Cocina de Chihuahua · Plato de fiesta

Asado de bodas de puerco: la receta chihuahuense auténtica, paso a paso

El asado de bodas es el guiso que se cuece en cazo de cobre cuando un pueblo de Chihuahua se junta a celebrar. Cerdo deshebrado en una salsa de chiles secos del norte con un secreto colonial: una tablilla de chocolate y un puñado de clavo y canela que lo acercan al mole sin dejar de ser norteño. Ni tan dulce como un mole poblano ni tan seco como un chile colorado: su punto exacto es el equilibrio.

Prep
40 min
Cocción
2 h
Total
2 h 40 min
Raciones
8 raciones
Dificultad
Media
Asado de bodas chihuahuense — Chihuahua

Origen: Asado de bodas chihuahuense

No es casualidad que el asado de bodas viva en el centro-sur de Chihuahua —Hidalgo del Parral, Jiménez, Camargo, Delicias— y no en la sierra ganadera del norte. Por Parral pasaba el Camino Real de Tierra Adentro, la ruta de la plata que subía desde Ciudad de México hasta Santa Fe. Con las recuas de mulas viajaron los ingredientes de la cocina virreinal novohispana: el chocolate de mesa, el clavo, la canela, el comino. Esos sabores de mole se quedaron en las cocinas mineras del sur chihuahuense y, con el tiempo, se simplificaron en un guiso de puerco que cualquier familia podía costear.

Se llama 'de bodas' porque nació como comida comunitaria de fiesta grande. En los ranchos y pueblos, cocinar mole para doscientos invitados era imposible: demasiadas manos, demasiadas horas. El asado resolvió el problema. Un solo cazo de cobre puesto sobre leña, kilos de espaldilla de cerdo —más barata y rendidora que la res en tierra ganadera— y una salsa de chile colorado que se hace en cantidad. De ahí que sea también el plato de bautizos, quinceañeras y velorios: donde hay que dar de comer a todo el pueblo, hay asado de bodas.

Su firma es ese toque dulce apenas perceptible del chocolate y el piloncillo peleando contra el chile. Es lo que distingue un asado de bodas verdadero de un simple guiso de chile colorado con carne. Un chihuahuense lo nota en la primera cucharada: si no tiene ese fondo redondo, achocolatado, no es asado de bodas.

Ingredientes · 8 raciones

Preparación paso a paso

Sella la carne y guarda su grasa
En una olla amplia calienta 1 cucharada de manteca y dora los cubos de cerdo por tandas, sin amontonarlos, hasta que tomen color por todos lados. No busques cocinarlos por dentro, solo sellar: ese dorado es sabor. Reserva la carne y NO tires la grasa que soltó en la olla, es la base del guiso.
Tuesta y remoja los chiles
Abre los chiles, quítales rabo, venas y semillas (las semillas amargan). Tuéstalos en un comal a fuego medio solo unos segundos por lado, hasta que aromaticen y cambien ligeramente de color; si se queman, el guiso sabrá amargo. Pásalos a un bol con agua muy caliente y déjalos hidratar 20 minutos hasta que estén flexibles.
Muele la salsa con las especias
Escurre los chiles y llévalos a la licuadora con el ajo, la cebolla, el comino, los clavos, la raja de canela, el vinagre y una taza del agua de remojo. Muele hasta obtener una salsa muy fina. Pásala por un colador presionando con un cucharón: quieres una salsa tersa, sin pellejos. Este colado es lo que separa un asado fino de uno rústico.
Sazona la salsa en la grasa del cerdo
Vuelve a poner la olla con la grasa reservada (añade la otra cucharada de manteca) a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, vierte la salsa colada de golpe: debe chisporrotear. Fríela moviendo 8-10 minutos hasta que espese, cambie a un rojo más oscuro y la grasa empiece a separarse en los bordes. Este paso, 'sazonar la salsa', es el que da profundidad, no lo saltes.
Guisa el cerdo a fuego lento
Incorpora la carne sellada y sus jugos, las hojas de laurel y el caldo hasta casi cubrir. Baja el fuego, tapa y deja hervir suave 1 hora, moviendo de vez en cuando para que no se pegue en el fondo.
Añade el chocolate y ajusta
Cuando la carne empiece a estar tierna, agrega el chocolate de mesa y el piloncillo. Remueve hasta que se disuelvan y sigue cocinando destapado otros 30-40 minutos, hasta que la carne se deshaga con el tenedor y la salsa envuelva sin ser caldosa. Rectifica de sal y, si hace falta, un pelín más de piloncillo. Debe quedar espeso, brillante y ligeramente dulce al fondo.
Truco pro
El equilibrio dulce-picante se juega al final, nunca al principio. Añade el chocolate y el piloncillo en los últimos 30 minutos y ve probando: el punto correcto es cuando notas el chile primero y el dulce llega después, como un eco, no al revés. Si lo pones desde el inicio, el azúcar se caramela con la grasa y el guiso queda empalagoso y opaco en lugar de redondo.

Con qué bebida servirlo

Es un guiso graso, especiado y con un fondo dulce que pide algo fresco y ácido que corte. En Chihuahua se come con tortillas de harina recién hechas y una cerveza bien fría. Para subirle el punto norteño, prepara una michelada con Zumato (nuestra bebida de tomate y limón elaborada en España con receta mexicana): su acidez de tomate y limón limpia el paladar entre cucharada y cucharada y realza el chile del asado. Si lo prefieres sin alcohol, un vaso de agua de jamaica bien fría cumple el mismo papel.

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Preguntas frecuentes

¿Qué chiles se usan de verdad en el asado de bodas?
El auténtico lleva chile colorado del norte (también llamado chile del norte o chile California seco), un chile rojo, carnoso y de picor suave. Fuera de México cuesta encontrarlo: la mejor sustitución es mezclar chile guajillo (color y ligero picor) con chile ancho (cuerpo y dulzor), y un par de pasilla si quieres un tono más oscuro. Evita chiles muy picantes: el asado no busca picar, busca sabor.
¿Por qué lleva chocolate? ¿No se vuelve un mole?
No. El chocolate va en cantidad mínima —una sola tablilla para kilo y medio de carne— y no aporta sabor a postre, sino un fondo redondo y tostado que equilibra el chile. Es herencia de la cocina virreinal que subió por la ruta de la plata a Parral. Un mole lleva decenas de ingredientes y el chocolate es protagonista; en el asado de bodas es solo un susurro que ata la salsa.
¿Puedo hacerlo con carne de res en vez de cerdo?
El clásico chihuahuense es de puerco: por precio y porque su grasa da la untuosidad característica cuando se guisa despacio. Algunas familias lo hacen con res deshebrada, pero cambia la textura y necesita más tiempo de cocción. Si lo haces con cerdo, elige un corte con algo de grasa (espaldilla, pierna o costilla) para que no quede seco.
Me quedó amargo, ¿qué pasó?
Casi siempre es por los chiles: o se quemaron al tostarlos, o no les quitaste bien las venas y semillas. Tuéstalos solo unos segundos, justo hasta que huelan, y retíralos del comal antes de que humeen. Si ya está amargo, un poco más de piloncillo y una pizca de sal ayudan a corregirlo, pero la clave está en el tostado.
¿Con qué se sirve tradicionalmente?
Con tortillas de harina norteñas —imprescindibles para hacer taco y rebañar la salsa—, arroz rojo y frijoles de la olla o refritos. En las bodas se sirve en cazuela al centro para que cada quien se arme sus tacos. Aguanta bien recalentado; de hecho, al día siguiente sabe mejor porque los sabores terminan de integrarse.

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