punto de madurez es el que aporta el dulzor y hace que el puré ligue. El plátano de mesa (Cavendish) es demasiado blando y aguado, no forma masa.
¿Por qué se me abren al freír y se sale el queso?
Casi siempre por tres motivos: la masa quedó demasiado húmeda (falta harina), los bordes no se sellaron del todo, o el aceite estaba tan caliente que agrietó la costra. Añade harina hasta que la masa no se pegue, sella pellizcando como una empanada, refrigera las piezas 15 minutos y fríe a 175 °C, no más.
¿Se pueden hacer al horno o en air fryer?
Sí. Pincélalas con un poco de aceite y hornéalas a 200 °C unos 20-25 minutos, o en air fryer a 190 °C unos 12-15 minutos, girándolas a media cocción. Quedan menos crujientes que fritas pero más ligeras; vigila el sellado, porque sin la costra rápida de la fritura el queso tiende a escaparse antes.
¿Es dulce o salado?
Las dos cosas, y ahí está su gracia tabasqueña. La masa de plátano es dulce y el queso salado. Se come de botana tal cual, o de postre espolvoreado con azúcar glas y crema. Ajusta a tu gusto añadiendo o quitando la pizca de azúcar de la masa.
¿Qué queso funde mejor para el relleno?
El queso Oaxaca es el ideal: es de pasta hilada, funde y estira, así que al partir la pieza el queso hila en caliente. Deshébralo antes de rellenar para que se derrita parejo. También admite congelarse ya relleno y crudo, para freír directamente otro día.

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