Los siete moles de Oaxaca · el rojo ladrillo

Cómo hacer mole coloradito oaxaqueño de verdad, el mole rojo de los Valles Centrales

Ni tan hondo como el negro ni tan ligero como el amarillito: el coloradito es el mole del día a día en los Valles Centrales, de un rojo ladrillo que sale de los chiles secos sin quemar, con un fondo dulzón de chocolate y plátano macho que el chile mantiene a raya. Aquí va la receta larga, con la técnica del sazonado que decide si el mole sabe a gloria o a chile crudo.

Prep
40 min
Cocción
1 h 15 min
Total
1 h 55 min
Raciones
6 personas
Dificultad
Media-alta
Mole coloradito oaxaqueño — Oaxaca

Origen: Mole coloradito oaxaqueño

A Oaxaca se le llama 'la tierra de los siete moles', y el coloradito ocupa un lugar propio en esa familia junto al negro, el amarillito, el verde, el chichilo, el rojo (manchamanteles) y el estofado. Su nombre no viene de un ingrediente sino de un color: ese rojo ladrillo intenso que consigue tostando los chiles rojos —ancho, guajillo y sobre todo chilcostle— con cuidado, sin dejar que las semillas se ennegrezcan. Ahí está su diferencia más honesta con el mole negro: donde el negro busca el chile requemado hasta el humo y el color oscuro, el coloradito se detiene justo antes, y por eso conserva un rojo vivo y un sabor más frutal y directo.

El chile que le da carácter, el chilcostle, procede de la Cañada oaxaqueña, la zona de Cuicatlán y Teotitlán, y aporta un tono rojo-anaranjado y un picor moderado que ningún otro chile replica del todo. En los Valles Centrales el coloradito es a la vez mole de fiesta y de diario: se vende hecho pasta a montoncitos en la Central de Abastos y en el Mercado 20 de Noviembre, se sirve bañando pollo o cerdo en las mayordomías, y al día siguiente las mismas ollas se reciclan en el desayuno como enmoladas. Teotitlán del Valle, cuna de moleras célebres, es uno de sus bastiones.

Lo que lo vuelve inconfundible es el equilibrio: el chocolate de mesa, el plátano macho maduro y la almendra empujan hacia un dulzor sedoso, y el chile lo sostiene para que nunca se convierta en postre. Cada familia guarda sus proporciones —una almendra más, medio plátano menos— y esas mínimas variaciones son las que distinguen el mole de una cocina del de la de al lado.

Ingredientes · 6 personas

Preparación paso a paso

Tostar los chiles sin quemarlos
Desvena y retira las semillas de anchos, guajillos y chilcostle. Tuéstalos en un comal o sartén seca a fuego medio, 20-30 segundos por lado, solo hasta que aromaticen y se pongan flexibles. Aquí está la frontera con el mole negro: el coloradito NO lleva chile requemado; si se te ennegrecen, amargan y pierdes el rojo vivo. Hidrátalos en agua caliente 15 minutos y escurre.
Freír cada elemento por separado
En una cucharada de manteca dora las almendras y retíralas; en la misma grasa tuesta el ajonjolí, luego fríe las rodajas de plátano macho hasta que doren, y por último el pan. Reserva esa manteca aromatizada. Aparte, asa en el comal los tomates, el ajo y la cebolla hasta que se manchen. Freír en vez de hervir concentra los azúcares y evita el sabor plano y aguado.
Despertar las especias
Tuesta en seco unos segundos la canela, el clavo, la pimienta y el orégano, solo hasta que suelten aroma. El calor libera sus aceites esenciales; añadirlas crudas deja un fondo apagado y polvoriento.
Moler y colar hasta la seda
Licúa en tandas los chiles hidratados con el tomate, ajo y cebolla y un poco de caldo. Aparte, muele las almendras, el ajonjolí, el plátano, el pan y las especias con más caldo hasta pasta fina. Pasa TODO por un colador fino o chino, apretando bien. La sedosidad es la firma del mole: los hollejos del chile arruinan la textura por muy bueno que esté de sabor.
Sazonar el mole (el paso que lo decide todo)
En una olla de fondo grueso calienta la manteca aromatizada que reservaste hasta que humee. Vierte la pasta colada de golpe: chisporroteará. Fríela removiendo sin parar 8-10 minutos, hasta que espese, vire a un rojo ladrillo profundo y suelte aceite en la superficie. 'Sazonar' es freír la pasta, no hervirla: aquí se cuece el chile crudo y se funden los sabores. Sáltate este paso y el mole sabrá a chile sin cocer.
Levantar con caldo y chocolate
Añade el caldo caliente poco a poco, incorpora el chocolate rallado y cuece a fuego bajo 30-40 minutos, raspando el fondo de vez en cuando. Ajusta con el azúcar (medio punto dulce, nunca de postre) y la sal. Está listo cuando napa la cuchara y deja rastro al pasar el dedo.
Servir o convertir en enmoladas
Baña piezas de pollo pochado en el mole, o monta enmoladas: pasa cada tortilla por el mole caliente, rellénala de pollo deshebrado, dóblala y remata con cebolla, ajonjolí y un buen puñado de Queso Cotija. El punto salado del Cotija corta el dulzor del chilcostle y es el contraste tradicional que redondea el plato.
Truco pro
Guarda la manteca en la que doraste las almendras y el ajonjolí y úsala precisamente para sazonar la pasta: esa grasa lleva ya todo el aroma tostado y sube el mole un escalón entero. Y sazona en olla ancha y bien caliente, para que la pasta 'truene' al caer; si la echas en grasa tibia, el mole hierve en vez de freírse y queda plano por mucho que lo cuezas después.

