Cocina poblana · De convento

Chiles rellenos de queso poblano capeados en caldillo: receta auténtica de Puebla

El chile poblano, carnoso y tatemado, relleno de queso que se derrite en hebras, envuelto en una nube de huevo dorado y bañado en un caldillo de jitomate ligero. Es el plato de diario de las cocinas de Puebla: menos ceremonioso que los chiles en nogada, pero con la misma técnica de capeado heredada de los conventos. Aquí va la receta completa, con la técnica real para que el rebozado no se caiga y el queso quede fundido por dentro.

Prep
40 min
Cocción
35 min
Total
1 h 15 min
Raciones
4 personas (8 chiles)
Dificultad
Media
Chiles rellenos de queso poblano capeados en caldillo — Puebla

Origen: Chiles rellenos de queso poblano capeados en caldillo

El chile poblano le debe el nombre a Puebla: es la variedad fresca y ancha que se cultiva desde época prehispánica en el valle poblano-tlaxcalteca, y que, seca, se convierte en el chile ancho del mole. Verde, grande y de piel gruesa, siempre pidió ser rellenado antes que molido. La costumbre de tatemarlo, pelarlo y rellenarlo es tan poblana como el propio fruto, y en las casas se hace la versión humilde -rellena de queso- semana tras semana, mientras la festiva -rellena de picadillo y cubierta de nogada- se reserva para septiembre.

El capeado, esa camisa de huevo batido que envuelve el chile, no es prehispánico: llegó con la cocina conventual del Puebla virreinal. En los conventos de Santa Rosa y Santa Mónica, las monjas fusionaron la técnica española de rebozar en huevo con los ingredientes del Nuevo Mundo, la misma cocina de fusión que parió el mole poblano y los chiles en nogada. De ahí que el chile relleno capeado sea un plato mestizo puro: chile indígena, huevo y harina europeos, jitomate americano en el caldillo.

El caldillo de jitomate es lo que distingue la versión poblana de casa de la que solo se sirve frita y seca. Es un caldo ligero, casi una sopa, en el que los chiles capeados se calientan justo antes de llevarlos a la mesa: el rebozado absorbe algo del caldillo y se ablanda, y el jitomate corta la riqueza del huevo frito. Servir el chile nadando en su caldillo, con arroz rojo al lado, es la estampa del comedor poblano entre semana.

Ingredientes · 4 personas (8 chiles)

