Chilate guerrerense de cacao: receta auténtica de la Costa Chica
El chilate no es un chocolate caliente ni un champurrado: es una bebida fría, espumosa y refrescante de cacao, arroz y canela que se muele en crudo y se airea hasta coronar de espuma cada jícara. Es la bebida madre de la Costa Chica de Guerrero, la que se reparte en los velorios y en las fiestas de pueblo. Aquí va la receta como se hace de verdad, con la técnica que le saca la espuma.
Prep
20 min (+ remojo 8 h)
Cocción
10 min (tostado)
Total
30 min activos
Raciones
8 vasos (2 litros)
Dificultad
Media
Origen: Chilate de la Costa Chica
El chilate es la bebida emblemática de la Costa Chica, esa franja litoral que Guerrero comparte con Oaxaca y que es la cuna de las comunidades afromexicanas de México, descendientes de las personas esclavizadas traídas de África durante la Colonia. En pueblos como Cuajinicuilapa, Ometepec, San Nicolás o Punta Maldonado, el chilate no es un antojo cualquiera: es la bebida ritual que se muele en grandes cantidades y se reparte en jícaras a quien llega. A diferencia del chocolate del centro de México, aquí el cacao no se cuece ni se toma caliente: se muele crudo con arroz y canela y se sirve helado.
Su rasgo inconfundible es la espuma. El chilate bien hecho se vacía en alto de una jícara a otra, o se bate, para levantar una capa gruesa de espuma de cacao que corona el vaso. Esa aireación es pura herencia mesoamericana —la misma que da su cuerpo al tejate oaxaqueño y a los cacaos batidos prehispánicos— y en la Costa Chica se conserva casi intacta, molida a metate en las casas de las señoras que lo siguen preparando para vender por litros.
Su papel es tan cultural como culinario. El chilate se ofrece durante los nueve días del novenario, en los altares de Día de Muertos y en las mayordomías y fiestas patronales, casi siempre acompañado de pan de yema o marquesote. Se da de balde a los dolientes y a los invitados: es un gesto de comunidad. En los últimos años, con el reconocimiento constitucional del pueblo afromexicano, el chilate se ha vuelto además un símbolo de identidad de esta costa negra guerrerense.
Ingredientes · 8 vasos (2 litros)
150 g de granos de cacao tostado (o cacao natural para tostar en casa)
100 g de arroz blanco, remojado en agua fría 8 horas (o toda la noche)
2 rajas de canela verdadera (unos 15 cm en total)
180 g de piloncillo, o 150 g de azúcar morena, al gusto
2 litros de agua fría, muy fría
Hielo para servir
3 o 4 granos de pimienta gorda (opcional, aroma clásico de la Costa)
Preparación paso a paso
Tostar el cacao y remojar el arroz
Si partes de cacao natural, tuéstalo en un comal o sartén a fuego medio 8-10 minutos, moviendo, hasta que suelte aroma y la cáscara se desprenda; pélalo. El tostado justo perfuma sin amargar. Por separado, deja el arroz en remojo con una raja de canela al menos 8 horas: el grano crudo no se muele fino y, blando, es lo que da cuerpo y espuma a la bebida. No cuezas nada más: el chilate no se hierve.
Moler hasta pasta fina
Escurre el arroz y muélelo en la licuadora (o metate) junto con el cacao pelado, la canela restante, la pimienta gorda y un vaso del agua fría. Muele varios minutos hasta lograr una pasta muy fina y homogénea, sin granillo. Cuanto más fina la molienda, más espuma y más sedoso el resultado: el almidón del arroz y la grasa del cacao son los que montan la espuma.
Endulzar y diluir
Deshaz el piloncillo en un poco de agua tibia hasta tener un jarabe y déjalo entibiar. Pasa la pasta de cacao a una jarra grande, incorpora el jarabe y añade el resto de los 2 litros de agua bien fría, poco a poco, batiendo. Cuela por un colador fino o una manta de cielo para retirar cualquier residuo de cáscara. Prueba y ajusta el dulzor: debe quedar dulce pero no empalagoso.
Airear y servir con espuma
Aquí está la firma del chilate: vacía la bebida en alto de una jarra a otra varias veces (o bátela con molinillo o licuadora unos segundos) hasta levantar una espuma espesa color café claro. Sirve enseguida en vaso o jícara con bastante hielo, dejando la espuma coronando cada vaso. La espuma se baja rápido, así que se airea justo antes de servir; un chilate plano se considera mal hecho en la Costa Chica.
Truco pro
La espuma es todo. Tres claves reales: tuesta el cacao solo hasta que huela (si se pasa, amarga y la espuma sabe a quemado); muele el arroz remojado hasta que no quede ni un granito entre los dedos; y airea con agua bien fría, nunca caliente —el calor mata la espuma al instante. Si la vas a llevar, transpórtala sin airear y bátela recién servida.
Con qué bebida servirlo
El chilate es, en sí, la bebida de la mesa: se sirve frío como postre líquido junto a pan de yema o marquesote, nunca con alcohol. Si montas una comida completa de la Costa Chica con antojitos salados —pescado a la talla, chiles capones—, deja el chilate para el cierre dulce y refresca los platos fuertes con un Chesquitos de toronja blanca bien frío (pálido y menos amargo) o una michelada con Zumato, nuestra bebida de tomate y limón.
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Frío, siempre. Es justo lo que lo distingue del champurrado o del chocolate caliente del centro de México: el cacao se muele en crudo y la bebida se sirve helada, con hielo y espuma. Servirlo caliente sería otra bebida distinta.
¿El chilate lleva chile pese a su nombre?
No. La versión de cacao de la Costa Chica es dulce y no lleva chile, aunque el nombre despiste. En otras regiones existen 'chilates' salados con chile, pero el chilate guerrerense de cacao es una bebida refrescante de cacao, arroz y canela.
¿Puedo usar cacao en polvo en lugar de granos?
Es mejor el grano de cacao tostado, que aporta grasa y aroma reales. Si no lo consigues, usa cacao puro sin azúcar o tabletas de chocolate de metate y reduce el piloncillo, pero la espuma y el cuerpo salen más flojos que con grano molido.
¿Por qué no me sale espuma?
Casi siempre son tres cosas: no remojaste bien el arroz, la molienda quedó con granillo, o aireaste con la bebida tibia. Remoja el arroz 8 horas, muele hasta pasta finísima y airea vaciando en alto con agua muy fría, justo antes de servir.
¿Cuánto dura el chilate y se puede guardar?
Al no llevar cocción, se toma fresco: aguanta 1-2 días en refrigeración en jarra tapada. La espuma se baja al reposar, así que guárdalo sin airear y bátelo o vacíalo en alto de nuevo justo antes de servir cada tanda.