Dulces de la Ciudad de México · Tradicional

Obleas con cajeta: receta auténtica e historia del dulce callejero de la CDMX

Dos hostias de harina, finas como papel, y un lago de cajeta de cabra en medio: el dulce más humilde y más querido de las calles de la Ciudad de México. Aquí te enseño a hacer la cajeta desde cero y a armar las obleas como los obleeros de la Alameda, para que suenen igual de crujientes en tu cocina de España.

Prep
15 min
Cocción
1 h 15 min (cajeta)
Total
1 h 30 min + reposo
Raciones
12 obleas armadas y ~500 g de cajeta
Dificultad
Media
Obleas con cajeta — Ciudad de México

Origen: Obleas con cajeta

Las obleas llegaron a México en la maleta de los conventos. Las hostias de trigo que las monjas horneaban para la Eucaristía en el siglo XVI derivaron pronto en una versión golosa y coloreada que se vendía a la puerta de las iglesias. En la Ciudad de México ese dulce encontró su hogar definitivo: los obleeros —vendedores ambulantes con su canasta o su carrito de vidrio— se plantaban en la Alameda Central, junto a la Catedral, afuera de los mercados y a la salida de misa, sacando discos rosas, amarillos y blancos apilados como naipes.

El matrimonio con la cajeta es puro mestizaje capitalino. La cajeta —dulce de leche de cabra espeso y tostado— nació en Celaya, Guanajuato, pero fue en la CDMX, cruce de caminos de todo el país, donde la hostia española se untó con el caramelo criollo. El obleero abría la canasta, colocaba una oblea sobre la palma, la bañaba con una cuchara de cajeta que goteaba lenta y cerraba con otra oblea: un sándwich frágil que había que comer antes de que la humedad lo ablandara.

Por eso las obleas con cajeta son un dulce de calle, de infancia y de domingo. No se venden en pastelerías finas: se compran a un peso, envueltas en un cuadrito de papel, y se muerden caminando por el Centro Histórico. Recrearlas en casa es rescatar ese gesto —la oblea que cruje, la cajeta que se estira— sin necesidad de un carrito ni de una canasta.

Ingredientes · 12 obleas armadas y ~500 g de cajeta

Preparación paso a paso

Templa la leche con el azúcar
Vierte el litro de leche de cabra en una cazuela ancha y de fondo grueso (el ancho ayuda a que evapore parejo). Añade el azúcar, la vaina de vainilla, la canela si la usas y la pizca de sal. Calienta a fuego medio removiendo hasta que el azúcar se disuelva por completo, justo antes de que rompa a hervir.
Añade el bicarbonato (el secreto del color)
Retira un momento del fuego y agrega el bicarbonato disuelto en agua: espumará muchísimo, es normal. El bicarbonato sube el pH y dispara la reacción de Maillard, que es la que da a la cajeta su color caramelo oscuro y su sabor tostado, no solo dulce. Remueve para bajar la espuma y vuelve al fuego.
Cuece y no dejes de mover
Baja a fuego medio-bajo y cuece de 60 a 75 minutos removiendo con frecuencia, sobre todo la última media hora, rascando el fondo con una pala de madera para que no se pegue ni se queme. La leche irá espesando y tomando color miel, luego caramelo. Está lista cuando al pasar la pala ves el fondo de la cazuela un segundo antes de que la cajeta vuelva a cerrarse.
Comprueba el punto y enfría
Deja caer una gota en un plato frío: debe quedarse quieta, brillante y napar el dorso de una cuchara. Recuerda que al enfriar espesa aún más, así que no te pases o quedará dura. Retira la vainilla y la canela y deja templar. Si usas Cajeta MercaMX, sáltate del paso 1 al 4: temperala unos segundos para que quede más fluida y untable.
Arma las obleas
Trabaja rápido, porque la cajeta y la humedad ablandan la oblea. Coloca una oblea en la palma o sobre papel, extiende una cucharada generosa de cajeta dejando medio centímetro de borde libre (para que no se desborde al presionar), y tapa con otra oblea. Presiona suave con las yemas. Si quieres, espolvorea nuez o cacahuate en el borde de cajeta que asoma.
Sirve al momento
Cómelas recién armadas, cuando la oblea aún truena al morder y la cajeta se estira. Si las preparas con antelación, arma solo las que vas a comer y guarda las obleas y la cajeta por separado: es la única forma de que no se reblandezcan.
Truco pro
La oblea es enemiga de la humedad: se ablanda en minutos. El truco de los obleeros es armar solo en el momento de comer y nunca refrigerar la oblea ya montada. Si vas a servir para una fiesta, pon la cajeta en un bol con una cuchara y deja que cada quien monte la suya al vuelo; así todas truenan. Y si quieres una cajeta más aromática, tuéstala un punto más para lograr la versión \"quemada\", más oscura y con notas de caramelo tostado.

Con qué bebida servirlo

El maridaje clásico y capitalino es un champurrado espeso o un café de olla con piloncillo y canela: el amargor y la especia cortan el dulzor de la cajeta a la perfección. Si el día pide algo frío, un vaso de leche muy fría hace el mismo contraste que buscaban los niños a la salida de la escuela.

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Preguntas frecuentes

¿Dónde compro las obleas si vivo en España?
Busca "obleas" u "hostias de barquillo" grandes en tiendas de productos mexicanos o latinos; a veces las encuentras como barquillo plano para helado. Son el mismo disco fino de harina de trigo. La cajeta la puedes tener siempre a mano con nuestra Cajeta MercaMX, elaborada con leche de cabra al estilo mexicano.
¿Puedo hacer las obleas en casa?
Se puede, pero necesitas una plancha u obleera (barquillera) de dos caras planas, como la de los cucuruchos de helado, y masa muy líquida de harina, agua, un poco de aceite y azúcar. Sin ese hierro es casi imposible lograr el disco fino tradicional, por eso la mayoría compra las obleas hechas y pone el alma en la cajeta.
¿Qué cajeta va mejor: de vainilla, quemada o envinada?
La de vainilla es la clásica y la más versátil para obleas. La quemada es más oscura y tostada, ideal si te gusta un punto amargo. La envinada lleva un toque de vino o licor y es más para adultos. Para el dulce callejero de la CDMX, la de vainilla o la natural de cabra es la de siempre.
¿La cajeta es lo mismo que el dulce de leche?
Son primos, no gemelos. El dulce de leche se hace con leche de vaca; la cajeta mexicana se hace con leche de cabra, lo que le da un sabor más profundo, ligeramente ácido y menos empalagoso. Esa leche de cabra es justo lo que distingue a la cajeta y lo que hace especiales las obleas mexicanas.
¿Cuánto dura la cajeta casera?
Guardada en un bote de vidrio limpio y en la nevera aguanta de 2 a 3 semanas sin problema por su alto contenido de azúcar. Sácala un rato antes de usarla o caliéntala unos segundos para que vuelva a quedar fluida y fácil de untar sobre la oblea.

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