Cocina chilanga · Clásico de cafetería

Enchiladas suizas auténticas: ingredientes y preparación paso a paso

Pollo deshebrado envuelto en tortilla de maíz, bañado en salsa verde con nata y gratinado con queso fundido hasta que burbujea. Las enchiladas suizas no son un plato de fiesta ni de mercado: nacieron en la barra de una cafetería del centro de la Ciudad de México y se volvieron el desayuno-comida que todo chilango reconoce. Aquí te contamos de dónde vienen de verdad y cómo clavarlas en casa sin que la salsa se corte ni las tortillas se deshagan.

Prep
25 min
Cocción
35 min
Total
1 h
Raciones
4 personas (12 enchiladas)
Dificultad
Media
Enchiladas suizas — Ciudad de México

Origen: Enchiladas suizas

El nombre despista a todo el mundo: no llevan nada de Suiza ni nacieron en los Alpes. "Suizas" es un guiño a los lácteos. En el imaginario mexicano, Suiza es el país de las vacas, la leche y el queso, así que cuando alguien ahoga unas enchiladas en nata y queso fundido en lugar de dejarlas secas con su salsa, se vuelven "suizas" por lo cremoso y lo blanco. Es la misma lógica que bautizó a los "huevos suizos" o al "pan suizo": cualquier cosa cargada de crema se vuelve suiza en la cocina capitalina.

El plato tiene domicilio conocido: los Sanborns de la Ciudad de México, la cadena de cafeterías-farmacia que a mediados del siglo XX era el punto de encuentro de oficinistas, estudiantes y familias del centro. La receta se popularizó desde la barra de la histórica Casa de los Azulejos, el edificio del siglo XVI en el corazón del Centro Histórico. Allí las enchiladas suizas se convirtieron en el pedido de media mañana: ni desayuno ligero ni comida pesada, ese hueco chilango del brunch antes de que existiera la palabra brunch.

Por eso son un plato tan de Ciudad de México y no de rancho: es cocina de cafetería urbana, pensada para servirse rápido en plato hondo, gratinada al momento bajo la salamandra. Del centro saltó a las fondas, a las loncherías y a las mesas de domingo de toda la capital, y hoy es de esos platos que un mexicano en el extranjero echa de menos con nombre y apellido. La salsa verde con crema es la firma; el queso derretido por encima, la razón por la que nadie se levanta de la mesa dejando salsa en el plato.

Ingredientes · 4 personas (12 enchiladas)

Preparación paso a paso

Cuece y deshebra el pollo
Pon las pechugas en una olla con agua que las cubra, la 1/2 cebolla, 2 ajos, el laurel y sal. Lleva a hervor y baja a fuego suave 20-25 minutos. Deja templar el pollo dentro de su caldo (así no se seca) y deshébralo con dos tenedores. Reserva una taza del caldo: lo usarás para aflojar la salsa.
Prepara la salsa verde base
Cuece los tomatillos y los serranos en agua 8-10 minutos, hasta que el tomate cambie de verde brillante a verde apagado y se ablande sin reventar. Escúrrelos y pásalos a la batidora con el trozo de cebolla, el ajo, el cilantro y sal. Tritura hasta una salsa lisa. Cocerlos en vez de licuarlos crudos quita el filo ácido y da esa salsa suave que pide el plato.
Convierte la salsa en "suiza"
Calienta un chorro de aceite en una sartén honda y vierte la salsa; sofríela 5 minutos a fuego medio para que concentre y pierda el sabor a crudo. Baja el fuego, incorpora la nata y remueve. Clave: no la dejes hervir después de añadir la nata o se corta. Si espesa demasiado, aflójala con el caldo de pollo reservado. Prueba de sal.
Rellena y arma las enchiladas
Pasa cada tortilla 10-15 segundos por aceite caliente, solo hasta que quede flexible y ligeramente sellada (sin dorar). Este paso es el que evita que se deshagan bajo la salsa. Rellena con el pollo deshebrado, enrolla y ve colocándolas juntas, con la unión hacia abajo, en una fuente apta para horno.
Baña, gratina y sirve
Cubre las enchiladas por completo con la salsa suiza caliente y reparte por encima el queso Oaxaca deshebrado. Gratina en el horno a 220 °C (o con el grill) 8-10 minutos, hasta que el queso funda y burbujee con manchas doradas. Sirve de inmediato en plato hondo, con un hilo de nata, aros de cebolla y cilantro.
Truco pro
El orden importa: sofríe SIEMPRE la salsa antes de meter la nata, y una vez dentro la nata no debe volver a hervir. Si la salsa arranca a burbujear con la crema dentro, se corta en grumos y pierde la textura sedosa. Mantén el fuego bajo y, si necesitas recalentarla, hazlo despacio. Y no escatimes el paso de sellar la tortilla en aceite: 10 segundos por lado son la diferencia entre una enchilada entera y una papilla verde.

Con qué bebida servirlo

La salsa verde con nata y el queso fundido son ricos y untuosos, así que pide una bebida que corte y refresque. Una Paloma con Chesquitos —nuestro refresco de toronja blanca, pálido y menos amargo que el de toronja rosa— limpia el paladar entre bocado y bocado sin taparle el sabor a la salsa. Si prefieres algo con más cuerpo, una michelada de Zumato (bebida de tomate y limón) aguanta bien la cremosidad del plato.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué se llaman enchiladas "suizas" si no son de Suiza?
Por los lácteos. En México, Suiza es sinónimo de leche, nata y queso, así que cuando unas enchiladas se ahogan en salsa con crema y se gratinan con queso fundido, se les dice "suizas" por lo cremoso y blanco. Se popularizaron en las cafeterías Sanborns de la Ciudad de México a mediados del siglo XX.
¿Qué queso funde mejor para gratinarlas?
El queso Oaxaca es el ideal: es un queso de pasta hilada que funde en hebras largas y elásticas sin soltar aceite, justo lo que buscas encima de las enchiladas. Deshébralo antes de repartirlo para que gratine parejo. Nuestro queso Oaxaca de Corazón de Leche se elabora con la técnica de quesillo mexicana, así que derrite como debe.
¿Puedo hacerlas con salsa roja en lugar de verde?
Las suizas de verdad llevan salsa verde de tomatillo con nata; esa es su seña de identidad. Con salsa roja tendrías otro plato (más cerca de unas enchiladas de mole o de chile guajillo). Si quieres respetar la receta chilanga, quédate con el verde.
¿Cómo evito que las tortillas se deshagan al hornear?
El truco es pasar cada tortilla por aceite caliente 10-15 segundos antes de rellenarla, solo hasta que quede flexible y sellada, sin dorar. Ese sellado impermeabiliza la tortilla para que aguante la salsa sin convertirse en papilla. Rellenarlas frías y crudas es el error más común.
¿Se pueden dejar preparadas de antes?
Sí: puedes cocer el pollo y hacer la salsa el día anterior y guardarlos por separado en la nevera. Arma y gratina las enchiladas justo antes de servir, porque una vez bañadas la tortilla se va reblandeciendo. Si las montas con antelación, súbeles un poco más de salsa al hornear.

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