Por qué irPiñata Cantina, en pocas palabras
Hay restaurantes mexicanos que te sirven tacos y otros que te cuentan de dónde vienen. Piñata Cantina es de los segundos: nació, como dicen sus fundadores, de la nostalgia y de las ganas de traer la esencia de Yucatán al Mediterráneo. Por eso la carta no da vueltas por todo México. Se queda en el sureste, en la península, donde la cocina huele a achiote, a naranja agria y a recado negro.
Si la ruta continúa por el Born, consulta Taco Alto en Portal Nou para organizar una ronda de Pastor, Pirata y Ensenada.
El local está pensado para que entres en otro sitio: paredes terracota, olor a copal y a lima. No es una taquería de paso. Es una cantina para sentarse, pedir al centro y dejar que la mesa se vaya llenando, con la barra como segundo protagonista.
Esa barra es la razón por la que mucha gente vuelve. Más de 300 referencias de destilados de agave, entre mezcal, tequila, raicilla, sotol y bacanora, con cócteles de autor y una carta que se puede beber despacio. Si nunca has probado una raicilla o un sotol, este es buen sitio para empezar: pregunta y deja que te guíen.
Ven con amigos y pide al centro. Si es fin de semana, el brunch mexicano cambia el plan: chilaquiles, quesabirrias, tostadas de atún rojo, micheladas y margaritas.