Cocina de tianguis · Valles Centrales de Oaxaca

Empanadas de amarillo como en el mercado de Tlacolula: la receta oaxaqueña de comal, paso a paso

No son empanadas de horno ni fritas: son de masa de maíz, dobladas sobre un comal de barro y rellenas de mole amarillo con pollo. Así se hacen los domingos en Tlacolula, y así puedes hacerlas en casa.

Prep
40 min
Cocción
35 min
Total
1 h 15 min
Raciones
8-10 empanadas grandes
Dificultad
Media
Empanadas oaxaqueñas de amarillo — Oaxaca

Origen: Empanadas oaxaqueñas de amarillo

Para entender esta empanada hay que ir un domingo al mercado de Tlacolula de Matamoros, a media hora de la ciudad de Oaxaca. Su tianguis es uno de los más antiguos de Mesoamérica —los zapotecas ya intercambiaban aquí mucho antes de la Colonia— y sigue vivo cada domingo, con un pasillo entero dedicado a las marchantas que amasan al momento. La empanada de amarillo es su plato-emblema: masa de maíz recién nixtamalizado extendida finísima, una cucharada de mole amarillo con pollo, un doblez, y directo al comal de barro. No lleva relleno cocido dentro de una costra horneada como la empanada española; aquí 'empanada' significa una tortilla grande doblada y sellada, prima de la quesadilla oaxaqueña pero con el amarillito por dentro.

El corazón del plato es el amarillo, o 'amarillito', uno de los siete moles de Oaxaca (negro, rojo, coloradito, amarillo, verde, chichilo y manchamanteles). Es el más ligero y aromático de todos: su color y sabor vienen del chile chilhuacle amarillo y el chilcostle —endémicos de la Cañada—, del miltomate y, sobre todo, de la hoja santa, esa hoja grande con perfume anisado que ninguna otra hierba sustituye. A diferencia del negro, cargado de especia y dulzor conventual, el amarillo es limpio, cítrico y herbal: comida de diario, de mercado, de cazuela sencilla.

Lo que convierte al amarillo en empanada es puro ingenio de mercado: aprovechar el guiso del día para venderlo en algo que se come de pie, caliente y con las manos. La marchanta guarda el mole espeso para rellenar y reserva el caldoso para bañar la empanada al servir. Es cocina de subsistencia elevada a antojo, y por eso Tlacolula presume su versión —con un hilo de quesillo fundido dentro— frente a las de otros valles.

Ingredientes · 8-10 empanadas grandes

Preparación paso a paso

Prepara el amarillo
Asa los chiles guajillo y costeños en un comal seco 20-30 segundos por lado (sin quemarlos, amargan) y remójalos en agua caliente 15 minutos. Asa también el tomate verde, el ajo y la cebolla hasta que suelten manchas oscuras. Muele los chiles escurridos con el tomate, ajo, cebolla, clavo, pimientas y comino y un poco de caldo hasta una salsa fina. Cuélala: el amarillo auténtico es terso, sin pellejos.
Cuece el mole con la hoja santa
Vierte la salsa colada en una cazuela con una cucharada de manteca caliente y fríela 5 minutos moviendo. Añade el caldo de pollo y las hojas de hoja santa enteras. Cuando hierva, incorpora la masa disuelta en hilo, sin dejar de mover, hasta que espese y nape la cuchara. Sazona. Retira y reserva una parte más caldosa para bañar al final; el resto, más espeso, es para rellenar.
Guisa el pollo y amasa
Mezcla el pollo deshebrado con parte del amarillo espeso hasta que quede jugoso pero no líquido (si chorrea, romperá la masa). Aparte, amasa la masa de maíz con la sal y unas gotas de agua hasta que quede tersa y no se agriete al doblarla: una bola cerrada de brillo mate, ni pegajosa ni seca.
Forma y rellena
Divide la masa en bolas de unos 70 g. Prensa cada una entre dos plásticos hasta un disco fino de ~3 mm y 15-16 cm. Coloca una cucharada de pollo en amarillo sobre una mitad, añade un puño de quesillo encima, y dobla la masa sobre sí misma. Sella el borde presionando con los dedos; si se abre, humedece con un poco de la propia masa, nunca con agua.
Cuece en el comal
Calienta un comal o sartén a fuego medio con un velo de manteca. Cuece cada empanada 3-4 minutos por lado, hasta que la masa se dore con manchas y el quesillo se funda dentro. No la muevas hasta que despegue sola: así se forma la costra de mercado.
Sirve como en Tlacolula
Pasa cada empanada a un plato caliente, báñala con un cucharón del amarillo caldoso reservado y termina con unas hojas de cebolla o cilantro. Se come recién hecha, con las manos, mientras el quesillo aún hace hebra.
Truco pro
El secreto está en el reparto del mole: uno espeso para rellenar y otro caldoso para bañar. Si metes el amarillo líquido dentro de la masa, la reblandece y la empanada revienta en el comal. La marchanta de Tlacolula lo tiene claro: dentro va guiso, encima va caldo. Y la hoja santa se cuece entera y se retira —no se muele con la salsa— para que perfume sin amargar.

Con qué bebida servirlo

El amarillo es cítrico y herbal, así que pide algo fresco y con burbuja que no lo tape. Un Chesquitos —nuestro refresco de toronja blanca, más suave y menos amargo que el pomelo rosa— limpia el paladar entre bocado y bocado sin competir con la hoja santa. Si quieres algo con más cuerpo, una michelada con Zumato (nuestra bebida de tomate y limón) refuerza el lado salado del pollo. Y para los puristas, un mezcal joven de los Valles Centrales es la compañía de siempre.

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Preguntas frecuentes

¿Qué chile lleva el amarillo si no encuentro chilhuacle ni chilcostle?
Son chiles endémicos de Oaxaca y difíciles de conseguir en España. La sustitución honesta es chile guajillo (color y cuerpo) con un par de chiles costeños amarillos o, en su defecto, un chile ancho para redondear. No queda idéntico al de la Cañada, pero sí un amarillo limpio y correcto.
¿Puedo sustituir la hoja santa?
La hoja santa (hierba santa) es la firma del amarillo: su perfume anisado no lo da ninguna otra hierba. Búscala fresca o congelada en tiendas de producto latino. Si no la encuentras, es mejor omitirla que usar laurel o hinojo, que llevan el plato a otro sitio.
¿Masa fresca o harina de maíz nixtamalizado?
Ambas sirven. La fresca da mejor textura; con harina, hidrata poco a poco hasta una masa tersa que no se agriete al doblarla. Si se cuartea al prensarla, le falta agua; si se pega al plástico, le sobra.
¿Estas empanadas se fríen?
No. Se cuecen en comal con apenas un velo de grasa, como una quesadilla doblada. No llevan costra de horno ni baño de aceite: la 'empanada' oaxaqueña es de masa de maíz, no de trigo.
¿Puedo dejar el amarillo hecho de antes?
Sí, y mejora. El mole amarillo gana al día siguiente y aguanta congelado semanas. Deja para el momento solo el amasado, el relleno y el comal, que es donde la empanada pide frescura.

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