Panadería tamaulipeca · Tradicional

Empanadas de cajeta horneadas: receta tamaulipeca paso a paso

Masa de trigo dorada y quebradiza que guarda dentro un corazón de cajeta caliente. Así se hornean en las panaderías del norte de Tamaulipas: sin freír, con relleno que no se escurre y ese punto de dulce de leche de cabra que sabe a merienda de pueblo.

Prep
30 min
Cocción
22 min
Total
1 h 20 min (con reposo)
Raciones
12 empanadas
Dificultad
Media
Empanadas de cajeta horneadas — Tamaulipas

Origen: Empanadas de cajeta horneadas

La empanada de cajeta pertenece a la panadería de trigo del norte de México, no a la cocina de maíz del sur. En Tamaulipas —tierra de agostaderos secos donde el ganado caprino aguanta mejor que el vacuno— la cajeta de leche de cabra fue durante generaciones la forma natural de aprovechar el excedente de leche del rancho: se cocía lento con azúcar hasta caramelizar y se guardaba en frascos para todo el año. De ahí saltó a la masa de las panaderías de Ciudad Victoria, Tampico y los pueblos de la zona centro.

A diferencia de las empanadas fritas de feria, la versión tamaulipeca clásica es horneada: masa quebrada tipo hojaldre corto, pincelada con huevo y espolvoreada con azúcar, que sale de la charola crujiente por fuera y tierna por dentro. Es pieza fija de la panadería de barrio junto a las empanadas de calabaza y los cochinitos de piloncillo, y se compra por docena para la merienda con café.

Que sea de cajeta y no de otro dulce tiene raíz ganadera: el norte árido crió cabras cuando la vaca no daba, y la cajeta —espesa, ámbar, con ese fondo tostado de la leche caprina— se volvió el relleno de casa. Hoy sigue siendo el sabor de las meriendas de rancho y de los recreos escolares tamaulipecos.

Ingredientes · 12 empanadas

Preparación paso a paso

Formar la masa quebrada
Mezcla la harina, el azúcar, el polvo para hornear y la sal. Añade la mantequilla fría en cubos y trabájala con las yemas de los dedos hasta lograr una textura arenosa, con trocitos del tamaño de un chícharo: esos grumos de grasa fría son los que, al fundirse en el horno, crean las capas quebradizas. No la trabajes de más o la masa se calienta y sale correosa.
Integrar y reposar en frío
Bate el huevo con la vainilla y agrégalo junto con la leche cucharada a cucharada, solo hasta que la masa se una en bola sin amasar en exceso. Envuélvela y refrigera al menos 30 minutos. El reposo relaja el gluten (así no se encoge al hornear) y vuelve a enfriar la mantequilla, la clave para que quiebre y no se estire.
Estirar y cortar los discos
Sobre superficie enharinada estira la masa a unos 3 mm. Corta discos de 10-11 cm con un cortador o el borde de un tazón. Reúne los recortes, vuelve a estirar y corta: saldrán unos 12 discos. Trabaja rápido para que la masa no se entibie.
Rellenar sin que se escurra
Pon una cucharadita bien colmada de cajeta en el centro de cada disco, dejando 1,5 cm de borde limpio. No te pases de relleno: la cajeta hierve y se expande en el horno, y si toca el sellado, se sale. Si tu cajeta está muy líquida, refrigérala antes o mézclala con 1 cucharadita de harina para que espese.
Sellar y marcar el repulgue
Pinta el borde con un poco de agua o clara, dobla en media luna y presiona bien. Sella con los dientes de un tenedor o haz el repulgue trenzado. Un sellado firme y sin aire atrapado evita que revienten. Coloca las empanadas en una charola con papel de hornear, separadas 3 cm.
Pincelar y hornear
Barniza con la yema batida con una cucharadita de leche y espolvorea azúcar por encima. Hornea a 190 °C durante 20-24 minutos, hasta que estén doradas y firmes. Sácalas y déjalas enfriar al menos 10 minutos sobre rejilla: la cajeta recién salida quema y necesita cuajar un poco antes del primer mordisco.
Truco pro
Mete la charola con las empanadas ya armadas al congelador 10-15 minutos antes de hornear. La masa entra al horno bien fría y la mantequilla se funde de golpe, lo que sella los bordes por dentro antes de que la cajeta hierva; resultado: menos fugas, más capas y un dorado más limpio.

Con qué bebida servirlo

Un café de olla con canela y piloncillo es el maridaje tamaulipeco de siempre: el amargor tostado del café corta el dulce de la cajeta. Para media tarde, un vaso de leche fría o un atole de vainilla también las acompañan de maravilla.

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Preguntas frecuentes

¿Se pueden hacer fritas en vez de horneadas?
Sí, pero la receta tamaulipeca de panadería es horneada y la masa está pensada para eso (lleva polvo para hornear y huevo). Si las fríes, usa una masa más sencilla sin polvo de hornear y aceite a 175 °C; quedan más tipo feria, menos hojaldradas.
¿Por qué se me sale la cajeta al hornear?
Por tres motivos: demasiado relleno, cajeta muy líquida o sellado con aire atrapado. Usa solo una cucharadita colmada, deja 1,5 cm de borde limpio, sella con tenedor presionando bien y enfría las empanadas antes de hornear. Si la cajeta es muy fluida, espésala con una cucharadita de harina.
¿Qué cajeta uso para que sepan auténticas?
Una cajeta de leche de cabra de verdad, espesa y de sabor tostado como la Cajeta MercaMX. Es la que da ese fondo caramelo-caprino de las empanadas del norte. Las cremas de dulce de leche de vaca funcionan, pero pierdes el matiz caracteristico tamaulipeco.
¿Puedo congelarlas antes de hornear?
Sí, y es lo ideal para tener listas a la hora del café. Congélalas ya armadas en charola, luego pásalas a una bolsa. Se hornean directas del congelador a 190 °C, sumando 4-5 minutos al tiempo. No hace falta descongelar.
¿Cuánto duran y cómo se conservan?
Se comen mejor el mismo día, recién templadas. Aguantan 3 días en un recipiente hermético a temperatura ambiente; para recuperar el crujido, mételas 5 minutos al horno a 160 °C antes de servir. Evita el microondas, que ablanda la masa.

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