Cocina veracruzana · Antojo de mesa

Chiles jalapeños rellenos de queso capeados: la receta veracruzana auténtica

Jalapeños abiertos, rellenos de queso hasta reventar y envueltos en una nube de huevo batido que se dora en el aceite. Es el antojito que resume Veracruz en un bocado: el chile que le dio nombre a Xalapa, domado con queso fresco y capeado como manda la tradición. Aquí va la receta paso a paso, con el truco para que el capeado no se caiga y para bajarles el picor sin perder el sabor.

Prep
25 min
Cocción
20 min
Total
45 min
Raciones
8 chiles (4 personas)
Dificultad
Media
Chiles jalapeños rellenos de queso capeados — Veracruz

Origen: Chiles jalapeños rellenos de queso capeados

El jalapeño no es un chile cualquiera para Veracruz: es SU chile. El nombre viene de Xalapa (antiguamente Jalapa), la capital del estado, que durante siglos fue el mercado y punto de secado de estos chiles carnosos cultivados en las cuencas del Papaloapan y la zona de Xalapa-Coatepec. De ahí que en muchas partes de México al jalapeño todavía se le llame 'cuaresmeño', pero su apellido de origen es veracruzano. Rellenarlo de queso y capearlo nace de esa abundancia: cuando tienes el chile fresco en casa y un queso de rancho a mano, el antojo se resuelve solo.

El capeado —envolver algo en huevo batido a punto de nieve y freírlo— es una técnica que llegó con la cocina conventual novohispana y que en Veracruz encontró terreno fértil. La misma lógica del chile relleno grande (poblano) se miniaturizó en el jalapeño para hacer una botana de cantina, de fonda y de comida familiar. En los mercados de Xalapa y del puerto se venden por docenas, ya rellenos y capeados, para llevar.

A diferencia del chile relleno de temporada, el jalapeño capeado es cocina de todos los días: rápido, barato y contundente. Se sirve como entrada, como guarnición de un plato de arroz, o como el centro de una cena ligera acompañado de frijoles refritos. En las cantinas del puerto de Veracruz es botana obligada con la cerveza, y en las casas es la forma de que hasta los niños se coman un jalapeño: bien desflemado, el picor se vuelve un cosquilleo y el queso manda.

Ingredientes · 8 chiles (4 personas)

Preparación paso a paso

Asar y desflemar los chiles
Asa los jalapeños enteros directamente sobre la llama o en un comal caliente, girándolos, hasta que la piel se ampolle y quede tatemada por parejo. Métete en una bolsa cerrada o tápalos con un trapo 10 minutos: el vapor afloja la piel. Pélalos (no hace falta que queden perfectos). Este paso, además de dar sabor ahumado, ablanda la carne para rellenar.
Abrir, quitar semillas y bajar el picor
Haz un corte en L: uno a lo largo y otro pequeño arriba, sin partir el chile en dos. Con una cucharita retira venas y semillas —ahí vive casi todo el picante—. Para desflemar de verdad, sumérgelos 15 minutos en agua caliente con las 2 cucharadas de vinagre y la sal gruesa. El vinagre arrastra la capsaicina y deja el jalapeño picosito pero comible. Escúrrelos y sécalos muy bien: el capeado no pega sobre chile mojado.
Rellenar con queso Panela
Mete un bastón generoso de queso Panela Corazón de Leche en cada chile, sin que sobresalga por el corte. La Panela es ideal aquí porque suaviza y se pone cremosa con el calor pero NO se derrite ni se escurre: aguanta la fritura y no revienta el capeado por dentro. Cierra el chile presionando; si abre mucho, sujétalo con un palillo.
Montar el capeado a punto de turrón
Separa claras y yemas. Bate las claras con una pizca de sal hasta punto de nieve firme (que no se caigan al voltear el bol). Incorpora las yemas una a una batiendo suave, sin bajar el aire. Este es el corazón de la receta: el aire batido es lo que hace la nube esponjosa. Pasa cada chile por harina primero (sécalo del exceso), esto le da a qué agarrarse al huevo.
Capear y freír
Calienta el aceite a fuego medio (unos 170 °C: una gota de huevo debe burbujear al instante sin quemarse). Sujeta el chile por el rabo, báñalo entero en el huevo batido y deslízalo al aceite. Fríe 1-2 minutos por lado, bañándolo con aceite caliente con una cuchara para que suba y se dore parejo. Cuando esté dorado, escúrrelo sobre papel. Sirve enseguida, mientras el queso está fundente.
Truco pro
El secreto para que el capeado no se caiga son dos cosas juntas: seca los chiles como si te fuera la vida y enharínalos antes del huevo. La harina crea un puente entre el chile liso y el huevo batido. Y no muevas el chile los primeros 30 segundos en el aceite: deja que la primera cara cuaje antes de voltearlo, ahí es donde se despega el capeado si lo tocas antes de tiempo.

Con qué bebida servirlo

Sírvelos con una michelada bien fría preparada con Zumato (nuestra bebida de tomate y limón con receta mexicana): el capeado graso y el picorcito del jalapeño piden ese trago ácido y salado que limpia el paladar entre bocado y bocado. Si prefieres algo más ligero, un refresco de toronja blanca Chesquitos —pálido y poco amargo— refresca sin taparle el sabor al queso.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo le quito lo picoso a los jalapeños sin que pierdan el sabor?
Dos pasos: quita todas las venas y semillas (ahí está el 80% del picante) y desflémalos 15 minutos en agua caliente con vinagre y sal. El vinagre arrastra la capsaicina y te deja un jalapeño con carácter pero comible. Si los quieres aún más suaves, dales un hervor de 5 minutos en esa misma agua antes de rellenar.
¿Por qué se me cae el capeado al freír?
Casi siempre por humedad o por falta de harina. Seca muy bien los chiles después de desflemarlos, pásalos por harina antes del huevo, y bate las claras a punto de nieve firme (si el huevo está aguado, resbala). Además, no muevas el chile los primeros segundos en el aceite: deja que la cara de abajo cuaje antes de voltear.
¿Qué queso es mejor para rellenar jalapeños capeados?
El queso Panela es el más agradecido: se pone cremoso con el calor pero no se derrite ni se escurre, así que aguanta la fritura sin reventar el capeado. Si buscas que hile y se estire, puedes usar queso Oaxaca; para un punto más salado y con cuerpo, una mezcla de Panela con un poco de Cotija rallado por encima al servir queda espectacular.
¿Puedo hacerlos al horno o en freidora de aire en vez de fritos?
El capeado clásico de huevo necesita aceite para inflarse y dorarse, así que en horno o air fryer no queda igual (el huevo batido se seca en vez de esponjar). Si quieres una versión más ligera sin capear, rellena los jalapeños ya desflemados con Panela, envuélvelos en tocino o pásalos por pan rallado y hornéalos a 200 °C unos 15 minutos. No es el capeado tradicional, pero es rico y menos graso.
¿Los puedo dejar preparados con antelación?
Sí, hasta el paso de rellenar: puedes asar, desflemar y rellenar los chiles el día anterior y guardarlos tapados en la nevera. Lo que NO se adelanta es el capeado y la fritura: el huevo batido se baja y pierde el aire en minutos, así que móntalo y fríelos justo antes de servir. Recién hechos es cuando el queso está fundente y el capeado crujiente.

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