Cocina de rancho sudcaliforniana · Sierra de la Laguna

Chiles rellenos de queso capeados estilo sierra: receta sudcaliforniana paso a paso

Lejos del marisco que domina las costas de Baja California Sur, en los ranchos de la sierra el chile relleno se hace con queso fresco de ordeña y un capeado ligero que cruje por fuera y guarda dentro una miga cremosa. Es cocina de tierra adentro: sencilla, honesta, pensada para aprovechar lo que da el rancho. Esta es la versión estilo sierra, con caldillo de tomate y queso Panela que aguanta el relleno sin escurrirse.

Prep
30 min
Cocción
25 min
Total
55 min
Raciones
4 personas (8 chiles)
Dificultad
Media
Chiles rellenos de queso capeados estilo sierra — Baja California Sur

Origen: Chiles rellenos de queso capeados estilo sierra

Baja California Sur se piensa siempre desde el mar —almejas, callo de hacha, marlin— pero su interior cuenta otra historia. Cuando los misioneros jesuitas fundaron a partir de 1697 las misiones de la sierra (San Javier, San Ignacio, Comondú, La Purísima), llevaron ganado, huertas de regadío en los oasis y, con ellas, la costumbre de cuajar queso fresco a diario. De ahí nace la figura del ranchero choyero: familias aisladas en la Sierra de la Giganta y la Sierra de la Laguna que vivían de la ordeña, de un pequeño chilar y de lo que se podía conservar sin nevera.

El chile relleno capeado es hijo directo de esa despensa. En el rancho no había queso de bola importado ni Oaxaca: había el queso fresco del día, tipo panela, cuajado con el propio suero de la ordeña. Se rellenaba un chile verde local —parecido al Anaheim, cultivado en las huertas de misión—, se capeaba con el huevo del gallinero y se freía en manteca. El caldillo de tomate servía para estirar un platillo humilde a toda la mesa. No lleva picadillo ni carne porque en la sierra el chile relleno era, precisamente, la comida sin carne: la de los días entre matanzas.

Lo que distingue al estilo sierra de la versión poblana es esa fidelidad al queso fresco firme en lugar del quesillo fundido: el bocado no chorrea, se sostiene, y el sabor lácteo se nota más que el chile. Todavía hoy, en los ranchos del municipio de La Paz y en las cocinas de Todos Santos, se sirve así, con frijoles de la olla al lado, como recuerdo de una cocina que se hizo hacia adentro mientras el resto del estado miraba al golfo.

Ingredientes · 4 personas (8 chiles)

Preparación paso a paso

Asar y pelar los chiles
Ase los chiles directamente sobre la llama o bajo el grill del horno girándolos hasta que la piel quede tiznada y ampollada por todos lados. Métalos en una bolsa o tápelos con un paño 10 minutos: el vapor despega la piel. Retire la piel quemada frotando con los dedos (no bajo el grifo, o se lleva el sabor). El asado también atempera el picor y da el aroma tostado que define al platillo.
Desvenar y rellenar con el Panela
Haga un corte lateral en cada chile y saque con cuidado las semillas y las venas, dejando el tallo y el chile enteros. Seque bien por dentro con papel. Rellene con los bastones de queso Panela Corazón de Leche sin apretar de más y cierre con un palillo atravesando el corte. El Panela no funde ni se derrama al freír: por eso aguanta la fritura entero y da el bocado firme y cremoso propio del estilo sierra, en lugar de escurrirse como el quesillo.
Preparar el caldillo
Licúe los tomates con la cebolla y el ajo. Fría un chorrito de aceite, vierta el molido, añada el laurel y el orégano y deje que rompa a hervir. Baje el fuego, incorpore el caldo y cueza 10-15 minutos hasta que espese ligeramente y pierda el sabor a tomate crudo. Salpimente. Manténgalo caliente: los chiles capeados se sirven recién fritos sobre el caldillo, no cocidos dentro.
Hacer el capeado
Bata las claras a punto de nieve firme con una pizca de sal. Sin dejar de batir, incorpore las yemas de una en una y por último la harina, con movimientos envolventes para no bajar el aire. Debe quedar un batido esponjoso que forma picos. Enharine ligeramente cada chile relleno (esto es clave para que el capeado se agarre) y sacuda el exceso.
Freír y montar
Caliente el aceite a fuego medio (170-175 °C: una gota de batido debe burbujear al instante sin humear). Sujete cada chile por el tallo, báñelo en el capeado y deslícelo al aceite. Fría 2-3 minutos por lado bañándolo con cucharadas de aceite caliente hasta que esté dorado e inflado. Escurra sobre papel, retire el palillo y sirva de inmediato sobre el caldillo caliente.
Truco pro
Congele los bastones de queso Panela 10 minutos antes de rellenar: entran fríos al aceite, se calientan justo hasta quedar cremosos por dentro sin ablandarse tanto que rompan el capeado desde dentro. Y no salte el enharinado previo: la fina capa de harina es el pegamento que evita que el capeado se resbale del chile al freír, el fallo número uno de esta receta.

Con qué bebida servirlo

Una Paloma con Chesquitos: su refresco de toronja blanca (líquido pálido, menos amargo que la toronja rosa) corta la grasa del capeado y refresca el paladar entre bocado y bocado, mucho mejor que una bebida dulce. En el rancho se acompañaba con agua fresca; la Paloma es su versión de mesa.

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Preguntas frecuentes

¿Qué queso es mejor para chiles rellenos capeados?
Depende del estilo. Si quiere el hilo fundido, va el queso Oaxaca; pero para el estilo sierra sudcaliforniano se usa queso Panela, un queso fresco firme que no funde ni se derrama al freír. Así el chile queda entero, con una miga cremosa y sabor lácteo, y no chorrea al cortarlo.
¿Por qué se me baja o se despega el capeado?
Por tres motivos: las claras no llegaron a punto de nieve firme, el chile estaba húmedo o no lo enharinó. Seque bien el chile por dentro y por fuera, páselo por harina antes del batido y fría en aceite ya caliente (170-175 °C). Con aceite frío el capeado absorbe grasa y se cae.
¿Puedo hacerlos al horno en lugar de freír?
El capeado de huevo necesita fritura para inflarse y cuajar; al horno no cuaja igual. Si quiere una versión más ligera, sáltese el capeado, rellene los chiles asados con Panela y hornéelos 12-15 minutos a 200 °C sobre el caldillo. No es capeado clásico, pero conserva el espíritu del relleno de queso de la sierra.
¿Cómo evito que piquen demasiado?
Use chiles verdes tipo Anaheim o pimiento italiano, que casi no pican, tal como se hacía en los ranchos con el chile verde local. Asarlos y retirar bien venas y semillas quita gran parte del picor. Si emplea poblano y quiere aún menos picante, déjelos 20 minutos en agua tibia con una cucharadita de sal tras asarlos.
¿Se pueden dejar preparados con antelación?
Sí: ase, pele y rellene los chiles hasta unas horas antes y guárdelos en la nevera. El caldillo también se hace de víspera. Pero el capeado y la fritura se hacen justo antes de servir: un chile capeado recalentado pierde el crujido y se ablanda. Es un plato de última hora.

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