Preparación paso a paso

Tatemar y pelar los chiles
Asa los chiles poblanos directamente sobre la llama del fuego (o bajo el gratinador) girándolos hasta que la piel quede negra y ampollada por todos lados. Mételos enseguida en una bolsa cerrada o un bol tapado 10 minutos: el vapor despega la piel. Pélalos con las manos bajo un hilo de agua, retirando toda la piel quemada. No los dejes en remojo o pierden sabor. Este tatemado es imprescindible: da el aroma ahumado y ablanda la carne para que se pueda rellenar sin romperse.
Desvenar y rellenar con queso
Haz un corte longitudinal a cada chile, sin llegar a los extremos, y con cuidado retira las semillas y las venas blancas (ahí vive gran parte del picor). Deja el rabo puesto: sirve de asa al freír. Rellena cada chile con el queso Oaxaca deshebrado sin sobrecargarlo, y cierra los bordes con un palillo. El Oaxaca es la mejor elección aquí porque es pasta hilada: funde y hace hebra, así el centro queda cremoso y filante en vez de seco.
Preparar el caldillo de jitomate
Licúa los jitomates con la cebolla, el ajo y un poco del caldo. Cuela y vierte en una olla con una cucharada de aceite caliente; sofríe el puré 5 minutos removiendo, añade el resto del caldo, sal y una pizca de azúcar para redondear la acidez. Deja hervir suave 10-12 minutos hasta que tome cuerpo de sopa ligera. Reserva caliente: los chiles se terminan aquí.
Enharinar y capear
Seca muy bien cada chile con papel y pásalo por harina, sacudiendo el exceso. Aparte, bate las claras a punto de nieve firme (punto de turrón); incorpora las yemas una a una con movimientos envolventes para no bajar el batido, con una pizca de sal y la cucharada de harina. La harina previa es la que agarra el capeado al chile; las claras firmes son las que hacen que suba esponjoso.
Freír los chiles
Calienta abundante aceite a 180 °C (un poco de capeado debe burbujear al caer). Sujeta cada chile por el rabo, báñalo en el huevo batido cubriéndolo del todo y deslízalo al aceite. Con una cuchara, échale aceite caliente por encima para que el capeado se infle y dore parejo. Voltéalo una vez. Cuando esté dorado, sácalo a una rejilla o papel. Fríe de dos en dos para no bajar la temperatura del aceite.
Terminar en el caldillo y servir
Coloca los chiles capeados en el caldillo caliente justo antes de servir y deja que den un hervor suave 2-3 minutos: absorben caldo y se asientan. Sírvelos en plato hondo, bañados con su caldillo y, si quieres, con arroz rojo al lado. Se comen recién hechos, cuando el queso aún hace hebra.
Truco pro
El capeado se cae por dos motivos: chile húmedo y claras flojas. Seca el chile a conciencia y enharínalo (la harina es el pegamento). Bate las claras a punto de turrón firme -que no se caigan del bol al voltearlo- e integra las yemas sin batir de más, con una cucharada de harina que estabiliza la mezcla y la hace menos grasienta. Y sujeta el chile por el rabo mientras lo bañas con aceite caliente a cucharadas: así el capeado sube y sella antes de que el queso se escape.

Con qué bebida servirlo

Una Paloma de Chesquitos: el amargor limpio de la toronja blanca (más suave que la rosa) corta la riqueza del huevo frito y refresca entre bocado y bocado. Sírvela bien fría con hielo y una rodaja de lima.

¿Te faltan los ingredientes mexicanos?

Distribuimos Queso Oaxaca de Corazón de Leche y más productos mexicanos en toda España, con entrega 24-72 h. Para particulares y hostelería.

Ver Queso Oaxaca de Corazón de Leche →

Preguntas frecuentes

¿Qué queso es mejor para chiles rellenos que funda bien?
El queso Oaxaca (quesillo) es el ideal para la versión fundida: es pasta hilada, así que se derrite y hace hebra en el centro del chile. Si prefieres un relleno que aguante la forma sin fundirse, se usa panela o queso fresco, pero para ese corazón filante y cremoso el Oaxaca es la mejor elección.
¿Cómo evito que se caiga el capeado?
Seca muy bien el chile, enharínalo antes de capear (la harina agarra el huevo) y bate las claras a punto de nieve firme. Fríe en aceite bien caliente, a 180 °C, y baña el chile con aceite a cucharadas para que el rebozado suba y selle rápido. Si el aceite está tibio, el capeado se despega.
¿Por qué pican los chiles poblanos y cómo quito el picor?
El poblano suele ser suave, pero según la temporada y la planta puede picar. El picor se concentra en las venas y las semillas: desvénalos bien tras pelarlos. Si aun así pican, déjalos 15-20 minutos en agua con un poco de sal antes de rellenar; suaviza sin apagar su sabor.
¿Puedo hacer los chiles rellenos sin capear o al horno?
Sí. Para una versión más ligera puedes rellenarlos y hornearlos con el caldillo por encima hasta que el queso funda, saltándote el huevo y la fritura. Quedan menos esponjosos y sin la camisa dorada, pero es una alternativa válida si buscas algo menos graso.
¿Se pueden preparar con antelación?
Puedes tatemar, pelar y rellenar los chiles unas horas antes y guardarlos en la nevera, y tener el caldillo hecho. Pero capea y fríe justo antes de servir: el capeado pierde esponjosidad si se hace con tiempo. Terminados en el caldillo, se comen al momento.

Más recetas de Puebla

Ver todas las recetas típicas de Puebla → · Todas las recetas mexicanas