Los siete moles de Oaxaca · el más raro

Chichilo negro oaxaqueño: cómo hacer el séptimo mole con chile chilhuacle y semilla quemada

De los siete moles de Oaxaca, el chichilo es el que casi nadie hace: mole de res, sin chocolate ni dulzor, negro no por azúcar quemado sino por semillas de chile y tortilla carbonizadas a propósito. Aquí va la receta completa, con el porqué de cada paso y qué hacer si no encuentras chilhuacle.

Prep
45 min
Cocción
2 h 45 min
Total
3 h 30 min
Raciones
6 personas
Dificultad
Alta (avanzada)
Chichilo negro oaxaqueño — Oaxaca

Origen: Chichilo negro oaxaqueño

El chichilo es el séptimo y menos conocido de los siete moles oaxaqueños (negro, coloradito, amarillo, verde, chichilo, estofado y manchamanteles). Su rareza tiene un motivo muy concreto: depende del chile chilhuacle, que se cultiva casi en exclusiva en la Cañada oaxaqueña, alrededor de San Juan Bautista Cuicatlán. Es un chile difícil de sembrar, de cosecha corta y en riesgo de desaparecer, y por eso es de los más caros de México. Donde el mole negro se ha vuelto plato de fiesta y de Todos Santos en toda Oaxaca, el chichilo se quedó como algo de pueblo y de ocasión: muchas cocineras de los Valles Centrales solo lo preparan por encargo, precisamente porque conseguir el chilhuacle y dominar la técnica no es cosa de todos los días.

Lo que define al chichilo no es un ingrediente exótico, sino un gesto que en casi cualquier otra cocina sería un error: quemar. Las semillas de los chiles y una tortilla de maíz se carbonizan por completo sobre el comal, hasta echar humo y ponerse negras, y ese carbón es lo que da al mole su color de tinta y su amargor ahumado, seco, casi mineral. No lleva chocolate, ni fruta, ni azúcar; frente al mole negro, que es dulce, denso y barroco, el chichilo es austero, caldoso y salado. Es, además, mole de res —costilla o chambarete— cuando casi todos los demás se hacen con guajolote o cerdo, y suele servirse con verduras (chayote, ejote) y chochoyotes, esas bolitas de masa con hoyito que se cuecen dentro del propio mole.

El nombre suele vincularse a raíces nahuas ligadas al color del chile, aunque su significado exacto se discute; el del chilhuacle es más claro: 'chil' (chile) más una raíz que se glosa como viejo o seco, de ahí el 'chile viejo'. Más allá de la etimología, el chichilo es la prueba de fuego de la cocina oaxaqueña: quien lo borda demuestra que sabe medir el punto justo de lo quemado, ese filo entre el ahumado noble y lo acre. Por eso, más que un mole cotidiano, es casi una declaración de oficio.

