Cocina guerrerense · Antojito de plaza

Chalupas estilo Guerrero: receta auténtica de Chilpancingo paso a paso

Nada que ver con las chalupas poblanas: las de Guerrero son tortillitas finas fritas al momento, bañadas en salsa verde y roja, coronadas con carne deshebrada, cebolla y una nevada de queso Cotija. Son el antojo de noche de Chilpancingo, y se comen de seis en seis.

Prep
40 min
Cocción
30 min
Total
1 h 10 min
Raciones
24 chalupas (4 personas)
Dificultad
Media
Chalupas guerrerenses — Guerrero

Origen: Chalupas guerrerenses

Las chalupas son EL antojito nocturno de Chilpancingo de los Bravo, la capital de Guerrero. Durante décadas, los "chaluperos" han montado sus puestos alrededor de la Plaza Cívica y las calles del centro al caer la tarde, con el comal humeante y dos cazuelas de barro: una de salsa verde, otra de roja. La gente sale del trabajo, del cine o de la iglesia y se planta de pie a comer chalupas hasta bien entrada la noche. No es un plato de restaurante ni de fiesta grande: es comida de calle, de banqueta, de plática.

A diferencia de la chalupa poblana —más gruesa y en forma de barquita—, la guerrerense es una tortilla pequeña y muy delgada que se pasa apenas por la manteca caliente para que quede suave por dentro y con las orillas doradas. Ahí está el secreto: no es una tostada dura, es una tortilla frita blanda que absorbe la salsa. Se comen enteras, de un par de bocados, y por eso se piden por docenas.

La tradición manda comerlas de las dos salsas: unas verdes de tomate (tomatillo) y chile, otras rojas de jitomate y chile guajillo. Encima, carne de cerdo o pollo deshebrada, cebolla blanca finísima y, sobre todo, queso añejo desmoronado —el equivalente guerrerense de nuestro Cotija—. Ese punto salado y seco del queso es lo que amarra el bocado y lo distingue de cualquier otro antojito del país.

Ingredientes · 24 chalupas (4 personas)

Preparación paso a paso

Cuece y deshebra la carne
Pon el cerdo (o el pollo) en una olla con la media cebolla, el ajo, el laurel y sal. Cubre con agua y cuece a fuego medio 30-40 min hasta que esté muy tierno. Deja enfriar un poco EN su caldo —así no se reseca— y deshebra fino con las manos. Reserva un poco del caldo por si necesitas humedecer.
Salsa verde
Hierve los tomatillos con los serranos 8-10 min hasta que cambien de color y se ablanden. Escúrrelos y licúalos con el ajo, la cebolla, el cilantro y sal. No la cuezas de nuevo si la quieres fresca; para más profundidad, dale un hervor rápido en una cucharada de manteca. Debe quedar ligera, para bañar, no espesa.
Salsa roja
Asa los jitomates en un comal hasta que la piel se tueste. Hidrata los guajillos en agua caliente 10 min. Licúa jitomates, guajillos, ajo, cebolla, el chile de árbol si lo usas y sal. Fríela en una cucharada de manteca 5 min para que pierda el crudo. También ligera. Ten las dos salsas tibias en cazuelas aparte.
Fríe las tortillas (el punto clave)
Calienta la manteca en una sartén ancha. Fríe cada tortilla solo unos segundos por lado: la orilla debe dorar apenas pero el centro quedar SUAVE y flexible —no es una tostada. Sácala a papel de cocina. Trabaja de tanda en tanda; las chalupas se montan y se comen calientes, no aguantan la espera.
Monta y sirve
Baña cada tortilla frita en salsa (unas de verde, otras de roja, como en Chilpancingo). Pon encima un poco de carne deshebrada, cebolla picada y una buena pizca de queso Cotija desmoronado. Sirve de inmediato, de seis en seis por comensal. Se comen con la mano, de dos bocados.
Truco pro
El error típico es freír la tortilla de más y que quede como tostada dura: en Guerrero la chalupa es tortilla frita BLANDA. Pásala por la manteca solo hasta que las orillas empiecen a dorar y sácala aún flexible; la salsa terminará de ablandarla al montarla. Y monta al momento —una chalupa que espera cinco minutos ya se aguó.

Con qué bebida servirlo

De pie en la banqueta guerrerense se acompañan con un refresco bien frío, pero para redondear el picor de las dos salsas nada como una michelada preparada con Zumato: su bebida de tomate y limón con sal y chile en el borde limpia el paladar entre chalupa y chalupa y alarga la mesa.

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Preguntas frecuentes

¿En qué se diferencian las chalupas de Guerrero de las poblanas?
Las poblanas son barquitas de masa más gruesa que se fríen con la salsa encima. Las guerrerenses son tortillas pequeñas y muy finas, fritas suaves (no duras), que se bañan en salsa verde o roja y se coronan con carne deshebrada, cebolla y queso. Son más ligeras y se comen por docenas.
¿La tortilla va crujiente o blanda?
Blanda. Es el rasgo que las define: se pasa la tortilla apenas por la manteca para que dore la orilla pero el centro quede flexible. Si queda tiesa como tostada, te pasaste de fritura. La salsa termina de suavizarla.
¿Qué queso lleva de verdad la chalupa guerrerense?
Queso añejo, seco y salado, desmoronado por encima. En España el equivalente fiel es nuestro queso Cotija Corazón de Leche: ese punto salino y seco es justo lo que amarra el bocado. Evita quesos que fundan, no es lo que pide el plato.
¿Se hacen de carne de cerdo o de pollo?
Las dos versiones son tradicionales en Chilpancingo. El cerdo deshebrado es lo más clásico de los puestos, pero el pollo es igual de común y queda más ligero. Lo importante es deshebrarla fina y dejarla jugosa con su propio caldo.
¿Se sirven de salsa verde o roja?
De las dos, y a la vez. Lo típico es montar parte de la tanda en verde y parte en roja y servirlas juntas, para ir alternando. Por eso los puestos siempre tienen las dos cazuelas listas.

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