Con qué bebida servirlo

Lo clásico en Oaxaca es un mezcal espadín joven, cuyo ahumado dialoga con el chile tostado. Si lo prefieres sin alcohol, un Chesquitos bien frío es la mejor pareja: su toronja blanca, de color pálido y menos amarga que la rosa, limpia el paladar entre bocado y bocado del mole sin taparlo.

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Preguntas frecuentes

¿En qué se diferencia el mole coloradito del mole negro y del mole rojo?
El coloradito es el término medio: chiles rojos tostados pero sin quemar, de ahí su color ladrillo y su sabor frutal. El negro lleva los chiles y sus semillas requemados hasta ennegrecer, con muchos más ingredientes y un perfil hondo y austero. El 'rojo' o manchamanteles es más dulce y frutal (con piña y plátano), pensado casi como guiso de fruta. El coloradito equilibra dulzor de chocolate y plátano con el chile, sin irse a ninguno de los dos extremos.
No encuentro chilcostle en España, ¿por qué lo sustituyo?
El chilcostle es difícil de conseguir fuera de Oaxaca. Reemplázalo por chile costeño rojo si lo hallas en tienda mexicana; si no, dos chiles puya (parecido picor y color) o, como recurso local, una ñora española bien hidratada aportan tono rojo y dulzor. Compensa el picor que pierdas con un poco más de guajillo. No uses pimentón: apelmaza y no es lo mismo.
¿Se puede preparar con antelación o congelar?
El mole gana de un día para otro: los sabores se asientan. Sazona la pasta y guárdala en la nevera hasta 5 días, o congela la pasta ya sazonada (sin todo el caldo) en porciones hasta 3 meses. Al usarla, la levantas con caldo caliente y chocolate al momento. Es justo como se vende en los mercados de Oaxaca, en pasta, para diluir en casa.
Mi mole amargó, ¿qué pasó?
Casi siempre es por chile quemado en el tostado, el error más común en el coloradito precisamente porque aquí NO se busca requemar como en el negro. También amarga si las semillas se colaron o si el chocolate se cuece demasiado a fuego fuerte. Si ya amargó, corrige con media cucharadita más de azúcar y un chorrito de caldo, pero la próxima vez tuesta los chiles solo hasta que aromaticen.
¿Con qué se come el coloradito además del pollo?
Sobre pollo o cerdo pochado es lo más habitual, pero su vida diaria en Oaxaca son las enmoladas: tortillas pasadas por el mole, rellenas y espolvoreadas con queso. También acompaña tamales de mole y sirve para 'enchiladas de coloradito'. Sea como sea, un puñado de Cotija por encima es casi obligatorio para cortar el dulzor.

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