Ingredientes · 6 personas

Preparación paso a paso

Cuece la carne y guarda el caldo
Cubre la res con agua fría, añade la 1/2 cebolla, 4 ajos, laurel y sal. Cuece a fuego suave 1 h 30 min, espumando, hasta que esté tierna pero entera. Reserva la carne y cuela el caldo: será la base líquida del mole, así que no lo tires. La res, y no el ave, es lo que da al chichilo su cuerpo salado y profundo.
Tuesta los chiles y separa las semillas
Abre los chiles, retira venas y semillas y GUARDA las semillas aparte. Tuesta las tiras de chile en un comal seco unos segundos por lado, solo hasta que aromen y se hinchen; que no se pasen o amargan de más. Ponlos a remojar en agua caliente 20 min. El chilhuacle es el alma: aporta el negro rojizo y un fondo afrutado-seco que ningún otro chile replica igual.
Quema las semillas y la tortilla (el paso que define el plato)
En el comal, quema las semillas reservadas y la tortilla entera hasta que echen humo y queden completamente negras, casi ceniza. Hazlo con ventilación. Este carbón es el que da el color de tinta y el amargor ahumado característico; sin este paso tendrías un mole marrón cualquiera. Pasa el carbón a un bol con un poco de agua caliente para amansar su acritud antes de molerlo.
Asa jitomate, tomatillo y aromáticos
En el mismo comal, asa jitomates, tomatillos, la 1/2 cebolla y 4 ajos hasta que se manchen y ablanden. Tuesta las hojas de aguacate 5 segundos (huelen a anís: son la firma aromática del chichilo) y las especias. El asado, en vez del hervido, concentra los azúcares del tomate y equilibra el amargor del carbón.
Muele todo en dos tandas
Muele primero los chiles escurridos con jitomate, tomatillo, cebolla, ajo, hojas de aguacate y especias, con un poco de caldo, hasta lograr una pasta muy fina (cuela si tu licuadora no es potente). Luego muele el carbón de semillas y tortilla con su agua e incorpóralo. Un molido fino es lo que separa un chichilo sedoso de uno arenoso.
Fríe la pasta y liga con masa
Calienta la manteca en una olla de fondo grueso y fríe la pasta de mole 10-15 min sin dejar de mover, hasta que oscurezca y se despegue del fondo. Disuelve la masa en un poco de caldo frío y viértela colada: es el espesante tradicional, que da al chichilo su textura ligada y ligeramente aterciopelada, distinta del mole negro denso de fruta y pan.
Afloja con caldo y ajusta el punto
Añade caldo de res poco a poco hasta una salsa que napa la cuchara pero sigue caldosa (el chichilo se come más líquido que otros moles). Sazona con sal. Prueba el amargor: si se pasó de quemado, un chorrito más de caldo y unos minutos de cocción lo redondean. Cuece a fuego bajo 20 min para que fusionen los sabores.
Forma los chochoyotes y cuece las verduras dentro del mole
Mezcla la masa con manteca y sal, haz bolitas y húndeles el pulgar en el centro (ese hoyito cuece la masa por dentro y atrapa mole). Añade al mole el chayote, los ejotes y los chochoyotes y cuece 15-20 min, hasta que la masa flote y las verduras estén tiernas. Devuelve la carne para que se caliente y beba el mole. Sirve con arroz o tortillas recién hechas.
Truco pro
El punto entero del chichilo se juega al quemar las semillas y la tortilla, y ahí casi todo el mundo se pasa. Quémalas hasta que estén negras y humeen, pero retíralas antes de que se hagan polvo fino y gris: ese polvo ya es acre, no ahumado. En cuanto estén carbonizadas, échalas a agua caliente para cortar la quema; el agua negra que sueltan es lo que colorea y perfuma. Y ve incorporando ese carbón por partes al molido, probando: siempre puedes añadir más quemado, pero no puedes quitarlo. Buscas amargor de fondo, no una taza de café mal salido.

Con qué bebida servirlo

El chichilo es puro humo salado y amargor de carbón, así que pide una bebida ácida y fría que limpie el paladar entre cucharada y cucharada. Una michelada de Zumato —bebida de tomate y limón elaborada en España con receta mexicana— es el maridaje natural: su acidez de tomate y lima corta el ahumado de la tortilla y el chile quemados, y su cuerpo salado dialoga con la res sin taparla. Sírvela bien fría, con escarcha de sal y unas gotas de limón, en la clásica michelada oaxaqueña de acompañar mole.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es el chile chilhuacle y con qué lo sustituyo si no lo encuentro?
Es un chile raro de la Cañada oaxaqueña, de cosecha corta y precio alto, con un sabor afrutado-seco único. Fuera de México casi no se consigue. Si no lo tienes, una mezcla de chile pasilla oaxaqueño con guajillo y mulato se acerca en color y cuerpo, aunque el resultado será un chichilo honesto, no idéntico: el chilhuacle es insustituible en matiz.
¿Por qué se queman las semillas y la tortilla? ¿No es un error?
No, es LA técnica del chichilo. El carbón de las semillas de chile y de la tortilla es lo que da el color negro de tinta y el amargor ahumado que define el plato. Sin quemarlas tendrías un mole marrón sin carácter. La clave es controlar la quema: negro y humeante, sí; reducido a ceniza gris, no, porque entonces amarga en exceso.
¿El chichilo es lo mismo que el mole negro oaxaqueño?
No, y se confunden por el color. El mole negro lleva chocolate, fruta, frutos secos y pan, es dulce y muy denso, y se hace con guajolote o pollo. El chichilo no lleva nada dulce: es mole de res, caldoso, salado y ahumado, ligado con masa y servido con verduras y chochoyotes. Son dos platos distintos con la misma paleta oscura.
¿Puedo usar pollo o cerdo en vez de res?
Técnicamente sí, pero dejaría de ser chichilo en sentido estricto. El chichilo es, por definición, mole de res: la costilla y el chambarete aportan un caldo profundo y un cuerpo salado que sostienen el amargor del carbón. Con pollo queda ligero y desdibujado; si acaso, cerdo aguanta mejor, pero la res es la tradición.
Me quedó demasiado amargo, ¿tiene arreglo?
Sí. Añade más caldo de res y cuece unos minutos más para diluir; el chichilo se come caldoso, así que aflojarlo no lo estropea. Un toque de sal y, si hace falta, medio jitomate asado más al molido redondean sin recurrir a azúcar, que rompería el estilo austero del plato. La próxima vez, quema menos semillas y pruébalo antes de añadir el resto.

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